Los campos de Anorí, un municipio del nordeste antioqueño amenazan con quedarse vacíos por cuenta de las protestas contra la erradicación de coca que ya completan cinco días.
Le dio vida la unión entre una congregación religiosa, la academia, ex guerrilleros y el Estado, por medio de un convenio firmado el pasado jueves.
El vehículo se llevó tres taxis y dejó con lesiones menores a unas 20 personas que fueron atendidas en el hospital local.
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