Un fiscal de Medellín trata de establecer si los dos jóvenes de 18 y 21 años capturados el martes participaron directamente o actuaron como cómplices en el asesinato del sacerdote, de 70 años.
El crimen, ocurrido el miércoles de la semana pasada en la parroquia Emaús, en el barrio Calazans, occidente de Medellín, aún tiene conmocionada a la capital antioqueña, pues el sacerdote era una persona reconocida en el sector.
Feligreses señalaron a un menor de 16 años como el principal sospechoso, pues fue la última persona que se quedó con Ossa unas horas antes de que fuera encontrado su cadáver. El joven también fue capturado y está a órdenes de una unidad especial para menores.
El padre Jaime Ossa era el benefactor de los tres muchachos sospechosos del crimen, a quienes les suplía varias de sus necesidades, entre ellas la de ropa.
La captura, realizada por la Brigada Interinstitucional contra el Homicidios, se produjo tras allanamientos a las viviendas de los señalados, quienes vivían a pocas cuadras de la iglesia. En sus casas, en el barrio El Pesebre, fueron hallados rastros de sangre y objetos que habrían sido utilizados en el crimen.
"Estas tres personas son allegadas a esta parroquia y desde antes venían siendo atendidos por el párroco. Las causas que motivaron a estos jóvenes a asesinar al sacerdote fue por problemas personales", dijo el general Dagoberto García Cáceres, comandante de la Policía Metropolitana.
MEDELLÍN
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