Foto: EFE
Miles de colombianos, franceses y de otros países se dieron cita en la plaza Trocadero, frente a la torre Eiffel, para ver a Miguel Bosé, Íngrid Betancourt y Juanes.
En menos de cinco días se organizó el concierto al frente de la Torre Eiffel y tanto la colonia colombiana como los franceses apoyaron el grito de libertad y el rechazo a la violencia.
Mexicanos, chilenos, cubanos, nicaragüenses, venezolanos, belgas llegaron también hasta el Trocadero con sus colores patrios para expresar su solidaridad con Colombia.
Algunos jóvenes colombianos además llevaban pancartas que decían: "Gracias presidente Uribe, libérenlos ya!"; "Colombia soy yo" o "Cano, la paz está en sus manos", entre otros mensajes.
El escenario, que tenía como fondo una inmensa bandera de Colombia con las palabras libertad y paz escritas en rojo, quedó listo tan solo horas antes de la llegada de la invitada de honor: Íngrid Betancourt.
El público, unos 8.000 según la policía, la esperaba con emoción y ansiedad porque era su primer contacto directo con los miles de miembros de los comités franceses que se formaron para luchar por su libertad.
Después de una hora de espera, llegó de la mano de Juanes y de Miguel Bosé. El himno nacional colombiano fue entonado por Juanes y la abarrotada plaza de Trocadero le sirvió de coro. Una imagen de unión, de armonía y determinación que Íngrid quiso destacar enviándole un mensaje al nuevo jefe de las Farc.
Con tono enérgico le dijo: "Donde se encuentre Alfonso Cano, vea esta Colombia, vea la mano tendida del presidente (Álvaro) Uribe. Entienda que ya no es hora de derramar más sangre".
Íngrid también quiso esta oportunidad de comunión con sus dos patrias, Colombia y Francia, para darles las gracias a Dios, al presidente Uribe y al Ejército por la operación de rescate que la regresó a la libertad. Antes de dar inicio a la música les prometió a los aún cautivos que el combate continuará y que no descansará hasta que regresen.
Las fotos en blanco y negro de los secuestrados, no solamente sus compañeros de cautiverio sino de los que murieron antes de su liberación, permanecieron frente al escenario como un homenaje. Un momento de sentimientos encontrados para los familiares de aquellos que siguen en poder de la guerrilla como Jimena Jara quien, desde París, espera que "a los demás no los olviden cuando el concierto termine".
'Si tú no vuelves'
Tanto Juanes como Bosé interpretaron canciones que tienen un significado especial para ellos (A Dios le pido, La camisa negra), pero también aquellas que emocionaban a Íngrid en la selva.
Fue el caso de Sueños y de Si tu no vuelves, dos canciones que esta vez pudo ella cantar libre en París acompañada por sus hijos Lorenzo y Melanie, su hermana Astrid, su madre Yolanda Pulecio y sus dos sobrinos.
Una paloma blanca, como la que llevaba Juanes estampada en su camisa, logró entrar al escenario y se instaló en las luces para disfrutar el concierto.
Claudia Posada, de Medellín, como Sandra y su hijo Dilan, de Pereira, llegaron hasta Trocadero para "festejar orgullosamente el 20 de julio" y para ver la trasmisión de las marchas en Colombia, que el alcalde de París, Bertrand Delanoe, había prometido.
El puente Bogota-París se logró al final del concierto vía satélite y hubo un intercambio de palabras entre el alcalde Samuel Moreno y Delanoe,quien optó por arroparse con la bandera de Colombia.
Los artistas prometieron no olvidar nunca a los secuestrados en Trocadero, lugar donde hace 60 años se firmó la declaración de los Derechos del Hombre de la ONU.
Un show montado a contrarreloj
Mucho tuvieron que hacer Bosé y Juanes para el concierto de París. Bosé terminó a las dos de la madrugada una presentación en una localidad española a cuatro horas en carro de Sevilla. En esta ciudad tomó el avión que lo llevó a París, donde llegó a las 7 de la mañana.
Juanes, por su parte, voló desde Suiza, donde ofreció un concierto la víspera, y llegó a París pasada la medianoche para el espectáculo, cuya logística estuvo organizada por su mánager, Fernán Martínez.
Los dos desayunaron en el hotel Le Grand, en la plaza de la Opera de París, y subieron a la habitación 3002, donde llegó Íngrid minutos más tarde y donde también estuvo el editor general de EL TIEMPO, Roberto Pombo. Allí hablaron para el programa radial 'Las voces del secuestro' en una emotiva charla en la que Juanes canto a capella y Bosé no pudo contener el llanto al oír las historias desgarradoras de los secuestrados y sus familiares.
Luego Íngrid fue a la residencia del embajador de Colombia en Francia, Fernando Cepeda, donde le fue ofrecida una recepción.
Las marchas en el resto del mundo
Madrid, España
Más de treinta mil personas celebraron en Madrid, cuya Plaza Mayor se llenó de banderas tricolor, música y voces por la libertad y la paz.Washington, E.U.
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