¿Por qué nos gusta tanto besar y ser besados?

¿Por qué nos gusta tanto besar y ser besados?

El principal beneficio es su función de apaciguamiento, pues evitan situaciones de tensión.

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El principal beneficio de los besos es su función de apaciguamiento, pues evitan situaciones de tensión, de riña o de enfrentamiento entre las personas.

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Archivo particular

09 de septiembre 2016 , 10:35 p.m.

¿A quién no le gusta besar y ser besado? Los besos son muy importantes en las relaciones de pareja, pero también tienen un papel destacado en otros ámbitos de la vida. Jesús de la Gándara, psiquiatra y autor del libro El planeta de los besos, asegura que “buena parte de nuestra felicidad depende de que podamos relacionarnos, y los besos son quizás el símbolo de relación más elaborado y sofisticado que tenemos los seres humanos”.

“El beso tiene siempre una función comunicativa, puede ser erótica, de vinculación familiar, social, de saludo, de respeto”, añade De la Gándara. Y detalla que los hay de tres tipos: el primero es el beso de saludo, que cumple una función social. “Sirve para reconocer al otro, para darle una carta de aceptación”, explica. Otro tipo es el familiar, que expresa “cuánto quiero a mi niño, a mi mamá, a mi padre. En estos casos –apunta–, nos damos besos para certificar ese amor”.

Y “luego está el beso de pareja en el contexto de la relación sexual, la cuestión erótica”. Sin embargo, en una pareja se dan los tres tipos de besos. De hecho, los humanos somos los únicos animales en los que los besos tienen esos tres significados.

“Para muchos animales –explica–, picotearse tiene una función de reconocimiento o, a veces, de estimulación erótica. Pero en el ser humano todo es más complejo y podemos tener besos de muchos tipos, con muchos significados y fines. Por eso son tan importantes para nosotros”.

¿Pero sirven para algo los besos? Por supuesto. El principal beneficio es su función de apaciguamiento, pues evitan situaciones de tensión, de riña o de enfrentamiento entre las personas. “La función de aplacamiento de tensiones que tiene el beso es extraordinariamente buena. A mi modo de ver es la primera, por encima, incluso, de la función erótica”, afirma este especialista, jefe de Psiquiatría del Complejo Asistencial de Burgos (España).

Asimismo, recalca que los besos “mejoran la comunicación emocional entre las personas”. Desde el punto de vista fisiológico, el beso “desencadena una tormenta bioquímica en el cerebro a una velocidad altísima. Va directo al cogollo del cerebro y activa sustancias implicadas en el placer y la recompensa: feniletilamina, catecolaminas, oxitocina, dopamina, endorfinas… Por eso crean adicción y, también por eso, son tranquilizadores y euforizantes”, apunta el experto.

Entre problemáticos y ‘quemacalorías’

A través de los besos también compartimos microorganismos y, por ende, se pueden producir contagios de enfermedades víricas como gripe, catarro o la famosa enfermedad del beso (mononucleosis infecciosa). Esta última es causada por el virus de Epstein-Barr “que se encuentra en la saliva y en la secreción nasal. Afecta sobre todo a niños y jóvenes y se transmite de persona a persona a través de la tos o el beso”, aseguran especialistas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC).

Los síntomas relacionados con la mononucleosis son “fiebre, dolor de garganta, dolor de cabeza, cansancio y aparición de ganglios en el cuello. A veces se inflaman el hígado y el bazo”, agregan los expertos de la semFYC. Esta afección suele durar entre una y cuatro semanas.

Pero no entren en pánico. Según De la Gándara, la transmisión de enfermedades a través de los besos es “anecdótica si la comparamos con la cantidad de bacterias beneficiosas que compartimos cuando nos besamos”.
De hecho, dice que lo que compartimos principalmente son bacterias saprofitas, “que viven en nosotros y cumplen una función protectora”. Otro beneficio de los besos es que nos ayudan a quemar calorías.

“Si le das un beso a alguien para saludarle, no quemas calorías. Pero cuando tienes una relación erótica intensa que empieza con besos, se queman muchas calorías”, subraya el experto. De este modo, se estima que un hombre puede gastar en una relación sexual unas 700 calorías, y una mujer alrededor de 400.

¿Y por qué cerramos los ojos?

Al dar un beso romántico, muchos cierran los ojos. Esto tiene dos motivos: uno puramente fisiológico y otro comportamental. En primer lugar, cerramos los ojos porque besar “es una situación intensa, de mucha emoción, por lo que se dilatan las pupilas, entra mucha luz y esa luz nos molesta”, detalla el psiquiatra.

Por otro lado, “al cerrar los ojos disminuye mucho la entrada de una parte de la percepción que en ese momento no nos sirve para nada, ya que la persona a la que tenemos que mirar la tenemos delante de los ojos y no podemos verla. El resto de lo que vemos estorba –puntualiza el experto–. Si cierras los ojos, te concentras más en la percepción cutánea y en la percepción bucal, lo que te permite sentir más intensamente”.

Para besos inolvidables

- Los labios tienen mucho que ver con qué tan buenos e inolvidables son los besos. Por eso, si quiere dar o recibir uno que quede para siempre en la memoria puede practicar este truco casero: mezcle un poco de azúcar con miel o aceite de almendras, aplique con las yemas de los dedos dando suaves masajes circulares. ¡Y ya está! Labios lisos y deseables.

- Evite el uso exagerado de labiales de larga duración que tienden a resecarlos. Aina Salvado, experta de belleza del portal Treatwell, explica que el uso abusivo de pintalabios permanentes “puede dejar los labios secos, algo a lo que también ayudan y mucho los días de frío y viento".

- Protéjalos de los cambios bruscos de temperatura con barras labiales humectantes, que también los cuidan de las radiaciones UVA y UVB. Las barras que tienen SPF 30 son una buena opción. Úselas incluso bajo el agua, si va a la playa o la piscina.

- Nútralos. Hay distintas opciones, desde la tradicional miel de abejas hasta productos de cuidado para esta zona en presentación de cremas o barra labial que tienen en su formulación jalea real y camomila, que además de reparar la piel sensible dejan un ligero tono dorado. Otra alternativa es la manteca de karité, de la que se destaca su riqueza en vitaminas A, D, E y F, y tiene un poder hidratante, nutritivo y reparador para todo tipo de pieles. Esta ayuda a crear una película protectora en las capas superficiales de la epidermis.

- Prevenga el envejecimiento prematuro de esta área con productos que contengan extractos puros de plantas. Los hay con fórmula a base de caléndula (antiséptica y regeneradora), pensamiento (calmante, antiséptico y curativo), manzanilla (calmante y antiinflamatoria) y romero (revitalizante y curativo). Las emulsiones antiedad son otra opción. Ayudan a remodelar su contorno y dan sensación de más volumen en los labios.

EFE REPORTAJES

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