80 años de tradición, batallas y versos

80 años de tradición, batallas y versos

Este año, barranquilla le rinde homenaje a la danza del paloteo.

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Los danzantes simulan filas y entrechocan sus palos al son de los llamados versos de palo, que son cantados por los más veteranos del grupo.

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Carlos Capella

15 de febrero 2017 , 09:06 p.m.

Tras, tras, tras, se escuchan los golpes secos de la madera cuando chocan los palos de guayacanes y dividivis de escasos 35 centímetros que reemplazan el cruento choque de las espadas. Tras, tras, tras, los golpes rítmicos marcan el compás de los pasos de los danzantes que luchan en una batalla imaginaria, en un combate que en vez de sangre, derrocha alegría y jolgorio y que pretende emular las campañas libertadoras lideradas por Bolívar y los criollos que pelearon por la independencia.
Tras, tras, tras sigue el paloteo ‘libertador’ acompañado por las notas de un acordeón, que esta vez no suena en la madrugada ni al pie de una vieja ventana serenatera. Las dulzonas melodías se hacen acompañar del repique de un redoblante y de unos versos carnavaleros y gozones que salen de un corazón ‘herido’: “Me gustan los carnavales porque amanezco en la calle/ amanezca o no amanezca / eso no le importa a nadie…”, recita la matrona Ángela Pedroza, sentada en un viejo mecedor donde observa un ensayo de sus ‘soldados’, los integrantes de la Danza del Paloteo Mixto, ese legado que recibió en 1980 de su padre, Ángel Pedroza. Esta temporada es doblemente especial para ella: cumple 80 años y la danza llega al mismo número redondo de participar en el Carnaval, lo que le ha valido un sentido homenaje por su trayectoria folclórica y por su labor al frente de la agrupación. El tributo se llevó a cabo en el marco del Festival de Danzas Especiales y de Tradición el pasado 10 de febrero, en la Plaza de la Paz.
“Nací un año después que mi papá refundara la danza en 1936, en Rebolo. Mi papá vino con esa idea desde Gaira, Magdalena, e incluyó mujeres y niños, por eso somos la Danza del Paloteo Mixto. Salgo en los desfiles desde los 8 años. Recuerdo cuando nos tomábamos las calles de Rebolo, Simón Bolívar, San Isidro; eso era muy bonito”, evoca Ángela desde la terraza de la casa de su hija, en el barrio Las Margaritas, en Soledad, a donde se trasladó la sede y hasta ella misma desde que su corazón empezó a manifestar síntomas de agotamiento.
Heberto Barrios, uno de los tres hijos biológicos de Ángela (además crió a dos sobrinos), músico y uno de los líderes de la danza, silencia por minutos el canto de su acordeón para explicar que su madre, esa especie de Policarpa carnavalera, lleva varios meses padeciendo quebrantos de salud. “Ella sufrió tres infartos y no podrá estar en los desfiles, pero para eso está su familia, para mantener vivo el legado”, dice él.
Ángela fue la elegida entre diez hermanos para seguir la tradición. Su padre vio en ella disciplina, respeto y responsabilidad. Y así, a base de tesón, ha ido transmitiendo sus conocimientos. Para Ángela, ver a toda su familia involucrada en este proyecto es su mayor orgullo. De hecho, Heberto recuerda que fue su mamá la que le abrió las puertas de este mundo el día que le regaló un acordeón. Tenía 11 años. “Recuerdo que me ponía con mi abuelo, él con la dulzaina y yo con el acordeón, a sacar notas, y en el 87 empecé a salir con la danza tocando el acordeón. En el 81 salía, pero tocando el redoblante”, cuenta.
Una guerra que no lo es
La Danza del Paloteo Mixto emula una batalla. Su temática es la guerra. Ángel Custodio Pedroza, su fundador, incluyó mujeres entre los danzantes pensando en las heroínas que participaron en las batallas de la Independencia, como Policarpa Salavarrieta o Manuelita Sáenz. Como en la antigüedad se luchaba empleando machetes y bayonetas, la danza usa como instrumento de simulación los palos de guayacán o dividivi.
Las mujeres se engalanan con faldas de chamú color brillante azul, medias largas rojas, zapatillas doradas, un fajón rojo, una pechera de color verde en forma de corazón, una camisa dorada, un gorro azul con adornos dorados, una pañoleta roja y una capa azul que les cuelga en los hombros y les cubre parte de la espalda.
Los hombres utilizan un bombacho azul, un fajón rojo, pechera verde en forma de corazón, camisa dorada, zapatillas doradas, medias largas rojas, un gorro azul con adornos dorados, una pañoleta roja y una capa azul que les cuelga en los hombros y les cubre parte de la espalda.
Danzan simulando filas y van entrechocando los palos al son de los llamados versos de palo, que son cantados por los integrantes más veteranos de esta danza de relación. El grupo ha recibido más de 50 reconocimientos entre menciones de honor, diplomas y por lo menos 36 Congos de Oro.
Ángela explica que la coreografía arranca con la llamada 'Marcha hacia la guerra'. Después, los 'combatientes' van haciendo figuras y, por último, emulan un enfrentamiento cuerpo a cuerpo. “Hombre contra mujer, en donde cada uno defiende su patria”, anota.
Para el investigador y folclorista Mariano Torres, más conocido como Mariano Candela, la Danza del Paloteo Mixto es quizás una de las expresiones más elaboradas dentro del Carnaval de Barranquilla, pese a que puede tener influencias de España, “de esas danzas guerreras que se desarrollaron allá”.
Candela cree que es muy valioso el aporte del padre de Ángela, que vinculó a la mujer como protagonista. Y resalta que esta danza es una de las columnas principales de las expresiones del Carnaval y una de las 14 que son consideradas patrimoniales. “Además, ha estimulado el surgimiento de otros paloteos. Hoy en día existen alrededor de unos 8 o 10”, añade.
El mayor sueño de Ángela, que la danza traspase fronteras, está a punto de cumplirse. “Recibimos una invitación a participar en el Carnaval Internacional de Miami, en la Calle 8. Lo mejor es que mi mamá nos puede acompañar porque el cardiólogo autorizó el viaje”, cuenta Beatriz Barrios, hija de Ángela.
Bajo el arrullo revoltoso de las ventoleras barranquilleras, Ángela asegura tener el corazón fortalecido para seguir escribiendo su particular epopeya satírica a golpe de versos. Tras, tras, tras, chocan una vez más los palos, y la voz de Ángela se monta en el lomo del viento y canta otro verso: “Señores con gran deseo a esta casa hemos venido/ para bailar la Danza del Paloteo/ y llenarles los deseos a todos los concurrentes / a este palacio reluciente”…

CARLOS POLO

PARA CARRUSEL

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