Emociones y redes sociales, una combinación peligrosa

Emociones y redes sociales, una combinación peligrosa

Insultos, amenazas y trapos sucios nos llegan en la web. ¿Estamos pensando antes de publicar?

Emociones y redes sociales

Insultos, amenazas y trapos sucios nos llegan a cada rato en la web. Ignoramos que el problema, a veces, empieza por no pensar lo que publicamos.

Foto:

123RF

13 de julio 2017 , 03:30 p.m.

Lleva 10 años siendo usuaria de Twitter, redactando opiniones, escribiendo sobre lo que le preocupa, pero la columnista María Antonia García de la Torre (@Caidadelatorre) dice que en ningún momento le había pasado algo así. El pasado 14 de abril, cuando trinó “Qué falta de todo, llorando la muerte del hijo de un asesino. Colombia está en el séptimo círculo del infierno de los valores morales” en su cuenta tras leer los lamentos de la opinión pública por la muerte de Martín Elías (el hijo de Diómedes Díaz, acusado del homicidio preterintencional de Doris Adriana Niño), el mundo virtual se le vino encima.

En Blu Radio y la W explicó que no era el momento correcto para señalar eso; que fue una reacción ‘emocional’, aunque ella considera que "fue fruto de la impotencia por el silencio de los medios frente a los cientos de feminicidios que ocurren en Colombia al año (frente a la idolatría constante de personajes como Diomedes Díaz). Desde esa perspectiva (el trino) fue visceral, pero con un sustento racional”.

En fin: arrepentirse es difícil en internet.

Las redes sociales son un caldo de cultivo que se cocina con reacciones no meditadas que, a diferencia de la vida física, siempre dejan registro con fecha y hora de publicación. Una fuente de información peligrosa si se tiene en cuenta que, según una encuesta del Pew Research Center y el Centro ‘Imaginando Internet’ de la Universidad de Elon (EE. UU.), que le hicieron a 1537 líderes políticos y académicos, el 37 por ciento de ellos calculan que los contenidos en línea estarán cada vez más determinados por un tono general de quejumbre, asco y desconfianza.

Las emociones ‘online’

Generalmente, ni en la calle ni en el trabajo nos expresamos de forma tan espontánea como en la web. Sí: “Los usuarios de internet son tan viscerales porque se refugian en el anonimato de una cuenta”, explica Esther Calderón Monge, profesora titular de Comercialización e Investigación de Mercados de la Universidad de Burgos (España).

Quizás por eso el usuario @Hector__Herrera trinó el 14 de abril: “#FueraCaidaDeLaTorre. Se extraña la época en que mataban periodistas a diario”. Es que todo lo que expresamos, aunque esté medido por internet, tiene un grado de emoción porque los seres humanos nos vemos recompensados solo por hablar de cómo nos sentimos.

Así lo explicaron científicos de la División de Psicología de la Universidad Tecnológica de Nanyang, en China. Tras estudiar cómo Facebook influenciaba la divulgación de las emociones de 441 estudiantes de pregrado, los especialistas explicaron que, por un lado, en su grupo de estudio compartir emociones positivas (alegría, diversión, etc.) estimulaba la interacción social y reforzaba esas emociones.
Por el otro, compartir emociones negativas (dolor, asco, etc.) reducía el miedo, el estrés traumático y la depresión; y que mientras interactuaban con otros, fomentaban el apoyo social.

En otras palabras, nuestra necesidad de expresarnos convierte a internet en un espacio ideal para decir lo que se nos venga en gana; y eso suscita un interés al menos en nuestro círculo social virtual, ¡nos guste o no! Se trata de una dinámica aún más compleja cuando creemos que nuestros actos están 'aislados' en nuestros perfiles virtuales... Y es que las consecuencias existen: escándalos que se despliegan en los medios, amenazas de muerte... Consecuencias que provienen de un post que no previó esas reacciones. No surgen solo de un impulso por criticar la opinión pública, sino también a conocidos.

Por ejemplo, la exesposa de Martín Elías, Caya Varón, publicó en su Instagram el pasado 4 de mayo una foto en la que aparece junto a su hijo; en la descripción involucró a la hija de Elías y Dayana Jaimes, su viuda. Desde ahí, Jaimes escribió 15 comentarios en los que acusaba a Varón de 'ser una aprovechada', de tener pruebas de ello en mensajes de texto que se enviaba con Martín Elías. Más de 7.000 comentarios de seguidores de Varón defendían o contradecían las posiciones de las dos mujeres. Y como este hay incontables casos de exposición de 'trapos sucios' a los usuarios. El portal Pulzo acabó publicando un artículo que puntualizaba los apuntes 'ventilados' de Jaimes, y una usuaria de Facebook cerró el debate comentando que "lo más lógico era que Jaimes hubiera hablado personalmente con Varón, y no aprovechar un medio para sacar toda la rabia que lleva dentro".

29% de nuestro  tiempo  en línea lo invertimos en redes sociales.

29% de nuestro tiempo en línea lo invertimos en redes sociales.

Foto:

29% de nuestro tiempo en línea lo invertimos en redes sociales.

Sin embargo, las redes sociales como herramientas no parecen ser el motor de lo visceral. En lo que respecta a Twitter, según un vocero oficial, su objetivo no es incentivar ningún tipo de trino particular con palabras que evidencien ciertas emociones, como adjetivos particulares: el único limitante técnico es decir algo en 140 caracteres. Y, de hecho, podríamos creer que el escenario no se ve tan malo: lo que esta red social clasifica como una ‘conversación negativa’ (que incluye acusaciones, burlas y expresiones de disgusto) no es una tendencia predominante en Colombia, ya que en el 2016 la conversación positiva representó el 24 por ciento, seis puntos más que la primera.

Aún así, cuando sucede, pisa duro; incluso en casos en los que "solo se quería una diversión rápida". Así explica el administrador del grupo en Facebook CyCAR, en el que estudiantes de varias universidades de Bogotá, entre ellas Los Andes y la Nacional, la razón de sus posts: chistes (no muy inteligentes) que muchas veces terminaron reflejando actitudes clasistas o sexistas.

Uno de estos casos se evidenció el año pasado cuando a la columnista Carolina Sanín, tras un debate social y legal con miembros del grupo virtual Cursos y Chompos Ásperos Uniandes (hoy CyCAR), 'no le renovaron el contrato' en la Universidad de los Andes (Bogotá). Uno de los estudiantes encargados del grupo, además, todavía está bajo un proceso disciplinario en esa universidad porque Sanín logró demostrar que la habían matoneado sistemáticamente con 'memes' que la objetificaban sexualmente y amenazaban su integridad.

Por casos similares, la doctora Hayley van Zwanenberg, directora médica del Priory Group (especialista mundial en cuidado de la salud comportamental), explica que las publicaciones 'no pensadas' surgen, sobre todo, en los jóvenes: “Su lóbulo frontal todavía está en desarrollo: son impulsivos, se alimentan de lo excitante, lo riesgoso y lo novedoso. No consideran los términos a largo plazo de lo que publican o lo que hacen”.

No se alivien: tampoco los adultos se salvan de la impulsividad. Tiene sentido porque las redes sociales suelen encargarse de generar esa sensación de 'burbuja': los algoritmos de Facebook, Google e Instagram, según el Pew Research Project, sugieren los posts y páginas más llamativos dependiendo de los gustos y disgustos del usuario. Así, nos encontramos en un océano de diversidad de voces en el que, aunque representen millones de personas conectadas con distintos puntos de vista, solemos enfocarnos en compartir contenidos que beneficien solamente los nuestros.

Esta dinámica parte de la base psicológica de que “para que cualquier individuo sienta una emoción frente a un pedazo de información, debe tener una relación con alguien más que se vincule a esa información”, explica Calderón-Monge, de la Universidad de Burgos. O sea que cuando nos encontramos con opiniones adversas que ponen en duda nuestro lugar en el mundo (virtual y real), nos defendemos; a veces con argumentos y, la mayoría, sin pensar demasiado en qué estamos respondiendo ni en la durabilidad y disposición de esos contenidos.

No hace falta ser un hacker para tener información como el IP de un computador. Solo necesitas ganas

Todo es rastreable: herramientas como Keyhole permiten monitorear cuentas, hashtags, menciones y links compartidos de cualquier usuario de Twitter e Instagram. "No hace falta ser un hacker para tener información como el IP de un computador (su 'número de identidad'). Solo necesitas ganas", asevera Amalia Toledo, coordinadora de proyectos de la Fundación Karisma (grupo dedicado a la investigación del ejercicio de los derechos humanos en las tecnologías).

El resto del mundo no es diferente. Cuando la youtuber Tana Mongeau (EE. UU.) publicó un video a sus más de 2.000.000 de seguidores hablando de cómo el uso de la palabra 'negro' ('nigger') era inaceptable, no tardaron en aparecer videos de ella utilizando la misma palabra en un tono racista, lo cual puso en duda su credibilidad como influenciadora. Otros casos, como el de De la Torre, escalan a la injuria, a amenazas de muerte. "Después de lo que pasó, claro que tengo que ser más consciente de la resonancia que tiene lo que digo", reflexiona ella sobre su trino.

El ‘troll’ que llevamos dentro

Aunque seamos emocionales por naturaleza, de la publicación de algo visceral a volverse o crear víctimas de matoneo hay pasos bien, bien pensados; pasos que suelen ser llevados a cabo por nuestra audiencia. Y cuando entre los usuarios surgen los trolls, que están dedicados casi exclusivamente a 'cazar' publicaciones susceptibles de ser su presa (fotos en biquini, posiciones políticas, etc.), las consecuencias de una publicación pueden llegar a niveles más que estresantes.

Los activistas de Karisma critican que para personas cuyos oficios no dependen de internet, la recomendación ante una crisis de matoneo, acoso o insultos en línea suele ser, simplemente, desaparecer del medio porque, para ellos, no es la solución.
Para quienes deben permanecer en las redes, como el columnista Adolfo Zableh, en su experiencia, "la lección más importante para no verse afectado por cualquier comentario de otro es sencillamente no creerles, salvo que esté muy bien estructurado o explicado", dice él.

Sin embargo, la interpretación y autocrítica de lo que publicamos es clave en este proceso de tomar conciencia de sus posibles consecuencias, sin tener que desistir de internet. Hay iniciativas que evalúan comentarios negativos antes de publicarse: Google e IBM han desarrollado softwares que miden lo 'tóxico' que puede ser un comentario porque, como en cualquier otro espacio público, lo que posteamos puede jugarnos tan en contra que afecte nuestra psique.

“Cualquier persona predispuesta a un desorden psicológico se puede ver afectada por los comentarios que la pongan bajo presión por ‘trolleos’ constantes”, afirma la doctora van Zwanenberg. Y mientras algunos lo ven como una amenaza, otros siguen percibiendo esta actividad como un reto. El administrador de CyCAR en Facebook dice que, para él, un 'troll' es “el que quiere hacer reír a expensas de lo que sea". Y añade: “De hecho, mejor si es algo serio; hacer reír con racismo, machismo o cualquier tragedia es difícil”.

En otras palabras, podemos estar pensando en que estamos publicando chistes cuando, en realidad, pueden estar afectando a alguien. Por eso “hay que tener en cuenta que todos manejamos distintas identidades dependiendo de las circunstancias”, enfatiza Toledo. “Creo que hay que empezar a educar que hay espacios públicos como la calle en los que no puedes ir diciendo lo que quieras porque sí, y que internet es lo mismo. Hay que trabajar en un código de conducta virtual”.

En palabras de la doctora Van Zwanenberg, esta responsabilidad deben tenerla adultos y jóvenes. Incluso recomienda fomentar interacciones lejos de los dispositivos electrónicos para construir relaciones sociales más sanas. Pero Toledo advierte: “Esto es real. Y no va a desaparecer”.

MARU LOMBARDO
Redacción CARRUSEL
@puntoyseacabo

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA