Llega el ‘hatha heated’, 26 posturas de yoga caliente

Llega el ‘hatha heated’, 26 posturas de yoga caliente

Este tipo de yoga trabaja posturas que estimulan el balance físico y el interior.

El yoga caliente ayuda a ser más flexible interiormente.

El yoga caliente ayuda a ser más flexible interiormente.

Foto:

Diego Santacruz / EL TIEMPO

18 de agosto 2017 , 11:01 p.m.

“Hace cuatro años, cuando llegué de Venezuela, había terminado una relación y me lanzaba a empezar una nueva vida en Colombia. No tenía trabajo, estaba sola y a pesar de que no podía tomar clases de yoga con frecuencia, lo hacía cada vez que podía porque me liberaba de la soledad y de esa presión de no tener nada”. Así recuerda Alejandra Abuin, una arquitecta venezolana de 27 años, cómo el yoga caliente le ayudó en su comienzo de una nueva vida en un país extraño.
“Recuerdo que lloraba en la mitad de la clase o, al final, en la meditación, no podía contenerme, pero fue una verdadera catarsis”, agrega.

No es la única que coincide en esa apreciación. La actriz Carolina Sepúlveda, de la serie Sin tetas no hay paraíso, asegura que este tipo de yoga le da tranquilidad y paz. “Me conecta con mi ser. Físicamente me mantiene fuerte, bien enfocada y me ayuda a trabajar en mi respiración”, dice.

El yoga caliente o hatha heated yoga 26 posturas, como se conoce a esta variación del Bikram yoga –desarrollado por el profesor Bikram Choudhury–, que trajeron el experto canadiense Brian Dawson y su esposa, María Isabel Ortega, es una práctica terapéutica en la que se ejecutan 26 posturas específicas en un espacio con una temperatura entre los 36 °C y los 40 °C.

En los 90 minutos que dura la clase se despeja la mente y se liberan toxinas para salir con una gran sensación de bienestar físico y emocional.

Esta terapia de calor se recibe gracias a los rayos infrarrojos emitidos por paneles que cuelgan del techo de los estudios, lo que se conoce como helioterapia.

El estudio donde se ejecutan las distintas posturas tiene paredes recubiertas con bloques de sal que aportan otros beneficios como descongestionar las vías respiratorias y mejorar la capacidad pulmonar.

Con este tipo de yoga, Dawson y Ortega quieren promover una transformación en el estilo de vida. Ellos hablan desde su propia experiencia. Dawson lo practica hace 37 años y es coach de bienestar, salud y nutrición; Ortega, su esposa, comenzó a hacerlo como una alternativa en su proceso de adopción de hábitos de vida más saludables tras enterarse de que tenía cáncer de seno.

“Después de la quimioterapia empecé a hacerlo. Las personas que estaban cerca de mí notaban que transpiraba un olor particular, como a metal. Parecía un laboratorio químico”, recuerda Ortega, ya completamente sana.

Flor Nadyne Millán M.
Redacción Carrusel
Más información: www.h3wellnesscenter.com

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