Emma Stone, en la cima de Hollywood

Emma Stone, en la cima de Hollywood

La actriz podría entrar al Olimpo del cine gracias a su papel en la aclamada La La Land. Entrevista.

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"De a poquito (Emma Stone) se fue colando en el imaginario colectivo. Y (...) Damien Chazelle la convirtió en la mejor actriz en la categoría de musical y comedia en los Globos de Oro".

Foto:

AFP

02 de febrero 2017 , 06:32 a.m.

Emma Stone (Scottsdale, Arizona, 1988) podría ser la típica compañera del colegio a la que nadie le prestó nunca mucha atención y que, de repente, se convirtió, ¡oh sorpresa!, en la chica a la que todos envidian por esa descarada mezcla de belleza y talento. Porque lo suyo fue siempre así: despacio, desde abajo, sin miedo a aparecer en comedias adolescentes tontas, en películas de zombis o en esporádicos capítulos de series que no muchos recuerdan.

De a poquito se fue colando en el imaginario colectivo. Y en cada aparición subía un escalón más. La vimos en Loco y estúpido amor (2011) con Ryan Gosling; a las órdenes de Woody Allen en Magic in the Moonlight (2014) y Hombre irracional (2015), y en The Help (sí, ella es la rubia rebelde que cuenta la historia de las sirvientas negras de la América profunda). Hasta que llegó su gran oportunidad con Birdman, la excéntrica película de Alejandro González Iñárritu que le valió una nominación al Óscar en el 2016. Y de ahí a La La Land, el filme de Damien Chazelle que la convirtió en la mejor actriz del pasado Festival de Venecia y en la mejor actriz en la categoría de musical y comedia en los Globos de Oro.

El punto de partida perfecto para llevarse el Óscar a mejor actriz (nominación que consiguió el pasado 24 de enero y que se sumó a las otras 13 que recibió la cinta). ¿Lo conseguirá? No lo sabremos hasta el próximo 26 de febrero, pero una cosa sí está clara: Stone es la nueva 'reina de América', y del glamur en la alfombra roja.

¿Qué supuso para usted hacer este musical?

Siempre me encantaron los musicales, pues mi mamá era una enorme seguidora de Les Miserables y desde los ocho años me explicó de qué se trataba. Me gusta la forma de arte de los musicales, de llevar la historia al escenario. Y lo que hice justo antes de rodar La La Land fue entender cómo se puede contar una historia con canciones que le digan algo al público y que generen emociones fuertes. Me siento muy orgullosa de lo que hizo Damien.

No es la primera vez que trabaja con Ryan Gosling. ¿Eso sirvió de algo para tanta química frente a las cámaras?

Ese conocimiento de antemano fue lo que hizo mucho más cómodo todo. Siempre es agradable cuando trabajas con alguien que ya conoces y con quien existe cierta familiaridad. Pero el aspecto musical fue definitivamente algo nuevo para los dos: aprendimos a cantar y a bailar juntos.

Un rasgo suyo muy especial es su voz, ronca y profunda pero muy sensual a la vez. ¿Cómo le fue con el canto?

Sí, mi voz ha sido una característica fuerte de mi personalidad y realmente no la había utilizado como instrumento para un papel como hasta ahora con La La Land. Afortunadamente funcionó sin necesidad de que tuviera que ser una cantante profesional, o estaría en problemas (risas)...

¿Le permitieron grabar las canciones en una sola toma o pieza por pieza?

No, todas están grabadas en una sola toma. La única canción que cantamos juntos con Ryan y que tuvo una grabación con pista fue el dúo que hicimos en Griffith Park, porque era un número complejo. Ahí no estábamos cantando en vivo. En las otras canciones, sí.

¿Cuál fue la parte más difícil?

La escena del dúo en Griffith Park, un área donde se puede ver la ciudad desde una gran perspectiva. Fue una toma de seis minutos, había que caminar hacia una colina y luego hacer el número de baile hasta el final. Si nos equivocábamos, tocaba empezar de nuevo todo. Y creo que hubo un total de ocho tomas en dos días para hacerlo bien. Ensayamos durante meses y meses…

La historia es fascinante en cuanto a que habla de alcanzar sueños y el precio que hay que pagar por ello. ¿Se siente reflejada?

Hace un par de años, todos mis amigos se graduaron de la universidad. Entonces reflexioné mucho sobre las cosas que hubieran pasado si hubiera tomado ese camino. Después de meditarlo me di cuenta de que nunca habría podido hacer lo que estoy haciendo ahora, así que, aunque siento nostalgia por no haber ido a la universidad, me siento muy, muy afortunada y agradecida con la vida que escogí.

Usted decidió dejar su casa para buscar una forma de vida que no sabía a dónde la llevaría. ¿Cómo manejó el miedo?

La verdad es que a lo único que le he tenido miedo desde que era pequeña es a la oscuridad. Siempre tuve que dormir con alguna luz prendida, ¡y todavía lo sigo haciendo! (risas). Digo esto porque siempre me dio algo de temor no ver exactamente lo que estaba frente a mí o a mi alrededor, pero igualmente sabía que no podía trasladar ese miedo a otros aspectos de mi vida. Por eso decidí lanzarme al agua y seguir mi sueño, hacer lo que hago ahora. Y la vida me ha ayudado a conseguirlo gradualmente. Tal y como le sucede a Mia, mi personaje en La La Land.

¿Y cómo siente que la fama le ha cambiado la vida?

Pienso que aunque uno no quiera, sí hay cosas que te cambian por el hecho de ser actor y ser reconocido. Perder el anonimato es algo para lo que uno nunca está completamente preparado. En ese sentido me tocó lidiar un poco con eso, pues una de mis cosas favoritas en la vida es salir a caminar por la calle de vez en cuando y sentir la cotidianidad a mi alrededor sin tener ninguna noción preconcebida. Solo el hecho de poder interactuar con la gente sin que te reconozca y juzgue es algo muy valioso que las personas subestiman porque lo tienen. Entonces, cuando no se tiene, como en mi caso, hay que aprender a ajustarse y a que no te importe lo que la gente piense o espere de ti. Porque siempre van a tener una idea preconcebida y casi siempre errónea. Al final, lo único que uno tiene que hacer es tratar de ser feliz con la vida que tiene.

Su carrera como actriz ha sido extraordinaria, pero si no lo fuera y tuviera que ejercer de asistente de algún famoso, ¿de quién le gustaría?

Oh, yo pienso que sería terrible como asistente de alguien, me despedirían casi que de inmediato. No tengo habilidades organizacionales ni para mi propia vida; no creo que pudiera ser muy útil tratando de ayudar a organizarle la vida a otra persona. Pero ahora que lo pienso, sería interesante poder ser asistente de Bill Murray (risas) y saber qué es lo que hace en su tiempo libre y a dónde va. Es un personaje tan interesante y enigmático a la vez.

¿Por qué cree que ha sido tan exitosa La La Land?

Creo que la historia es clave para inspirar sobre los sueños y las consecuencias que existen cuando se buscan. También pienso que es una historia muy realista y muy humana: dos personas que luchan y se enamoran es algo que de alguna manera tiene que ver con la vida de muchos de nosotros en cualquier instancia.

MARIO AMAYA
Para CARRUSEL
TORONTO
Fotos: AFP y archivo particular.

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