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Sexo entre amigos, un acalorado debate

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Sexo entre amigos, un acalorado debate

En la mitad de los casos terminaron en una relación sentimental.

Estudio señala que la mitad de las parejas terminaron en una relación sentimental.

El adagio popular dice que el que presta dinero a un amigo, pierde el dinero y el amigo. Esto para explicar que la amistad y la plata no se deben mezclar. ¿Pero qué tal si se mezclan la amistad y el sexo? Para muchos, la respuesta podría ser que ocurriría un desastre. Sin embargo, a juzgar por los resultados de un reciente estudio, esta práctica contribuye a mejorar, en un alto porcentaje, la amistad.

La pesquisa, realizada por la investigadora Heidi Reeder, experta en comunicación humana, colaboradora del reconocido portal Psychology Today y profesora de la Boise State University, en Idaho (Estados Unidos), recogió los datos de 300 personas; el 20 por ciento de los encuestados admitió haber tenido sexo con un amigo, de los cuales el 76 por ciento dijo que la amistad mejoró después de hacerlo.

¿Cómo se pueden explicar estos resultados? Es el interrogante que queda expuesto. Para la psicóloga clínica y sexóloga Marta Lucía Palacio, el sexo puede ser parte de la amistad y un lugar en el que se comparten espacios en los que un amigo puede sentirse erotizado por el otro.

Hay personas para las que el sexo puede ser una actividad de altísimo valor, pero no le ponen condiciones –dice Palacio–. Es algo así como: somos buenos amigos, viajamos juntos, nos acompañamos, pero también tenemos relaciones sexuales, que no necesariamente significan continuidad de una relación, sino vivir buenos momentos. Si eso está claro, no se deben presentar inconvenientes”.

Con este argumento concuerda Rodrigo Sandoval, un comunicador social de 26 años, quien ha tenido sexo con varios de sus amigos. “Tal vez lo único difícil es verlos desnudos por primera vez, pero una vez se supera esta barrera inicial, se tiene mucha más confianza y se puede explorar el cuerpo de la otra persona de manera más fácil y sin que hayan limitaciones”.

Rodrigo agrega que “al conocer a los amigos se sabe qué les gusta hasta en el sexo, y se es capaz de decirles qué le agrada a uno y qué no. A veces, cuando se está saliendo con alguien, hay que, en cierto modo, venderse, y terminan haciéndose cosas que te incomodan o no te gustan por tratar de agradar. He tenido dos casos en los que el sexo con los amigos ha sido un catalizador de la amistad. En un principio había buena relación, pero luego hubo más confianza y todo se volvió más divertido”.

Aunque socialmente se ha establecido que tener relaciones sexuales por fuera de una relación sentimental puede causar daño emocional, esta afirmación no siempre es cierta. El psicólogo y sexólogo Laurent Marchal explica que “la sexualidad no siempre implica una relación afectiva. Tal vez, para muchas personas sea más agradable que la haya, pero no es la regla general. Cuando se tienen relaciones sexuales con un amigo, pero el contexto y las reglas están claras, saben hacia dónde van y cómo lo van a hacer y, si los dos están de acuerdo, no debe haber ningún tipo de daño emocional”.

Por su parte, Palacio asegura que el sexo ya no está ligado inexorablemente al matrimonio. “Una pareja amistosa tiene sentimientos lindos el uno por el otro. Usualmente, los amigos que hacen esto lo mantienen en reserva, porque cuando lo comparten hay muchas personas que suelen juzgar este tipo de comportamientos”.

El problema

No obstante, el riesgo está presente en este tipo de situaciones sobre todo cuando una de las partes comienza a confundir la relación o a tener sentimientos amorosos por el amigo. “Si usted pretende, a través de un buen sexo, terminar siendo la pareja de su amigo cuando este no lo ve así, o tiene pretensiones diferentes a las de seguir siendo compañeros, está jugando con fuego y el asunto se vuelve complicado. Es mejor que no lo haga”.

En ese sentido, el psicólogo especializado en sexualidad Fabio Alejandro Galvis asegura que la parte cultural juega un papel muy importante. “Para nosotros, en Colombia –dice–, esta clase de situaciones suele ser más difícil de entender. Tenemos otro estilo y aún se acostumbra a hablar más de fidelidad que de apertura sexual”.

Esta clase de situaciones dejan un espacio para que las cosas no salgan bien, e incluso, una amistad de muchos años puede terminar debido a unos minutos de placer. Así le sucedió a María Camila Sanín, una publicista de 30 años, quien tuvo sexo con un buen amigo de la oficina.

“Éramos muy amigos, nos teníamos mucha confianza –cuenta María Camila–. Un día decidimos ir a una fiesta juntos, nos tomamos unos traguitos y pasó, tuvimos sexo”. Y las cosas siguieron bien hasta que la gente de la oficina empezó a notar que algo había cambiado entre ellos. “No sé si es por la forma en que nos mirábamos o nos hablábamos, pero una amiga mía que no lo conocía a él, una vez pensó que era mi novio, y eso le molestó mucho a él”.

“Desde ese día él vivía asustado de que nos vieran juntos –continúa María Camila–. Y aunque volvimos a tener sexo una vez más, él se estresaba mucho en la oficina. Yo le hablé y le dije que estuviera tranquilo, que dejara el miedo, que yo no estaba buscando nada más; pero de nada sirvió. Terminamos alejándonos. Tanto así que yo, antes de que pasara todo esto, solía molestarlo con que estaba muy churro, pero ahora me da miedo decirle algo porque pensará que le estoy ‘echando los perros’”.

Palacio explica que, “seguramente, en estos casos, lo que piensa la persona y lo que hace entran en contradicción. Es allí cuando ambos se hacen daño y la amistad acaba. Acá puede entrar a jugar hasta la culpa: uno de los amigos puede pensar que el otro lo sedujo y que se aprovechó de un momento vulnerable”.

A veces terminan en pareja

Uno de los datos del estudio que llaman la atención es que el 50 por ciento de las personas que indicaron haber tenido sexo con un amigo, luego se hicieron novios y comenzaron una relación.

“Cuando se repite y se tiene sexo en varias oportunidades –explica Marchal– es muy posible que se cree un compromiso afectivo, porque hay un hábito que poco a poco genera un sentimiento fuerte. Justo después de la relación sexual se liberan una serie de hormonas, como la oxitocina y la vasopresina, que, de alguna manera, generan apego”.

Fe de ello pueden dar Catherine Aragón, una antropóloga de 28 años, y su novio, quienes comenzaron una amistad en el 2004 que pasó al plano sexual y terminó en una relación que lleva siete años.

“Cuando entramos a la universidad él tenía su novia y yo mi novio. Cada uno le aguantaba el mal de amor al otro. Tuvimos una amistad de dos años, pero era muy fuerte, nos conocíamos perfectamente. Un día, había trago de por medio; fue un momento muy raro, pero ambos estábamos solteros, sentimos algo y terminamos acostándonos”.
En un principio, cuenta Catherine, todo resultó extraño para ellos, les daba pena hasta mirarse. Aunque siguieron teniendo sexo, a ambos les daba miedo perder al otro como amigo, así que entre los dos decidieron salir con otras personas para hacer la situación a un lado y no tener que enfrentarla.

“Salíamos los cuatro, él y su novia y yo y mi novio, pero era tal el afecto que teníamos el uno por el otro que nuestras respectivas parejas se dieron cuenta y, de una forma muy amable, nos dijeron que nos dejáramos de pendejadas, que nosotros dos nos adorábamos”, cuenta Catherine.

“Hoy tenemos una relación de absoluta confianza –asegura ella–. Yo le muestro a él viejas bonitas y él a mí tipos ‘buenos’. Si él quiere salir con sus amigos y yo con los míos no le ponemos problema; seguimos tratándonos como amigos. Sabemos que debemos ser respetuosos el uno con el otro para no hacernos daño. Tenemos planes de matrimonio para el otro año, y estamos seguros de que, si algún día nos divorciamos, vamos a seguir siendo amigos”.
Ya lo dice Galvis, “acá está presente el factor humano, ese que desconocemos totalmente. De estas situaciones pueden salir muy buenas relaciones; es algo que no podemos predecir”.

Si está pensando en tener sexo con un amigo o amiga resulta conveniente que tanto usted como la otra persona tengan en claro cuáles son sus expectativas, lo que desean y lo que no. Antes de hacerlo, lo invitamos a que conteste las siguientes preguntas. En caso de responder a una o más de forma negativa, vale la pena que lo medite muy bien para no hacerse daño a sí mismo ni afectar esa amistad que es importante para usted.

Test

¿Usted piensa que la amistad es incompatible con la actividad sexual?
Sí No

¿Está dispuesto a tener en consideración que no se trata de una relación formal y que tal vez no dure mucho tiempo?
Sí No

¿Se sentiría incómodo viendo a su amigo (o amiga) desnudo en una actividad íntima?
Sí No

¿Para usted el sexo es una actividad que está ligada exclusivamente a un compromiso de pareja?
Sí No

¿Tendría relaciones sexuales sin necesidad de establecer nexos sentimentales con esa persona?
Sí No

¿Estaría dispuesto a lesionar una amistad por un rato de placer?
Sí No

¿Desea tener sexo con un amigo con la pretensión de que luego se convierta en una relación?
Sí No

¿Sentiría celos si un amigo con el que tuvo sexo comienza a fijarse y a salir con otras personas?
Sí No

¿Se arriesgaría a terminar enamorado de un amigo?
Sí No

¿Culparía a su amigo de aprovecharse de usted, en caso de que después de tener relaciones sexuales este no quiera continuarlas?
Sí No

SERGIO CAMACHO IANNINI

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