Así se cultiva té en Colombia

Así se cultiva té en Colombia

A unos 40 minutos de Cali se encuentra el único cultivo de té del país, ubicado en Valle del Cauca.

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El cultivo de té está ubicado en Bitaco, corregimiento del Municipio de la Cumbre, en el Valle del Cauca.

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Martín García

10 de agosto 2016 , 11:40 p.m.

Son las 5:30 de la mañana y Cali apenas despierta. La camioneta con el equipo de Agrícola Himalaya y los periodistas sale hacia el norte de la ciudad en dirección a Jumbo, toma la carretera hacia el municipio de Dapa y enseguida empieza a subir.

A medida que el carro avanza el aire se enfría y la vegetación se torna más espesa y variada. En unos 40 minutos se ascienden poco más de 700 metros hasta llegar a los 1.750 en Bitaco, un corregimiento del municipio de La Cumbre, al norte de Cali.

Luego de una curva, el paisaje se transforma de nuevo. Aparecen ya los sembrados de té del cultivo Himalaya —el único que hay en Colombia— que se alcanzan a apreciar en sus distintas alturas (1.500 a 2.050 metros), casi ocultos por la niebla que baja hasta el suelo.

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Su ubicación en medio de un bosque de niebla hace posible cosechar las hojas de té durante todo el año. Foto: MAG

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A esa hora temprana el frío cala, pero a medida que avanza el día la temperatura oscila entre los 18 y los 25 °C, lo que sumado a la continua niebla da como resultado, sin necesidad de riego, uno de los mejores tés de montaña del mundo, escasos y de sabor muy refinado, que se exporta a Estados Unidos, Guatemala, Salvador, Panamá, Ecuador, Paraguay y Bolivia.


El único sonido en el lugar es el canto de los pájaros, de miles de ellos, ocultos entre las más de 90 hectáreas de la Reserva Forestal Protectora de Bitaco, cuyo bosque de niebla andino resguarda los cultivos desde hace más de medio siglo. Las aves son las encargadas de anunciar el inicio del día de trabajo. El ruido de una moto lo reconfirma.


Los cosechadores empiezan a llegar con sus uniformes caquis, recogen unos recipientes de color amarillo vivo, los cuelgan a la altura de la cintura, abren sus carpas móviles para protegerse de una posible lluvia y se internan entre las plantas, que no superan los 80 centímetros de altura, para cosechar las hojas que retiran con sus manos rápidamente, dando una idea, equivocada, de seleccionarlas al azar.

Ellos no las arrancan, pues esto equivaldría a eliminar la posibilidad de que retoñen, en cambio las quiebran suavemente y eligen solo las más tiernas y de un color verde en particular, no tan oscuro.

“El proceso de cosecha es manual. Se coge solo el cogollo de la planta (los brotes más tiernos), pues en él se concentran las características organolépticas del té. El cosechero quiebra en su punto el cogollo para conseguir que en la próxima cosecha vuelva a salir. Si lo arrancan va a ocasionar estrés en la planta y esta va a producir menos cogollo; pero si la quiebran, remueven de manera muy sutil y generan una estimulación en ella. Una planta de té puede producir hasta los 100 años y más”, explica Paulo Bedoya, superintendente de campo de Agrícola Himalaya.

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Los cosechadores recogen manualmente las hojas de te y cada uno de ellos puede recoger hasta 18 kilos diarios. Foto: MAG

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Los 28 recolectores, entre ellos tres mujeres, logran recoger en un día de trabajo entre 15 y 18 kilos y llegan a juntar al año 650 toneladas que surten a Té Hindú y Bitaco, las marcas comerciales de Agrícola Himalaya S.A., dueña de los cultivos.

Los sembrados, que ocupan solo 50 hectáreas del terreno, mezclan tres variedades, la camboyana, la china y a la asámica, y son reconocidos por los procesos de cosecha limpia que se aplican en ellos. Tanto así que desde el 2010 una parte de los cultivos es completamente orgánica, gracias también a que, por la ubicación privilegiada junto al bosque de niebla, enfrentan pocas plagas y enfermedades.

"Cada cuatro años les hacemos una poda a las plantas para mantenerlas como un ‘bonsái’, ya que cuando los arbustos crecen libremente pueden alcanzar alturas hasta de 15 metros, con eso tratamos de estimular la mayor cantidad de cogollos que pueda generar el árbol y vamos a tener más producto al final de proceso”, dice Bedoya.

María Isabel Molano, directora de mercadeo de Agrícola Himalaya, comenta que la compañía ya comercializa su primer té de origen, llamado Bitaco, de hoja suelta, elaborado ciento por ciento bajo prácticas ecológicas. Este té no se muele, simplemente se enrolla y se secan las hojas enteras, que deben infusionarse en tetera o por medio de infusor. Su valor radica en las notas de cuerpo, aroma, sabor y brillo en estado puro, es decir, sin ningún ingrediente.

Luego de la recolección, los cosecheros pasan sus hojas a un saco, lo suben a una pesa y lo entregan para su paso a la planta, donde se les extraerá el agua con ayuda de grandes ventiladores y pasarán al proceso de fermentación que las convertirá en hojas de té verde o negro, mientras ellos regresan a sus casas para repetir al día siguiente el proceso de recolección, que no se detiene ni un solo día del año.

POR: HONORIA MONTES
Twitter: @HonoriaMontes

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