El 'arte' de dejar ir para vivir mejor

El 'arte' de dejar ir para vivir mejor

Aferrarse solo trae sufrimiento. La vía para evitarlo es el desapego; nos ayuda a aceptar cambios.

Dejar ir

El primer paso para transitar el camino del desapego es comprender que el mundo cambia constantemente, y, a partir de allí, disfrutar de cada momento sabiendo que va a terminar.

Foto:

Leonardo Parra

16 de marzo 2018 , 10:58 a.m.

Es muy probable que usted conozca a alguien que está en una relación tóxica que no le deja tomar distancia de su pareja, amigos o familiares. Si no es así, tal vez ese alguien es usted. Desafortunadamente, la dependencia en las relaciones humanas es común y tan solo una muestra del apego excesivo que desarrollan algunas personas hacia los demás o incluso hacia las cosas que poseen.

Según la Teoría del Apego del psiquiatra británico John Bowlby, el apego es el vínculo que el ser humano crea con sus padres o primeros cuidadores desde el momento del nacimiento. La manera como estos cubren las necesidades físicas y emocionales del bebé influye en las relaciones que luego la persona establecerá en la edad adulta y en su seguridad emocional.

Sin embargo, como explica la filosofía budista, cuando una persona empieza a depender de otros o de ciertas condiciones externas para estar bien se manifiesta un apego que trae sufrimiento. Entonces llega el momento de transitar el camino del desapego.

¿Qué es?

Muchas personas entienden la palabra ‘desapego’ como indiferencia, frialdad e incluso egoísmo emocional. No obstante, se trata de “entender que somos seres interdependientes (...) y que solo podemos llegar a nuestro desarrollo como seres autónomos al retarnos gestionando actividades y metas personales”, dice Jassel Arzuza, psicóloga y coach en inteligencia emocional.

Cuando se trata de superar una pérdida, un rompimiento amoroso o la separación de alguien querido, el desapego se refiere a la capacidad de ser resilientes, de liberarse emocionalmente después de haber hecho un proceso de duelo y de asumir el dolor, afirma Patricia Malabet, especialista en psicología clínica de (Instituto de Formación en Neuropsicología, Inteligencia Emocional y Coaching (Ifniec).

En relación con las otras personas, las cosas materiales y las condiciones externas, Kelsang Sangton, maestro del Centro de Meditación Budista Kadampa en Colombia, plantea que el desapego es la comprensión de la impermanencia, de entender que todo es transitorio. Si una persona logra asumir que todo cambia de manera constante, no sufrirá cuando un ser querido se marche, cuando pierda sus posesiones o se le presente un problema.

Aceptar el cambio

Kelsang Sangton explica que cuando la mente se aferra a alguien o algo genera miedo. Por esta razón, muchas personas mantienen relaciones tóxicas o se resisten a aceptar que perdieron su empleo, deben irse a otra ciudad o que deben desechar alguna posesión. Tienen miedo al cambio.

En este orden de ideas, el primer paso para transitar el camino del desapego es comprender que el mundo cambia constantemente, y, a partir de allí, disfrutar de cada momento sabiendo que va a terminar. La psicóloga Patricia Malabet aclara que este es un proceso gradual que toma tiempo para reconocer las emociones y aprender a cerrar ciclos.

Beneficios del desapego

Conforme se va asumiendo la naturaleza del cambio y se aprende a dejar ir (personas, cosas, situaciones) cuando es necesario, se fortalece la estabilidad y la inteligencia emocional. Según la coach Jassel Arzuza, esto trae beneficios como sentir que se pueden tomar decisiones libremente, alcanzar metas realmente propias y desarrollar las competencias personales y profesionales de un adulto maduro.El desapego también permite disminuir la ansiedad por buscar la aprobación de otros, aumentar la autoestima, construir y mantener relaciones sanas y disfrutar de la vida sin aferrarse a las posesiones materiales.

Dos vías para el desapego

El maestro budista Kelsang Sangton le propone estos ejercicios prácticos para que el desapego forme parte de su vida:

Vía 1: Personas

Pregúntese: ¿Qué actitudes o comportamientos suyos son muestra de apego? (Celos, controlar a otros, ansiedad cuando alguien está lejos, etc.).
Haga una lista (mental o escrita) de los problemas que le ha traído el apego en sus relaciones.
Recuerde situaciones en las que el amor lo ha protegido de los efectos dañinos del apego. Un ejemplo es cuando un familiar fallece, y el apego se expresa en forma de negación y rabia; entonces, el amor se manifiesta con buenos recuerdos de esa persona y gratitud por los momentos compartidos.
Compare sus experiencias de apego con las de amor.
Escriba sus propósitos para vivir relaciones más sanas con su familia, amigos y pareja.

Vía 2: Objetos y condiciones externas
Hágase dos preguntas: ¿Qué situaciones o condiciones se han mantenido constantes a lo largo de su vida? ¿Qué situaciones o condiciones han cambiado durante su vida? (Esto incluye sus intereses, sus amistades, sus lugares de residencia, su ropa, su trabajo, etc.).
Compare las cosas y condiciones permanentes (si las hay) con las que han cambiado. Analice la forma como usted se ha adaptado a esos cambios y cómo podría relacionarse en adelante con esas condiciones externas para permanecer tranquilo, sin importar lo que suceda en el exterior.
Tenga presente: “El amor tiene muchos beneficios, el apego tiene grandes desventajas y la impermanencia es una constante. Es la realidad que vivimos”.

BRENDA BARBOSA Y JIMENA PATIÑO
Revista CARRUSEL
Ilustración
Leonardo Parra

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.