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'Dance', el baile que le da más alegría al entrenamiento físico

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'Dance', el baile de las emociones

600 calorías pueden perderse en cada sesión de dance, depende de la intensidad de los movimientos.

Diviértase y haga ejercicio con unos cuantos pasos de 'Dance' cargados de energía y agilidad.

Marta Formoso, una suiza con raíces españolas y apasionada por el baile, que a los escasos 16 ya tenía certificación de instructor de fitness, logró que Cafú, el capitán de la Selección de Brasil 2002, moviera su cuerpo como si llevara años de práctica sobre una tarima de baile.

La escena, lejos de ser risible, despertó la curiosidad y el asombro de los admiradores del astro del fútbol de 42 años, quienes espiando por las ventanas del gimnasio seguían sus movimientos en esta exigente rutina de baile a la que se enfrentaba por primera vez.

Esa habilidad para enseñar a soltar el cuerpo en un dos por tres y moverlo unas veces de manera frenética y vibrante y otras más cadenciosa es lo que ha convertido a Formoso, de 27 años, en la imagen internacional del dance y en una verdadera estrella en el mundo del fitness.

Y el dance, precisamente, es una rutina que mezcla varios géneros musicales como el hip-hop, jazz y house, "y es recomendada por sus virtudes en el acondicionamiento y entrenamiento físico y se le conoce como una rutina cardio-training", dice la instructora.

Esto explica por qué estos ritmos se adaptaron para mover el esqueleto ya sea en un salón de baile, el gimnasio, el parque o la sala de la casa. El espacio, en realidad, es lo de menos porque, como apunta Formoso, "las personas bailan como, en donde y cuando quieran. Lo importante es que lo hacen movidas por sus emociones, unas veces para celebrar, otras para hacer duelo, para provocar, coquetear, divertir o agradecer". Lo hacen para sentirse bien, para conectarse con su cuerpo a través de la música y aprender a reconocerlo y a decantar las emociones que lo gobiernan.

Y como la clase está diseñada para sentirse como un verdadero bailarín y coreógrafo, para las prácticas se recomienda usar una indumentaria que facilite la agilidad en los movimientos, saltos y deslizamientos y, así mismo, la transpiración. Y, lo más importante, que los ejecutantes creen y ensayen pasos con distintos grados de complejidad en aras de involucrar tanto al más profano como al más talentoso. El resultado serán coreografías que nada tienen que envidiarles a las de las famosas estrellas del baile y del canto como J.Lo o Katy Perry, que precisamente es quien lidera la cruzada mundial del dance como forma de acondicionamiento físico.

Una sesión dura aproximadamente 40 minutos o una hora y se enfatiza que su práctica sea diaria o mínimo tres veces a la semana para ganar agilidad, fuerza, coordinación y adaptarse más a las exigentes coreografías.

Bueno para...

Lograr control y estabilidad emocional: el baile es una de esas prácticas que logran la desconexión total de las preocupaciones y estimula la liberación de las tensiones.  Dejarse llevar por la música y permitir que el cuerpo se mueva según como la sienta y transportarse mentalmente a otros espacios es una de las más poderosas terapias para combatir el estrés.

Jugar a ser bailarín: no importa si tiene facilidades o no para el dance, lo que vale la pena es intentarlo y, por qué no, sentirse por un momento uno de los bailarines de una coreografía de la cantante Katy Perry. 

Tener un cuerpo más firme: a más número de repeticiones -necesarias para lograr la perfección de los pasos-, se hace más trabajo cardiovascular y, a su vez, se tonifican glúteos y piernas. Los brazos y el abdomen también obtienen mejor tono muscular por la fuerza e intensidad de cada uno de los movimientos.

Mejorar el acondicionamiento físico. La suma de pasos de baile con distintos niveles de complejidad ejercita el ritmo del corazón y mejora el acondicionamiento de los músculos y las articulaciones.

¿Qué necesito para practicarlo?

1. Conectarse con el baile. No es necesario que sea el bailarín más talentoso, pero sí que sienta pasión por la danza y disfrute de los géneros musicales que enriquecen esta rutina deportiva.

2. Querer aprenderlo... y tener la firme intención de no claudicar por como le vaya en la primera clase. Seguramente no llevará el ritmo y lucirá algo descoordinado, pero lo que importa es que no deje de moverse y que practique cada uno de los pasos hasta que sienta que mejora en su ejecución.

3. Comenzar sin afanes. La idea es seguir los pasos lentamente, casi en cámara lenta, hasta ejecutar un bloque completo (coreografía de mínimo 32 pasos) con rapidez, fuerza, intensidad, coordinación y perfección.

El cuerpo del baile

Una clase de dance está compuesta por cuatro partes:

1. El calentamiento inicial para evitar desgarres y lesiones articulares y musculares.

2. De 15 a 20 minutos de activación de movimiento de grupos articulares aislados (hombro-cabeza, rodilla-cadera) + activación de la zona core (centro del cuerpo) para ejercitar y fortalecer abdomen + elevaciones de brazos y piernas para aumentar la frecuencia cardíaca.

3. Ensayo y error: la creación de la coreografía. Es lo que más les gusta a los ejecutantes: sentirse como bailarines y armar varios bloques (cada uno está compuesto por 32 pasos en promedio). Es clave que al comienzo sea sencilla, de fácil adaptación.

4. Lograr la perfección de los movimientos de brazos y cabeza y la coordinación entre los distintos grupos musculares y articulares del cuerpo. Cualidades que se consiguen a medida que se adquiere más flexibilidad, soltura y coordinación. Y ya en la parte final de una sesión de dance los movimientos son más reposados para entrar a la fase de recuperación y disminución del ritmo cardíaco.

600 Calorías pueden perderse en cada sesión de dance. El mayor gasto calórico depende de la intensidad en la ejecución de los movimientos.

"Este baile me enseña a controlar temores, como el de enfrentarme al público, y me mantiene saludable". Paola Andrea Zamora

"Con el dance he mejorado mi autoestima porque cuando uno baila refleja la seguridad en sí mismo, lo que uno es y lo que siente". Laura Quintero

"Es como una válvula de escape de los afanes de la vida diaria. Y es lo mejor para quemar calorías". Silvia Sarmiento

"Me ha enseñado a conocer más mi cuerpo, camino mejor y me ha fortalecido zonas como los glúteos". Jacqueline Tafur

"Me siento más liviana y feliz... como otra persona. El baile me libera". Diana Cortés

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