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Adicción a las compras: un placer que endeuda

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Adicción a las compras

60% de los colombianos pagaron en efectivo sus compras del 2011 y solo 16% lo hicieron con crédito.

No es una enfermedad, pero sus consecuencias son devastadoras. Acá le explicamos cómo identificarla.

Cuando empezó su problema de compulsión sentía un deseo incontrolable de comprar algo cada vez que salía a la calle, de gastar el dinero apenas recibía su salario en cualquier cosa o de pedir un préstamo para adquirir productos que no necesitaba. Este ingeniero electrónico de 39 años veía una camisa en la vitrina y se obsesionaba con la idea de tenerla, no importaba cómo. "Gastaba sin tener plata", cuenta. Padecía un problema de adicción a las compras.

Aunque la Organización Mundial de la Salud no la considera una enfermedad, "la compulsión por comprar es un trastorno del comportamiento que puede traer problemas a largo plazo", explica la médica psiquiatra María del Pilar Jaime, experta en adicción.

En Colombia no existen cifras oficiales que den cuenta del número de personas que padecen este mal, pero un estudio publicado en el Journal of Consumer Research en el año 2010, asegura que en Estados Unidos la cifra de shopaholics (la palabra en inglés que designa el problema) podría estar cerca del 8,9 por ciento; es decir, más de 25 millones de norteamericanos.

Nancy Becerra, terapeuta experta en adicciones y directora de promoción y prevención de la Fundación la Luz, explica que "la compulsión por las compras está dentro de las adicciones psicológicas y es la imposibilidad de controlar el deseo de comprar". Añade que para considerar que alguien tiene este problema, "esa persona debe presentar cinco comportamientos específicos: estar obsesionada con comprar, sentir que cuando no lo hace vive una serie de sentimientos negativos y cuando lo hace placer, comprar frecuentemente, experimentar estados emocionales desagradables cuando no puede y, por último, entrar en conflictos personales, familiares y laborales".

Causas y consecuencias complejas

Esther no comparte su apellido, pero sí su testimonio. Ella es una profesora de primaria que perdió su casa debido a las deudas. Cuando habla de su adicción titubea y responde con frases cortas: "Yo pensaba que me podía controlar... creía que podía. Pero reaccioné tarde, cuando le debía mucha plata a tres bancos y no tenía con qué pagar. Mucho después me di cuenta de que cada vez que compraba buscaba sentirme mejor conmigo misma y compensar mi soledad con cosas". Esther perdió a su hijo hace cinco años, y después de su muerte desarrolló la compulsión por tener.

Según la psicóloga Nancy Becerra, hay un perfil que se ajusta a quienes padecen esta adicción, pues "son personas introvertidas, con baja autoestima; también son tímidas en exceso y tienen fobia social (es decir, a la hora de enfrentarse a algo se estresan en exceso). Además pueden tener fantasías descontroladas, como de grandeza (cuando gastan como millonarios, pero no lo son). Estas características se ajustan a quienes tienen una alta vulnerabilidad psicológica para desarrollar una adicción".

Además, la psiquiatra Jaime agrega que "la mayoría de los adictos a las compras son personas carentes de afecto e inseguras. Pueden tener antecedentes de duelos irresueltos, estar en proceso de separación o tener el nido vacío (cuando los hijos se han ido de la casa) y buscan reemplazar esa falta de afecto a través de las compras".

¿Cuáles son las consecuencias?

Una de las más evidentes son las económicas, como señala María del Pilar Jaime: "Las personas con este problemas usan dinero que no está destinado para esas compras, viven pidiendo préstamos, se meten en créditos y deudas para comprar cosas innecesarias. Esto los lleva a tener problemas con bancos y entidades prestamistas".

Pero, además, pueden tener cambios en el humor y conflictos con sus familiares. Esther asegura que "es algo que te desborda, pero al tiempo no te parece un problema. Cuando todo explotó, yo había empeñado mis joyas para pagar una cuota y al día siguiente me compré un televisor. Una semana después mi hermana me visitó. No había luz y ella se dio cuenta de que no había pagado los servicios ese mes, me preguntó por mis joyas y le conté. Ahí todo se destapó y tuve muchísimos problemas con ella porque no quería reconocer que era un problema".

Y las consecuencias más extremas pueden estar dadas por la pérdida de la funcionalidad, que se presenta cuando alguien pierde la capacidad de trabajar y de asumir los roles que tiene en sociedad. "Eso determina en qué etapa de la adicción está una persona", señala la terapeuta Becerra.

Cómo tratar el problema

Cuando un adicto está inmerso en el problema, lo primero que debe hacer es buscar ayuda profesional. "Es clave que si un familiar nota un cambio de conducta exagerado o se da cuenta de las deudas, acuda a un experto. Para las familias puede ser difícil de entender, por esto es importante que todos consulten a un conocedor del tema", señala Nancy Becerra, y agrega: "Yo recomiendo que el afectado le comente a alguien que sea de su confianza el problema y le diga que quiere enfrentarse a ciertas situaciones que le dan estrés para que lo acompañe en estas". Así es como, poco a poco, Esther ha venido superando la compulsión: "Mi familia ha sido clave. Ahora yo ando sin un peso, y si no fuera por ellos, no tendría cómo mantenerme. Pero además, mis hermanos me han entendido y me impulsaron a buscar ayuda profesional. Estoy muy agradecida con ellos".

Por otro lado, si la persona no está sumida en la adicción pero sospecha que tiene el problema, debe realizar ejercicios de autocontrol en los que establezca metas para cambiar de actividad cada vez que aparezca la necesidad. Es importante recordar que no se trata de comprar para ser, sino de ser para vivir bien.

¿Cómo identificar a un 'shopaholic'?

Existen dos síntomas principales. El primero es cuando el consumo exagerado se mantiene en el tiempo. Este fue el caso del ingeniero electrónico, que empezó 12 años atrás y permaneció hasta el 2009, cuando con la ayuda de su hermano decidió buscar apoyo.

El otro síntoma es que aunque la adicción traiga consecuencias negativas para quien la practica, la persona es incapaz de controlarla.

REDACCIÓN CARRUSEL

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