¡Es que no se ayudan...! / Voy y vuelvo

¡Es que no se ayudan...! / Voy y vuelvo

Que es injusto, seguramente, que se venderán más motos, no sé, pero que era necesario, sin duda.

Protestas de motociclistas en Bogotá

"Cualquier intento por modificar alguna norma que las afecte se responde con medidas temerarias como dejar a los ciudadanos sin la posibilidad de movilizarse".

Foto:

Juan Manuel Vargas / EL TIEMPO

27 de enero 2018 , 10:00 p.m.

La reacción de los motociclistas a la decisión de la Alcaldía de restringir el parrillero hombre mayor de 14 años es comprensible pero injusta. No tienen por qué pagar los bogotanos las consecuencias de una medida que, si se mira con detenimiento, ni es generalizada, ni permanente, ni afecta al grueso de los del gremio, ni prohíbe la circulación de las mismas. En cambio sí está generando el efecto contrario: que buena parte de la ciudadanía les recuerde su mal comportamiento.

Entonces resulta que dos hampones en moto se bajan, atracan a un desprevenido transeúnte, lo golpean y huyen; que dos hampones con casco asaltan un establecimiento comercial, roban a los presentes y huyen; que un sicario se baja de la parrilla de la moto, se acerca a su víctima, le dispara a sangre fría, huye y… ¿todos tranquilos? Pues no.

La mayoría de motocicletas que circulan por la ciudad van solo con el conductor o con una mujer como acompañante, y la gran mayoría son las que se emplean para trabajadores de mensajería. En contraste, ninguna de las 500.000 que ruedan por la calle tienen pico y placa –como los carros particulares y taxis, pese a que ocupan el mismo espacio–; las de menos de 125 centímetros no pagan impuestos, el Soat no compensa el costo que representa la accidentalidad de las mismas, son las que protagonizan el mayor número de incidentes y de víctimas, y tampoco pagan peajes.

¿Y por qué gozan de todas estas gabelas? Por lo mismo que vienen haciendo desde el día en que se dictó la medida de restringir el parrillero: porque tienen la capacidad de acometer acciones de hecho, como bloquear la ciudad. Lo hacen acá y en otras capitales. Cualquier intento por modificar alguna norma que las afecte se responde con medidas temerarias como dejar a los ciudadanos sin la posibilidad de movilizarse.

Uno sí se pregunta por qué esas movilizaciones y esos plantones no los hacen para rechazar a los sujetos malos de su gremio que utilizan la moto para atracar, hacer fleteos y cometer asesinatos. Eso enviaría un mensaje contundente a la sociedad de que no están dispuestos a tolerar que se les siga estigmatizando por culpa de bandas que se escudan en sus aparatos para hacer de las suyas.

Lo más fácil es argumentar que la Policía no cumple con su papel, como si fuera fácil poner a un uniformado a vigilar cada moto que circula en la capital. ¿Dónde han estado las voces de rechazo o los mensajes a familiares de quienes resultan asesinados o heridos tras un atraco en moto con parrillero? ¿Dónde una propuesta mínima a las autoridades de querer colaborar como gremio en el tema de la seguridad? Es que tampoco se ayudan…

Bajar al parrillero no va a acabar con la inseguridad, nadie lo discute. Pero que hasta allá se tenga que llegar no es culpa ni de los motociclistas y mucho menos de nosotros, los de a pie, que estamos a merced de ellos. Es culpa de los hampones que se amparan en la impunidad para cometer sus fechorías y escapar. Y si 4 cada 10 atracos en Bogotá se ejecutan utilizando una moto y un parrillero, pues hay que tomar medidas extremas. Que es injusto, seguramente, que se venderán más motos, no tengo idea y no veo por qué, pero que era necesario, sin duda. La medida será temporal si es que un juez no opina lo contrario, porque ahora los jueces deciden cómo se deben gobernar las ciudades. Pero ese es otro tema.

De lo que se trata aquí es de atacar el crimen organizado con todas las medidas al alcance y evaluar resultados. Hugo Acero, autoridad en la materia, me hacía caer en la cuenta de que disposiciones como las anunciadas por la Alcaldía solo son efectivas si no se abandonan, pues se corre el riesgo de que sin análisis juiciosos y sin un seguimiento detallado, el esfuerzo se pierda y se vuelva a lo de hoy.

A propósito: señores motociclistas, no dejen que el tema se les politice, hay avivatos en esas. Y ojo: no les están inmovilizando las motos, ¿por qué nos quieren inmovilizar a nosotros?

ERNESTO CORTÉS FIERRO
erncor@eltiempo.com
En Twitter: @ernestocortes28

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