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Viviendas para pobres en barrios ricos, ¿es el camino?

Domingo 4 de diciembre de 2016
Bogotá

Viviendas para pobres en barrios ricos, ¿es el camino?

Los expertos aplauden intención de Petro para luchar contra la segregación, pero hacen advertencias.

Por:  YESID LANCHEROS | 

Este predio, ubicado en la carrera 11 con calle 93A, es uno de los seleccionados por el Distrito para construir las viviendas.

Foto: Néstor Gómez / EL TIEMPO

Este predio, ubicado en la carrera 11 con calle 93A, es uno de los seleccionados por el Distrito para construir las viviendas.

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El plan de la Alcaldía de construir 372 viviendas de interés prioritario para las víctimas del conflicto armado en las zonas más exclusivas del norte de Bogotá, en barrios de estrato 5 y 6, abrió un debate sobre la estrategia de esta política para combatir la desigualdad. ¿Se trata de un golpe de opinión del alcalde Gustavo Petro o es una apuesta planificada que ayudará a cerrar la brecha social en la ciudad?

En concreto, el Distrito busca utilizar siete predios públicos, que funcionan como parqueaderos en El Lago, el Chicó y Santa Bárbara, para construir las viviendas, además de 356 parqueaderos, jardines y espacios comerciales, con una inversión de 30.000 millones de pesos. Los lotes en donde residirán las víctimas del conflicto –se calcula que en la capital del país viven 600.000 personas en esa condición– están ubicados en la calle 109 con 17, en la carrera 11A con calle 88, en la 82 con 10 y en la carrera 11 con calle 93A.

“La estratificación social en Colombia es un sistema de castas, antidemocrático, antirrepublicano y antihumano. Eso debe acabar”, sentenció Petro, al explicar su novedosa propuesta que apunta a la mezcla de estratos. (Lea también: Vecinos rechazan construcción de viviendas populares en el Chicó).

De entrada, los expertos señalaron que esta idea es interesante y más en Bogotá, una ciudad segregada territorialmente entre quienes viven en el norte y el sur. “Apoyamos esa mezcla urbana porque la heterogeneidad genera oportunidades para la gente”, sostuvo Édgar Cataño, director de ONU-Hábitat en Colombia. Sin embargo, él afirmó que el plan de Petro está mal estructurado porque no se hizo de manera concertada, no hay pedagogía ni tampoco es clara la estrategia que va a permitir una verdadera integración social, justo en momentos en que el país ya habla de un escenario de posconflicto.

“Aquí no se trata de trasladar las condiciones de unas personas a las de otras. Lo que se debe buscar es elevar la calidad de vida de una población sin oportunidades”, agregó el experto.

Por ese motivo, Consuelo Corredor, quien fue directora del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional, advirtió que “la construcción de las viviendas por sí solas no es suficiente”. “No estamos hablando únicamente de paredes, sino de habitabilidad. La pregunta es cuáles serán los equipamientos urbanos que tendrán estas personas, es decir, cuáles serán los colegios, los centros de salud y los sitios de trabajo para las víctimas del conflicto armado que van a vivir en estos barrios”, se preguntó Corredor.

¿Por qué esos barrios?

Ella también se mostró escéptica sobre las zonas escogidas para la mezcla de estratos, pues dijo que están “consolidadas con negocios y servicios muy costosos para las víctimas del conflicto”.

“El mensaje de Petro es interesante, en el sentido de decir que en Bogotá hay segregación y discriminación y se debe apostar por un proyecto de convivencia. Pero hacer eso en zonas consolidadas no es una buena estrategia, pues las personas no tendrán los equipamientos sociales necesarios (colegios, jardines, centros de salud, etc.) para su calidad de vida y convivencia en familia. ¿Dónde piensan construir esas instalaciones si no hay espacio?”, añadió Corredor.

Así mismo, se preguntó cuáles fueron las razones que llevaron al Distrito a concluir que los barrios Chicó, El Lago y Santa Bárbara son los mejores para albergar a esta población y si se adelantó un estudio al respecto antes de seleccionar los siete lotes.

De hecho, el concejal Carlos Vicente de Roux, de la Alianza Verde, dijo que se pueden buscar predios en otras zonas de la ciudad, donde la tierra sea más económica, con el fin de construir un mayor número de viviendas.

‘Cierta revancha’

La directora de la Maestría de Gerencia para el Desarrollo de la Universidad Externado, Walfa Téllez, cuestionó a Petro y manifestó que hay “revancha social” en su propuesta.

“En una isla, en Nueva York, se mezclaron los estratos y todo se pensó desde un proyecto de convivencia ciudadana, pero no lo hicieron sobre la Quinta Avenida, porque los barrios operan con lógicas que Petro no tiene en cuenta. El proyecto del Alcalde es bienvenido, porque es una nueva forma de modelo urbano, pero el problema está en la manera en que lo hace, es decir, de forma impositiva, sin consultar los intereses de las partes”, afirmó Téllez.

La exsecretaria de Hacienda y Planeación Carmenza Saldías, quien trabajó en la primera alcaldía de Antanas Mockus, coincidió con Téllez en que el Alcalde planteó de manera equivocada la solución “con el fin de alborotar el avispero”.

“Cuando dice que va a hacer casas para las víctimas en barrios de estratos altos, ya está cometiendo errores de estigmatización. La obligación de él es generar vivienda para los habitantes sin importar su condición y en todos los sectores”, aseguró Saldías. “No veo un proyecto de construcción de tejido social”, dijo.

Amy Ritterbusch, quien estudió geografía humana en la Universidad Internacional de la Florida (Estados Unidos) y es profesora de la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes, le sugirió a Petro “generar verdaderas prácticas de inclusión social antes de poner en marcha una propuesta tan abrupta para esas poblaciones”.

“Si no se hace un acompañamiento cuidadoso, ahora habrá segregación entre vecinos”, afirmó Ritterbusch.

Incluso, las víctimas también expresaron dudas. Alfonso Castillo, integrante de la Asociación Nacional de Ayuda Solidaria, aseguró: “La política de vivienda para las víctimas en Bogotá es bastante improvisada”.

En medio del debate, Petro ha dicho que “vale igual hacer vivienda en una zona estrato 1 o una en estrato 6 si la tierra es del Estado y es gratuita”. A sus críticos también les ha respondido así en su cuenta en Twitter. “Se trata de la estupidez de construir una ciudad no segregada. Esa estupidez la hicieron en Europa y viven en paz. El progreso consiste en que una sociedad ni segregue ni discrimine al más débil”, dijo Petro, al defender su propuesta. Y como ocurre con todas sus ideas, el debate apenas comienza.

YESID LANCHEROS
Redactor de EL TIEMPO
Twitter: @YesidLancheros

Construcción arrancará el próximo año

Nicolás Corso, gerente de Metrovivienda, dijo que las viviendas se empezarán a construir el próximo año.

¿Qué estudios hicieron para decidir construir viviendas para las víctimas del conflicto armado en zonas de estratos 5 y 6 en Bogotá?

Aquí nos interesa es que son bienes del Distrito. Lo que hacemos es un estudio financiero para ver si es factible y se puede financiar con el mismo proyecto.

En este caso se hizo el estudio, que dio un valor de 30.000 mil millones de pesos, que se financia con subsidios y con las obligaciones de pago de los constructores, por compensación de viviendas de interés social y prioritario.

¿Por qué los diseños los va a realizar una firma coreana?

Tienen reconocimiento en Asia y Europa y han realizado este tipo de proyectos. Ganaron una beca y parte de eso es que le entregan al país un producto que sirva. Nos hicieron la propuesta y la acogimos porque, si es en el marco de una beca, no hay erogación de recursos. Con ellos avanzamos en dos reuniones, esta semana tuvimos la última y nos proponen hacer los prediseños. Son a nivel arquitectónico. Cuando los tengamos se constituye la fiducia y se vinculan los constructores para que hagan los diseños y la construcción del proyecto.

‘Podría haber problemas de convivencia’

Carlos Ossa, director de la Asociación de Vecinos y Amigos del barrio el Chicó (Corpochico), dijo que la comunidad no estaba enterada del proyecto. “La noticia nos tomó por sorpresa. Vemos que está toda la reglamentación para empezar con las licitaciones que permitirán la reubicación de las comunidades desplazadas”, afirmó. “No solo no dan previo aviso a los desplazados que quieren reubicar, tampoco nos informan a quienes vivimos en los sectores en los que se desarrollará el proyecto, aunque sea para analizar los mecanismos para que dicha inclusión se haga bien”, señaló Ossa. “Si partimos de la idea de que tenemos a una Bogotá segregada, el proyecto en el fondo tiene una buena razón e intención. Lo que no tiene son los mecanismos para evaluar cada tipo de población que se quiere reintegrar o reubicar.

Las personas que llegarían podrían tener problemas de convivencia, y ni hablar del tema económico.
Imaginemos a estas familias haciendo mercado en estas zonas que son costosas, sus ingresos no les darían para mantener el costo de vida”, agregó el líder del Chicó.

 

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