El Concejo define hoy si autoriza la venta de acciones de la Energía

El Concejo define hoy si autoriza la venta de acciones de la Energía

La Alcaldía quiere conseguir entre 3,5 y 4 billones de pesos con esa fuente para obras.

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Concejo debe definir en los próximos días la venta del 20 por ciento de las acciones de la EEB.

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Archivo / EL TIEMPO

08 de noviembre 2016 , 07:22 a.m.

¿Será mejor vender el 20 por ciento de las acciones de la empresa más rentable de Bogotá y conseguir en poco tiempo entre 3,5  y 4 billones de pesos para obras cruciales de movilidad o gastarse veinte años reuniendo esos recursos con los dividendos que producen esas acciones y hacer las obras con cuentagotas?, ¿o no hacerlas?

Ese es el dilema que por estos días enfrentan los 45 concejales de Bogotá que estudian la propuesta del alcalde Enrique Peñalosa: vender 1.836’235.403 acciones de la Empresa de Energía de Bogotá (EEB) que hoy están en poder del Distrito Capital, lo que significa que es patrimonio público de todos los ciudadanos.

No estamos hablando de cualquier empresa pública. La EEB y ocho empresas en las que participa accionariamente tienen bonos en el mercado por más de 1,8 billones de dólares. La EEB está en el Mercado de Capitales desde el año 2007 y desde el 2008 tiene listadas sus acciones en el mercado de valores con el objetivo de permitir la negociación de sus títulos en la Bolsa de Valores de Colombia. (Vea la infografía Acciones de la EEB que saldrían a la venta)

Hoy es la tercera compañía colombiana de mayores utilidades y la primera en la categoría de servicios públicos, situación que los expertos atribuyen al éxito de haber atraído socios privados estratégicos en 1997. En ese momento, la que entonces era una empresa pública en problemas financieros se dividió en tres y de allí salieron Emgesa (generadora de energía), Codensa (comercializadora) y la propia Empresa de Energía, que hoy también está en el negocio del gas y tiene negocios internacionales. (Además: Venta de acciones de EEB pasó a plenaria del Concejo)

El Distrito Capital (la ciudad) es propietario del 76,28 por ciento de las acciones de esa compañía y el Alcalde, que considera este un proceso de democratización por los destinatarios de la venta, pidió autorización al Concejo para ofrecerles a personas naturales el 20 por ciento, con lo cual la ciudad reduciría su participación a 56,28, pero la seguiría dejando en condición de socio mayoritario.

El alcalde quiere apalancar el financiamiento de obras

Lo que se busca es conseguir ingresos entre 3,5 y 4 billones de pesos, los cuales la Administración espera utilizar como palanca para el financiamiento, entre el 2017 y el 2021, de obras por 21,1 billones de pesos, a través de Asociaciones Público-Privadas (APP), sistema en el que el sector público aporta una parte de la inversión y los privados construyen a cambio de concesiones para recuperar su inversión. (También: Los dividendos más generosos y más rentables de las empresas)

La idea, según ha dicho Peñalosa es construir vías que la ciudad debió acometer hace más de veinte años y cuya ausencia hoy tiene colapsada la movilidad de la ciudad.

En el listado de las obras que se financiarían con los recursos de la venta de las acciones de la energía están el Sistema Integrado de Transporte Masivo en la troncal Ferrocarril del Norte, desde la avenida carrera 58 hasta el límite con el municipio de Chía (Cundinamarca); la avenida Mutis, desde límites con Funza hasta la carrera 7.ª; la calle 13, desde el límite del Distrito hasta la NQS con avenida de las Américas; la Avenida Longitudinal de Occidente (ALO), desde la frontera con Soacha hasta el límite con Chía, y la avenida Ciudad de Cali, desde la avenida Bosa hasta la calle 170, en el norte de la ciudad.

El debate en favor y contra de la venta

La solicitud del alcalde de enajenar las acciones ya fue aprobada en primer debate en la Comisión de Hacienda, por 11 votos a favor y tres en contra. Durante la discusión intervinieron los voceros de los 12 partidos políticos que integran el Concejo, además de 14 de los 15 integrantes de la comisión. (Lea también: Peñalosa quiere que ciudadanos compren 20 % de acciones de la EEB)

Los partidarios de vender defienden los beneficios que el Alcalde y su equipo de Gobierno le atribuyen a la operación: que las obras que se construirán con los recursos de la venta permitirán generar 114.000 empleos, ayudarán a crecer la economía de la ciudad entre 0,1 y 3,6 puntos porcentuales y le ahorrarán a la ciudad tiempos de viaje en 48,7 millones de horas de transporte privado y 79,5 millones en el transporte público.

Quienes se oponen dicen echar de menos los estudios técnicos que sustenten la viabilidad de las obras, en particular porque el modelo de Alianzas Público-Privadas no ha funcionado en Bogotá y sería un riesgo vender un patrimonio que hoy produce dividendos para arriesgarlo en una operación incierta.

Los más radicales, además, se oponen por convicción y por política a que se venda parte de una empresa pública exitosa que es patrimonio de la ciudad y mucho más a que esos dineros se vayan a utilizar para apalancar negocios con privados, que gracias a las concesiones viales podrán cobrar peajes para recuperar su inversión, sin que la ciudad reciba parte de esos recursos.

La Alcaldía asegura que la operación no afectará la operación de la empresa, porque el que estaría vendiendo sus acciones es el Distrito Capital, y que la ciudad seguiría recibiendo beneficios y dividendos por cuenta del 56,28 por ciento de las acciones que seguirían en su poder.

Pero sobretodo defiende la posibilidad de hacer inversión pública en infraestructura en beneficio de toda la ciudad en temas críticos como la movilidad, pues espera reducir los tiempos de viaje de los usuarios, y ayudar al medioambiente, pues se reducirá la contaminación gracias a esas obras. Y claro, reclama el impacto que esas inversiones tendrán en el crecimiento de la economía y la generación de empleo. (Además: Ecopetrol sale a vender lo que le falta de la EEB)

Hoy, la EEB tiene 2,9 millones de usuarios y ha tenido éxito al reducir el tiempo de interrupción del servicio a 0,48 horas por mes, el índice de pérdidas a 7,26 por ciento y la interrupción del servicio a 0,55 veces por mes.

La decisión está en manos de los 45 concejales de la ciudad que en los próximos días deberán decidir en la plenaria del Concejo si aprueban o no la operación propuesta por el Alcalde.

El dilema básico es: ¿debe esperar Bogotá 20 años para hacer las obras que necesita con cuentagotas, en la medida en que ingresen los dividendos, para mantener en su poder un porcentaje de la EEB o hace la operación y moderniza la infraestructura de la ciudad?

YOLANDA GÓMEZ TORRES
EDITORA EL TIEMPO

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