Vecinos de barrios del centro están sitiados por la rumba

Vecinos de barrios del centro están sitiados por la rumba

Se quejan de que los negocios no están insonorizados y no cumplen con normas del uso del suelo.

Barrios San Martín y La Perseverancia

Calle 29 Bis, entre carreras 5.ª y 6.ª. Aquí se encuentran costosos restaurantes.

Foto:

Carol Malaver / EL TIEMPO

28 de octubre 2017 , 07:06 p.m.

Carros mal parqueados, venta de droga, presencia de clubes nocturnos, pero sobre todo ruido son solo algunos de los problemas que denuncian los residentes de los barrios San Martín y La Perseverancia, el primero habitado desde hace más de 20 años por muchos profesionales del entorno cultural. “Yo vivo aquí hace 12 años; mis vecinos, todos dedicados al arte. Cuando llegué, este edificio, diseño del arquitecto Rogelio Salmona, se estaba cayendo y el barrio permanecía en muy malas condiciones”, dijo Ligia Medina. Ellos y otros habitantes de la zona trabajaron en recuperar el sector, y así no solo revitalizaron su edificio sino los alrededores.

Algunos años después, la zona se volvió atractiva para bancos y restaurantes, y comenzaron a llegar vecinos como Bancolombia y el restaurante Wok, que compraron casas para erigir sus negocios. “Ellos han sido buenos vecinos, a pesar de que hemos tenido diferencias como el uso de perros para la vigilancia, las alarmas y el ruido de los radios. Sin embargo, han puesto atención a nuestras quejas y trabajan respetando las reglas”, dijo Medina.

Pero, dicen, no ha pasado lo mismo con otros establecimientos como Baum, La Piel Roja, Bembé, Smoking Molly, Don Hostia y Tábula, así como con otros restaurantes de comida corriente que han venido ocupando dos cuadras importantes de la zona, la 30 y la 29 bis, atraídos no solo por la demanda sino por la promesa de que el sector se convertirá en una especie de zona rosa.

Los quejosos afirman que propician la ocupación del espacio público, que hacen fiestas nocturnas sin respetar normas de insonorización, que no cumplen con los permisos establecidos por el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) y que, además, son permisivos o hacen caso omiso de problemas de la zona como la venta de droga a los estudiantes, la disposición de basuras y la inseguridad.

Pero los afectados no solo se quejan de los negocios, sino de la ineficiencia de la alcaldía local de Santa Fe y la estación de Policía para hacer respetar la normativa. “Ni siquiera pudieron con el problema del perifoneo, las ventas ambulantes y mucho menos con la delincuencia que atraca de forma rampante”, dijo Medina.

Otros, como Luis Bolaños, miembro del consejo de un edificio del sector, dice que no es la única batalla que han librado. “Hace unos años lidiamos con los ruidos del llamado club del piso 30 del Tequendama y con otros que llegaron a montar conciertos en sus terrazas. Los vigilantes decían que veían escenas de niñas drogadas o bajo los efectos del alcohol en la calle”.

Agregó que, aunque lograron ganar, hoy temen volverse a enfrentar con el mismo problema en una zona que ellos consideran residencial.

Otros van más lejos en sus denuncias y dicen que ante la afluencia de políticos y gente con poder en estos restaurantes y bares, las autoridades responsables se quedan sin mucho que hacer.

Hay otra queja más, y es que dicen que parte de la problemática ha sido responsabilidad de la Asociación San Diego, fundada en 1987 por un grupo de ciudadanos que querían mostrar la mejor cara del sector, ubicado entre las calles 24 y 34 y las carreras 5.ª y Caracas. “Ellos han hecho mucho, pero ahora toman decisiones sin consultar a la comunidad, como el arreglo de la calle 30 y la promesa a los comerciantes de que la zona tiene potencial de convertirse en una especia de zona G o rosa. “Es una adecuación que redujo los carriles; pintaron el piso de amarillo y planean poner mesas en la calle. Nada de eso se le ha consultado a la comunidad de los barrios. Es como si quisieran obligarnos a vender”, dijo otra afectada.

EL TIEMPO se comunicó con representantes del restaurante bar La Piel Roja, quienes manifestaron que aunque tuvieron quejas por ruido, interpuestas por un vecino, esa situación se solucionó y que las zonas del establecimiento que más generaban inconformidad fueron insonorizadas. Además, explicaron que el jefe de seguridad hace mediciones para mantener los decibeles por debajo del límite establecido en la normativa distrital. En cuanto al bar El Bembé, sus representantes no saben de nuevas quejas debido al exceso de ruido, y, en su mayoría, sus vecinos son otros restaurantes y un hotel. EL TIEMPO intentó comunicarse con los dueños de los otros negocios, pero el contacto telefónico fue imposible.

En la mira

Este diario también consultó a la Secretaría Distrital de Ambiente.

La entidad señaló que tienen el registro de una queja de los habitantes del edificio del Museo Nacional por los establecimientos club Baum, el Bembe, Tábula y La Piel Roja y que ya cursan procesos sancionatorios que podrían generar multas de hasta 3.000 salarios mínimos legales vigentes. “Le hemos informado a la alcaldía de Santa Fe sobre la incompatibilidad de uso de estos establecimientos”. No obstante, dicen, ante la reincidencia de la problemática, la entidad auguró que organizará operativos de seguimiento de manera articulada con el comando de Policía. “Si es el caso, impondremos las medidas preventivas de suspensión de actividades si se mantiene las molestias en la zona”.

¿Qué dice la alcaldía local?

La alcaldía local de Santa Fe dijo que la verificación de requisitos de funcionamiento de los establecimientos de comercio depende de la gestión policiva y que ya se han adelantado actuaciones frente a Baum y Bembé. “Cesaron los hechos, y los casos se dieron por archivados”. Respecto de las nuevas quejas, en el caso de Tábula y La Pielroja, adelanta acciones que determinen si se cumplen o no los requisitos de funcionamiento previstos. “Es indispensable que se surta el debido proceso, respetando los términos y derecho de contradicción de los involucrados”, dijo la entidad en una respuesta escrita.

CAROL MALAVER
Subeditora Bogotá –ELTIEMPO
carmal@eltiempo.com@carolmalaver

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA