Trabajos en el río Bogotá son claves para revivir el Muña

Trabajos en el río Bogotá son claves para revivir el Muña

El embalse fue, décadas atrás, un epicentro de los deportes náuticos. 

Embalse del Muña

Panorama del embalse de Muña, ubicado en Sibaté.

Foto:

Cortesía Alcaldía de Sibaté

30 de mayo 2018 , 07:12 a.m.

Gumersindo Cuéllar Jiménez, el fotógrafo boyacense que retrató varias escenas del siglo XX en el país, grabó para la historia la vida que tuvo décadas atrás el embalse del río Muña, ubicado entre los municipios de Sibaté y Soacha.

En sus imágenes, en blanco y negro y que están en el Archivo de la Alcaldía de Sibaté, se aprecian los barcos veleros que otrora navegaron por el Muña, cuando el embalse tenía agua limpia, y era un espacio visitado por cientos de personas un fin de semana. Las competencias deportivas que se adelantaban en los años 50 eran tema de qué hablar.

Hoy, en cambio, su panorama es otro. El agua es oscura, producto de la alta carga química, y el olor hace que quien cruza por su lado, anhele hacerlo rápido. Sin embargo, en unos años, y si los trabajos de descontaminación del río Bogotá se cumplen, como lo ordenó el Consejo de Estado en el 2014, el Muña volverá a vivir.

Por lo menos así lo espera el alcalde de Sibaté, Luis Roberto González, quien recordó que a mediados del siglo pasado, gran parte de la economía del municipio dependía de la actividad náutica. “Hoy, un 70 por ciento del territorio es zona rural y por ello se vive de la agricultura. También, otro gran escalón de la economía lo aportan las empresas que se asentaron en la zona industrial de Chusacá”, explicó.

El Muña fue creado a mediados del siglo XX para proveer energía a la parte central del país. Entonces se convirtió en un espacio de recreación y de socialización de la Sabana de Bogotá.

“Eso pasaba cuando la ciudad no era tan grande, ni los municipios que rodean habían crecido de la manera en que crecieron. Luego, el arrojo de desechos al río Bogotá y la falta de tratamiento de esos residuos líquidos y sólidos, llevó a que la carga contaminante terminara llegando al Muña, y que se convirtiera en lo que es hoy”, señaló el alcalde de esta población.

Pero la vida en el Muña no está perdida gracias a varias acciones judiciales de las últimas décadas que le dan un respiro a este embalse.

La primera se presentó en marzo del 2005, cuando la CAR de Cundinamarca emitió la Resolución 506, en la que daba un plazo de 18 meses para que Emgesa y las Empresas de Energía y Acueducto de Bogotá descontaminaran el agua del embalse, pues su carga química exponía la vida de los habitantes de Sibaté.

Siete meses antes, en agosto del 2004, el Tribunal Administrativo de Cundinamarca había emitido en primera instancia el fallo histórico que ordenaba sanear el río Bogotá y su cuenca.

Esa sentencia fue ratificada por el fallo del Consejo del Estado del 2014, en el que le ordenó a más de 40 entidades municipales, distritales y nacionales emprender acciones contundentes para descontaminar la cuenca del río Bogotá, cuyas aguas afectaron al Muña.

Según la CAR de Cundinamarca, a través de la Dirección de Evaluación, Seguimiento y Control Ambiental (Desca), se ha logrado la reducción de la proliferación de zancudos, uno de los problemas más latentes para la población.
“El control se inició en el 2005 con una cifra de 1’479.256 individuos. En el año 2007, la cifra se redujo a 208.252 zancudos (18 meses después de la implementación de control de zancudos) y en el 2017, la medición alcanzó un resultado de 3.415 individuos”, indicó la entidad.

También se realizó desyerbe de 540.000 m², y retiro de 50.000 m³ de lodo en el sector norte del embalse.

El alcalde González señaló que espera que después del 2022, cuando entren a operar la optimización de la Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Salitre, y la PTAR Canoas –que tratará el 80 por ciento de las aguas residuales vertidas por Bogotá–, el embalse volverá a ser lo que un día fue para Sibaté.

Características del embalse actual

El Muña fue construido a partir de 1948 en el sur de la Sabana de Bogotá y colinda con el municipio de Sibaté, una población que se acerca a los 40.000 habitantes, según datos de la Secretaría de Planeación de Cundinamarca.

El embalse tiene un área inundada de 711 hectáreas, y según datos de la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca provee energía para cerca de 2,4 millones de personas en la capital del país. Es decir, responde por el 5 por ciento de la demanda de electricidad en Colombia.

El embalse se ha visto enfrentado a varias acciones judiciales, como la Resolución 506 del 2005 de la CAR en la que le fijaba un plazo a los operadores del Muña, a Emgesa y a las Empresas de Energía y Acueducto de Bogotá si no limpiaban sus aguas, porque se atentaba contra la vida de los habitantes de Sibaté.

Bogotá  
miccru@eltiempo.com

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