En Usaquén se caen a pedazos dos sedes del colegio General Santander

En Usaquén se caen a pedazos dos sedes del colegio General Santander

Cuatro años después de desalojar una casona de patrimonio, el colegio enfrenta problemas sanitarios.

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Desde el 2008, cuando un sismo averió las instalaciones, la casa histórica está abandonada a merced de la maleza.

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Abel Cárdenas

08 de noviembre 2016 , 03:02 a.m.

Doce años de calvario completan los estudiantes del Colegio General Santander desde el 2008 cuando los efectos de un sismo los obligó a abandonar su sede original, una casa de patrimonio en la esquina de la calle 119A con carrera 6A, en el corazón histórico de la localidad de Usaquén.

Mientras la casona está en ruinas, pues no ha sido intervenida, la sede provisional donde opera el colegio en la calle 159 con carrera 8.ª desde el 2012 acaba de recibir un ultimátum del Hospital de Usaquén por fallas en las condiciones sanitarias, tras una revisión realizada el 25 de octubre.

“Logramos que postergaran el sellamiento que iba a hacer el Hospital de Usaquén e hicimos unos acuerdos para adelantar obras que mejoren las condiciones de sanidad. Esto va a ser revisado el 12 de enero del 2017”, señaló María del Pilar Viana, directora local de Educación.

La funcionaria afirmó que es imposible que el colegio regrese al centro histórico de la localidad, y por lo tanto, hay que mejorar las condiciones de la planta física donde viene operando el colegio, pero no hay recursos asignados para hacerlo. “El problema sanitario de esta sede se desató porque nunca ha recibido arreglos en los cuatro años que lleva en la calle 159”, afirmó Stephanía Valencia, estudiante de grado 11.° del colegio. “No tenemos condiciones dignas ni en las aulas ni en los baños del colegio”, agregó.

Y mientras empiezan a correr los dos meses de plazo que dio el Hospital para corregir los problemas sanitarios de la sede provisional, especialmente en los baños, la sede del centro histórico está en ruinas.

Ubicada en el costado norte de la plaza fundacional de Usaquén, en la calle 119 con carrera 6A, lo que durante cinco décadas fue una institución educativa, desde hace ocho años es una antigua construcción en ruinas y en total abandono.

Esa sede, construida en los años 30 y declarada Bien de Interés Cultural (BIC), ahora está llena de basura, roedores, maleza y musgo por la humedad, luego del temblor que averió su estructura y obligó a trasladar el colegio. El área construida es de 1.568 metros cuadrados. Se encuentra en un lote de 2.470 metros cuadrados.

(Además: Tres obras que transformarán el centro histórico de Usaquén)

El bien es propiedad de las Bethlemitas del Sagrado Corazón, pero duró los últimos 30 años –antes del sismo del 2008–, administrado por la Secretaría de Educación. Después del temblor, la Secretaría Distrital de Gobierno quedó a cargo de la estructura. Según el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural, la entidad programó una reunión con las Bethlemitas para hablar sobre la situación del predio.

En el 2015, según estudios del Distrito, se informó que la restauración integral de la estructura tendría un costo de 3.000 millones de pesos, pero una intervención que solo arreglaría los daños más graves, costaría cerca de 500 millones.

Otra sede en deterioro
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Este es el aspecto que tiene hoy la antigua sede del colegio que se mantiene en permanente riesgo por fallas en su estructura. Foto: Abel Cárdenas

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La planta física de la calle 159 lleva cuatro años en pésimo estado.

El miércoles 26 de octubre, el Hospital de Usaquén realizó una visita integral al colegio, con la presencia y el direccionamiento de Sonia Rebollo Sastoque, subdirectora de Vigilancia y Salud Pública.

Ese día se postergó hasta enero del 2017 la aplicación de una medida sanitaria tomada el día anterior, que implicaba el cierre de la institución. El Hospital concedió el plazo para que los estudiantes pudieran culminar el año escolar.

Sin embargo, la Unidad de Servicios de Salud Usaquén (USS) encontró que la infraestructura prefabricada del colegio está en malas condiciones, las paredes fracturadas y que el piso permeable no garantiza la limpieza. Y, una de las situaciones más críticas del colegio, según el Hospital de Usaquén, es la insuficiencia en la cantidad de unidades sanitarias para los estudiantes.

La institución cuenta con baños portátiles, los mismos que se usan en las obras de construcción.

“De acuerdo con la demanda de la comunidad educativa, la cual se estima, según cifras suministradas, en 1.000 estudiantes, no hay suficientes baños y, adicionalmente, están en malas condiciones higiénico-sanitarias”, señaló un vocero de la USS de Usaquén.

Además, la institución no cuenta con un área de almacenamiento temporal de residuos sólidos, ni con la adecuación del tanque de almacenamiento de agua potable. El tanque, con capacidad de 2.000 litros, no tiene tapa y no está conectado a la red del acueducto distrital.

Recursos que no llegan
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En la sede provisional, los baños no pasaron la prueba de revisión del Hospital de Usaquén. Foto: Abel Cárdenas

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En el año 2011 se firmó el convenio interadministrativo n.° 1881 del 2011, para adecuar la planta física del Colegio General Santander, entre la Secretaría de Educación y el Fondo de Desarrollo Local.

En este convenio, Educación aportó 72 millones de pesos y el Fondo, $ 150 millones. Pero los recursos no llegaron porque, de acuerdo con la Secretaría de Educación, los 72 millones asignados para ese proyecto se destinaron a una consultoría para saber las condiciones de varios colegios de la localidad y así poder mejorarlos en el futuro. Estos fueron: Agustín Nieto Fernández, Aquileo Parra, Cristóbal Colón, Divino Maestro, Friederich Naumann, Nuevo Horizonte, Saludcoop Norte, Toberín, Unión Colombia, Usaquén y General Santander.

En el 2012 se dio vía libre para que el Colegio General Santander contara con el dinero que quedaba del convenio 1881, es decir 150 millones, pero nunca se hizo un acta de inicio para realizar los mejoramientos, razón por la cual no se ejecutó la obra, según la Secretaría de Educación.

Más adelante, los mejoramientos del General Santander quedaron incluidos dentro del Plan de Desarrollo Bogotá Humana Ya 2012-2016, de la localidad de Usaquén. En este Plan se asignaron 563 millones para la elaboración de la consultoría de la obra, la cual fue asignada al Consorcio Instituciones Educativas 2014.

Sin embargo, en ese momento, tampoco se pudieron hacer los arreglos porque se encontró que el levantamiento topográfico del colegio tenía diferencias con el registrado en el Distrito.

Por esta razón, era necesario realizar un trámite de cabida y linderos, ante la Unidad Administrativa de Catastro Distrital, acción indispensable para la licencia de construcción. Como no se hizo, el 15 de agosto del 2015 se suspendió el proyecto.

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