Las riñas sin sentido que terminaron con un muerto

Las riñas sin sentido que terminaron con un muerto

Cuatro historias de discusiones estúpidas que se convirtieron en grandes tragedias.

Las riñas sin sentido que terminaron con un muerto

La capital tuvo una reducción del 12 por ciento en los casos de lesiones personales producto de riñas.

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Felipe Caicedo / EL TIEMPO

23 de febrero 2017 , 02:56 a.m.

Aunque parezca absurdo, en Bogotá, situaciones tan banales como no bajarle al equipo de sonido, una discusión por el precio de un producto o un empujón dentro del TransMilenio desencadenaron riñas que concluyeron con un homicidio.

Y a pesar de que los registros de lesiones personales en la capital pasaron de 13.336 en el 2015 a 11.150 en el 2016, es decir una reducción del 12 por ciento, las grescas producto de la intolerancia siguen siendo un dolor de cabeza en la ciudad, más si se tiene en cuenta que el año pasado se contabilizaban, en promedio, de a 30 enfrentamientos diarios entre ciudadanos.

EL TIEMPO recopiló cuatro de estos casos ocurridos en los dos últimos años que invitan a que la ciudadanía busque soluciones pacíficas a las discordias que suelen surgir en una ciudad en la que tienen que convivir ocho millones de personas.

Murió por una rocola

Por el exceso de volumen de una rocola, que ni siquiera era de su propiedad, John Rosas fue asesinado por su vecino Misael Chacón Sánchez. Un absurdo que dejó huérfanos de padre a tres menores de edad.

Pero que además perjudicó la vida del confeso homicida, ya que estará tras las rejas por una década, perdiendo incluso su apartamento, que fue incautado para resarcir a la familia de la víctima.

El crimen ocurrió la noche del 26 de octubre del 2016, luego de que Rosas departiera en una cigarrería que se ubica frente al edificio donde residía, y que se ubica en el barrio Roma, de la localidad de Kennedy, en el sur de Bogotá.

Esa noche, el asesino se fue enfurecido al establecimiento a pedir que le bajaran el volumen al electrodoméstico porque no podía dormir. Allí, Rosas le dijo que el aparato no era de su propiedad; es más, que ni siquiera era su cigarrería, a lo que Chacón respondió hiriendo de muerte con un cuchillo a su vecino, quien pereció a pesar de que lo trasladaron al hospital local.

“Aquí el problema es de diálogo y tolerancia. Pero también las autoridades son muy flexibles y las penas no son suficientes para personas que son un peligro para la sociedad”, reflexiona Orlando Rosas sobre lo que le ocurrió a su hermano.

Kennedy fue precisamente la localidad más afectada por este tipo de hechos durante el año pasado, ya que tuvo un aumento del 17 por ciento en los casos de lesiones personales con respecto al 2015.

Falleció por un empujón

Hasta la tarde del sábado 13 de abril del 2015, Mardoqueo Pinto se destacó como un excelente vigilante de la empresa de seguridad privada Cooserviunidos; sin embargo, ese día murió luego de que un hombre lo empujara hacia la calzada exclusiva de TransMilenio de la estación de la calle 95 con avenida Suba, donde lo arrolló un articulado.

Su fallecimiento se originó en una discusión que sostuvo con otro usuario, que las autoridades identificaron como Víctor Julio Orjuela. Según los relatos de los testigos, Pinto intentó mediar en una pelea en la que se enfrascó su presunto homicida con su compañera sentimental, y por ello lo aventó a la vía.

“En nuestro país la gente no aprende a ser tolerante y reacciona sin medir las consecuencias. Son absurdos que ocurren porque las personas no reflexionan sobre cómo solucionar sus diferencias”, señaló Segundo Prieto, el jefe de la víctima.

Al señalado del crimen lo dejaron en libertad por falta de pruebas.

Suba fue en el 2015 y 2016 la segunda localidad donde más se denunciaron casos de lesiones personales.

Asesinó al hermano

La madrugada del martes 15 de marzo del 2016, policías del CAI del barrio San Joaquín (localidad de Ciudad Bolívar) acudieron a una casa de inquilinato donde un menor de 15 años fue ultimado por su propio hermano, de 25.

Según los testimonios que recopiló este diario, el adolescente se había escapado de una correccional y llegó a la casa de su progenitora profiriendo insultos a ella. El otro hombre, ante el ataque a su mamá, se lanzó con un arma blanca y asesinó a su familiar menor de edad.

Vendía el maní muy caro

Carlos Julio Castro era un vendedor informal que soñaba con ser chef, pero en la mañana del martes 19 de abril del 2015 pereció en una riña en el portal El Dorado de TransMilenio, luego de que un comprador le reclamara porque era muy caro el precio del maní que comercializaba en los articulados.El agresor, otro joven de 21 años de edad, condenado por homicidio, le propinó una herida con arma blanca en el cuello a Castro.

Solución pacífica de conflictos

En la alcaldía de Enrique Peñalosa le están apostando a la pedagogía para seguir reduciendo las riñas. Han realizado campañas de consumo responsable de licor en zonas de rumba críticas, como la de la Primero de Mayo. Y realizan jornadas como la Conciliatón, en el que entidades distritales buscan mediar y solucionar pacíficamente conflictos en las comunidades.

BOGOTÁ

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