Los retos que tiene Bogotá tras 11 meses de la caída del 'Bronx'

Los retos que tiene Bogotá tras 11 meses de la caída del 'Bronx'

Atacar las mafias y proteger a los grupos más vulnerables evitaría que surja otro centro del crimen.

Los retos que tiene la ciudad tras 11 meses de la caída del ‘Bronx

Además, se deben generar políticas de fondo para desestimular y evitar la corrupción dentro de la Policía.

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Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

05 de abril 2017 , 10:10 p.m.

Proteger a los grupos de personas más vulnerables de la sociedad e impedir que las estructuras criminales se reacomoden y sigan delinquiendo en la ciudad son los principales retos que le dejó al Distrito el desmantelamiento del otrora centro del crimen del ‘Bronx’, según lo afirmó un estudio que realizó la Fundación Ideas para la Paz (FIP).

A 52 días de que se cumpla un año de la caída de esa guarida del delito, el estudio ‘Las revelaciones del Bronx’ sostiene que el crimen organizado en la ciudad “afecta directamente a las poblaciones que se encuentran en mayor situación de riesgo”.

Entre ellos menciona a los menores de edad de escasos recursos y con carencia de lazos familiares, y a los habitantes de la calle.

El reto, dice la FIP, es que el Distrito trabaje para que estas poblaciones no vuelvan a ser explotadas por criminales.

En su momento el secretario de Seguridad, Daniel Mejía, manifestó que en la extinta olla, el expendio de estupefacientes era el menor de los problemas, ya que allí llegaron a operar redes de explotación sexual infantil y de tráfico de personas, había comercio de autopartes robadas, máquinas tragamonedas ilegales y hasta un mercado negro de armas.

A este punto se llegó porque los ‘ganchos’ o mafias, por medio del expendio de psicoactivos, llegaron a controlar la zona comprendida entre las carreras 15 y 15A, desde la calle 9.ª hasta la 10.ª , al punto de que hasta a la Policía le era vedada la entrada al lugar. A esto se sumaban la desidia institucional y la corrupción de los agentes del Estado. “Lo que allí ocurría puede ser entendido como la expresión de la fragilidad urbana y la incapacidad de la ciudad de integrar sectores de la población que fueron aislados”, afirma la FIP.

La Fundación recalca que como esa zona carecía de legalidad e institucionalidad, allí pululó la oferta de bienes y servicios que se encuentran por fuera de la regulación del Estado, lo cual les permitió una integración a esas poblaciones que llegaban al lugar.

Por esta razón, aunque el proceso de reconsolidación de esta zona continúa, y de hecho se plantea su renovación urbana, la FIP indica que esos retos los debe asumir el Distrito para evitar que resurja otro ‘Bronx’.

Esto requiere, en primer lugar, que se siga atacando a las mafias y el microtráfico, pero, por sobre todo, que se evite que lleguen a tener control en cualquier lugar de la ciudad.

Para esto también es necesario que se judicialice a los jefes criminales de las estructuras que operaban en el ‘Bronx’, de los que se conoce muy poco, aún en la actualidad.

Además, se deben generar políticas de fondo para desestimular y evitar la corrupción dentro de la Policía y crear unidades especiales que los investiguen penalmente.

Con este fin, la Secretaría de Seguridad, la Policía y la Fiscalía trabajan de la mano para seguir golpeando el microtráfico en la ciudad; de hecho, a la fecha tenían registros de 100 personas capturadas, a las que se las sindica de pertenecer a los ‘ganchos’ de ‘Mosco’, ‘Manguera’ y ‘Payaso’ que eran los más visibles en el ‘Bronx’, y se han acabado expendios en barrios como San Bernardo.

Y, ante todo, hay que prevenir que los menores consuman drogas o ingresen a la delincuencia, como también establecer lineamientos para la inclusión de los habitantes de la calle.

Inclusión de habitantes de la calle

El desplazamiento de los habitantes de la calle a otras zonas de la ciudad fue uno de los efectos más visibles, de acuerdo al estudio de la FIP, que dejó la intervención del ‘Bronx’.

Sin embargo, señalaron que este fenómeno no era nuevo y coincidía con el establecimiento de bodegas de reciclaje alrededor de la ciudad –su principal fuente de ingresos– y la dispersión de los expendios de psicoactivos, pues estas personas son en su mayoría adictas.

No obstante, tras el operativo en el ‘Bronx’ se aceleró su desplazamiento, y eso permitió visibilizar la explotación de la que eran víctimas, y hechos graves como tener una probabilidad 37 veces más alta de ser asesinados que la de un ciudadano promedio.

El reto es determinar cuántos habitantes de la calle hay en la ciudad y brindarles una mejor atención estatal. La secretaria de Integración Social, María Consuelo Araújo, anunció que este año se realizará un nuevo censo.

La FIP también recomendó que el Distrito busque nuevas formas de acercamiento, como que puedan ingresar con sus mascotas a los albergues y se creen sitios de consumo controlado de drogas. La justicia debe evitar la impunidad en los crímenes contra indigentes.

Ollas de microtráfico se descentralizaron

Los ‘ganchos’ o mafias del ‘Bronx’ sabían que en cualquier momento las autoridades se tomarían esa zona. Por eso comenzaron a descentralizar o a fragmentar sus expendios a otras zonas de la ciudad, especialmente en la periferia, ya que, de acuerdo con el análisis de la FIP, ese centro del crimen abastecía de psicoactivos a otras localidades de la capital.

No obstante, la descentralización de los expendios no es algo negativo en la ciudad, pues las estructuras que los controlan pierden dominio territorial. Así se evita que la criminalidad aumente, debido a que las autoridades recuperan las zonas que dominaban los delincuentes, lo cual no ocurría en el ‘Bronx’, donde ni siquiera la Policía entraba.

“La fragmentación del mercado no es necesariamente una mala noticia, siempre y cuando las capacidades se enfoquen en la protección de las poblaciones en situación de riesgo”, sostuvo la FIP.

En este aspecto, el reto para el Distrito es identificar los nuevos puntos críticos en donde las organizaciones de microtráfico pueden ejercer control de nuevo, desafío que requeriría de mapeos para poder así desarticular esas estructuras, especialmente “los eslabones que hagan uso de la violencia y la corrupción”.

Los peces gordos están en libertad

Aunque en el operativo para acabar con el ‘Bronx’ cayeron algunos de los administradores de los ‘ganchos’ y de los ‘sayayines’ –el brazo armado de las mafias–, los peces gordos que controlaban todas las actividades delictivas están prófugos de la justicia, según la FIP, por la poca información que se tiene de ellos, causada por connivencia que tenían con integrantes de las autoridades. “La operación reveló el complejo problema de corrupción de funcionarios del Estado. Desde el 2012, la Fiscalía había advertido sobre una nómina de policías y agentes del CTI que recibían coimas por permitir el accionar criminal de los ‘ganchos’ ”, explicaron.

Para combatir la corrupción dentro de la Policía recomendaron que se reconsidere el sistema de ‘cuotas’ de incautaciones y capturas, así como constituir una unidad en la Fiscalía que investigue exclusivamente a los uniformados corruptos.

Proteger a los menores

La FIP señaló que durante el operativo en el ‘Bronx’ rescataron a 140 menores de edad, algunos de ellos víctimas de explotación sexual, otros eran adictos a los psicoactivos y habitantes de la calle, por lo que residían en esa guarida del crimen.

“Era frecuente que padres de familia, amigos o personas cercanas llegaran a la zona en busca de niñas y niños extraviados o desaparecidos procedentes de barrios de bajos recursos”, señalaron.

Luego de la intervención, de acuerdo con el análisis, Bienestar Familiar les brindó atención psicológica y en salud para darles tratamientos diferenciados, y comenzó el proceso para restablecer sus derechos, aunque indicaron que algunos de ellos escaparon y se desconoce su paradero. “La tarea pendiente es identificar y judicializar a los responsables de crímenes contra esta población y esclarecer lo sucedido. La mayoría de delitos en contra de ellos tienen una alta probabilidad de quedar impunes, con lo que aumenta el riesgo de que esos hechos se repitan”.

El reto en este frente para la ciudad es el de proteger espacios públicos como parques, zonas en las que confluyan los menores de edad y especialmente los alrededores de los colegios, trabajo que ha venido desarrollando el Distrito con la Policía.

También la Fundación recomienda que se realicen acciones para que ellos restablezcan las relaciones con sus familias y la comunidad; así como actividades de prevención que los alejen del consumo de drogas y de actividades delincuenciales.
El Distrito está invirtiendo 15,5 billones de pesos para educación y promociona el deporte, por ejemplo, con canchas sintéticas.

El estudio se puede obtener en bit.ly/2mCiwOv

BOGOTÁ

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