Pobreza e inasistencia, los retos de llevar educación al área rural

Pobreza e inasistencia, los retos de llevar educación al área rural

En la periferia se requiere calidad en la educación, infraestructura y padres comprometidos.

Pobreza e inasistencia, la difícil tarea de llevar educación al área rural

Esta foto fue tomada hace tres años. Así solían llegar los estudiantes al Centro educativo distrital rural, en el kilómetro 14, vía San Juan de Sumapaz. 

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Carlos Ortega / EL TIEMPO

06 de julio 2017 , 01:03 a.m.

Por una trocha bordeada de inmensos cultivos de papa y atravesando ríos en donde el agua aún circula cristalina se llega al Centro educativo distrital rural, en el kilómetro 14, en la vía a San Juan de Sumapaz.

El páramo está cerca, se siente el aire entrando a los pulmones. Y en una cumbre, en donde cuesta trabajo creerlo, se asoma un pequeño plantel.

Para llegar allí, niños de 3 años en adelante tienen que caminar durante una hora por fincas privadas en donde lidian con perros bravos, cercas de púas y caminos polvorientos.

Otros padres de familia arribaban sobre el lomo de un caballo con hasta tres niños porque la ruta escolar no estaba operando.

Entre escuela y escuela puede haber hasta 11 kilómetros de distancia
; eso, sin contar que para llegar a algunas hay que cruzar por quebradas, relató en su momento Alexánder Castañeda, quien fue por mucho tiempo el único profesor de su colegio.
Eso ha afectado también a los labriegos porque deben abandonar sus labores para llevar a sus hijos a estudiar.

El Distrito cuenta con oferta educativa rural en 26 establecimientos oficiales de ocho localidades: Ciudad Bolívar, Suba, Sumapaz, Usme, Chapinero, Usaquén, Santa Fe y San Cristóbal. El mayor número de sedes educativas oficiales rurales está concentrado en la localidad de Sumapaz.

Según la Secretaría de Educación (SED), varios estudios a nivel nacional explican que la incidencia de la pobreza rural aún es alta y que la brecha sigue siendo amplia si se la compara con la pobreza urbana. Por alguna razón, su reducción ha sido lenta y eso hace que esta situación se refleje en la educación.

¿Cuántos viven en la ruralidad?

Según el Censo Rural, realizado por la Secretaría de Desarrollo Económico en el 2013, el total de población rural es de 12.438 personas, de las cuales 3.714 estaban en edad escolar (entre 5 y 16 años). Esta población se distribuye entre las localidades de Usme, Suba, Chapinero, Santa Fe, Ciudad Bolívar, Usaquén, San Cristóbal y Sumapaz.

En términos educativos, la matrícula en sedes oficiales rurales de Bogotá es de 12.698 estudiantes, cifra superior a la población rural, porque dichas sedes recogen igualmente población urbana circunvecina a las respectivas sedes.

El total de la matrícula rural representa cerca del 1,6 por ciento de la matrícula oficial y del 1 por ciento de los estudiantes matriculados en el Distrito.

No obstante, los problemas de inasistencia escolar y analfabetismo son preocupantes. Según el Censo Rural del 2013, la primera es del 6,9 por ciento para la población entre 5 y 16 años y la segunda es de 4,3 por ciento en personas mayores de 15 años (12,6 por ciento es la cifra nacional).

Los mayores problemas

Según funcionarios de la SED, la ciudad carecía de un diagnóstico de la situación y por eso, a finales del 2016 e inicios del 2017, y por medio de la Universidad Nacional, llevó a cabo una caracterización de condiciones educativas en zonas rurales.

Así fue que se recogió la información de estudiantes, profesores, padres, coordinadores y rectores, a través de 1.774 encuestas y 7 grupos focales, lo que permitió identificar las prioridades de política pública en educación, en dicha zona.

Entre los resultados más importantes están que la ruralidad en Bogotá es heterogénea
, con resultados educativos y condiciones de vida distintas entre las localidades.

La población conformada por los hogares de los alumnos rurales es, en su mayoría, pobre. El 86 por ciento de los estudiantes están en esta condición, según Sisbén; el 75 por ciento se clasifica en nivel 1 y el 11 por ciento, en nivel 2.

A diferencia de lo que ocurre en las zonas urbanas, el cambio de residencia de los hogares es relativamente bajo. Más de la mitad de los alumnos que estudian en sedes rurales llevan más de 4 años en las viviendas actuales.

Los alumnos de colegios rurales viven en hogares grandes y con privaciones importantes en el logro educativo del jefe del hogar. Dicha privación aumenta conforme al grado de ruralidad de la localidad.

Aunque hay localidades con una mayor dispersión que otras en términos de la distancia entre las viviendas y los colegios, la mayoría de los estudiantes se demoran menos de media hora para ir de su casa al colegio, lo que significa que el transporte sí logra eliminar las diferencias de ubicación.

¿Por qué desertan?

Por otro lado, las principales razones de deserción se relacionan con el hecho de que el colegio (o la sede) no tenga todos los grados hasta once (14,9 por ciento de los desertores) y la inseguridad en el entorno (10,4 por ciento).

La Encuesta Distrital de Deserción Escolar realizada por la SED identifica el poco gusto por el estudio o la poca pertinencia de la educación respecto a los intereses de los estudiantes. También se observó mayores niveles de repitencia en los colegios más rurales y mayores niveles de deserción en los más urbanos. Lo más preocupante es que hay una baja participación de los padres en el proceso educativo de sus hijos.

Las brechas son evidentes si se analizan los resultados de las pruebas Saber de estos colegios en comparación con el promedio de la ciudad, aunque dicha brecha no es homogénea entre localidades. Y la mayoría de los alumnos de colegios rurales desea continuar con la educación superior (más del 90 %).

Para algunos expertos, es necesario realizar mejores esfuerzos. “Sin duda hay brechas profundas en calidad y cobertura entre las zonas rurales y urbanas. Es muy importante cerrarlas con más y mejores docentes, con mejor infraestructura, con avances curriculares más pertinentes y actualizados, con acompañamientos especiales a jóvenes cuyo nivel de educación tiene menos desarrollo”, dijo José Manuel Restrepo, rector de la Universidad del Rosario.

Reducir brechas, la clave

Según el Distrito, se trabaja en la implementación del Programa de Educación Rural para reducir las brechas de desigualdad que afectan calidad, acceso y permanencia escolar en las zonas rurales.

Su plan es reforzar la presencia institucional del Distrito en estas áreas, no solo con el propósito de la consolidación de paz en el territorio, sino también para fortalecer las condiciones de calidad de vida de sus poblaciones.

Con el acompañamiento de la Universidad Nacional, se vienen construyendo los lineamientos de la política educativa rural. Al finalizar el cuatrienio se tendrá la implementación en todas las localidades con sedes rurales en el Distrito.

Lo primero, según la SED, será reconocer a estos colegios como espacios de integración de la política social multisectorial para la reducción de la pobreza en Bogotá. La entidad también habla de formación de docentes, así como del fortalecimiento de los componentes de acceso y permanencia. Habrá búsqueda de los niños y adolescentes desescolarizados para cerrarle el cerco al analfabetismo y la deserción.

En cuanto a infraestructura, la SED dijo que habrá mejoramiento y dotación de instalaciones en cocinas, comedores, canchas deportivas y entornos.

Por ahora, ya se le realizó el mantenimiento y dotación con equipos y menaje a 21 sedes, interviniendo especialmente comedores escolares (18), baterías sanitarias (4) y aulas de clase (5).

Por primera vez se instalaron doce sistemas de potabilización de agua para la producción de alimentos. De otro lado, en el 2018 se realizará la restitución de la sede del colegio El Verjón, en la localidad de Santa Fe.

Respecto a alimentación escolar, actualmente el programa cubre 43 sedes de los colegios ubicados en tales zonas de las seis localidades referidas, mediante la entrega diaria de 5.589 refrigerios y 6.870 raciones de comida caliente para niños y jóvenes, que corresponden a desayunos y almuerzos.

Y para resolver los problemas de movilidad escolar de los estudiantes, se están atendiendo 14 colegios de las localidades de Ciudad Bolívar, Santa Fe, Suba, Usme y Sumapaz con 216 buses, los cuales prestan el servicio en la modalidad de rutas escolares y que garantizan los recorridos casa-colegio-casa de 6.207 estudiantes.
El programa incluye acciones de educación vial y planes de movilidad escolar.

Carol Malaver
Subeditora sección Bogotá
* Escríbanos a carmal@eltiempo.com

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