¿Transporte especial es el otro damnificado por dudas en regulación?

¿Transporte especial es el otro damnificado por dudas en regulación?

Varios conductores dicen que la Policía de Tránsito no tiene clara la normativa existente.

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Un grupo de conductores protestó este lunes frente a los patios de Fontibón. Denunciaron irregularidades en los controles.

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José Darío Puentes / EL TIEMPO

30 de enero 2017 , 11:56 p.m.

Un nuevo episodio en la guerra contra Uber y las plataformas digitales de transporte se registró en la noche del pasado domingo en el norte de la ciudad. Sin embargo, en esta ocasión los protagonistas no fueron los taxistas o los conductores que trabajan con la aplicación, sino los dueños de vehículos de servicio especial y la Policía.

Didier Alexis Gutiérrez, quien trabaja desde hace 12 años con transporte especial, contó que las autoridades de tránsito lo detuvieron y luego inmovilizaron su carro en la calle 86 con carrera 15 porque los confundieron con un conductor de Uber.

“Una aseguradora me contrató para un servicio. A las 10 de la noche, cuando estaba con un pasajero, unos policías de tránsito me pidieron los documentos. Les presenté todo, pero me dijeron que estaba operando ilegalmente”, señala Gutiérrez.

Después de recibir una multa, y cuando las autoridades se disponían a trasladar el automotor a los patios de Fontibón, el conductor se encerró en el vehículo como protesta por la decisión de la Policía y aduciendo que no tenía garantías para resolver su situación.

“Ellos (los uniformados) forzaron las puertas para tratar de sacarme. Además, amenazaron con lanzar gases lacrimógenos y dijeron que estrenarían conmigo el nuevo Código de Policía”, asegura el conductor, que permaneció hasta las 11 de mañana de este lunes dentro del carro. No salió hasta cuando un funcionario de la Personería Distrital medió en el altercado y lo acompañó hasta la Secretaría de Movilidad para adelantar los trámites que le permitan sacar su Kia Sportage de los patios.

Según el coronel Germán Jaramillo Wilches, comandante de la Policía de Tránsito de Bogotá, Gutiérrez presentó ante los agentes que realizaron el operativo un documento sin el nombre de la empresa que contrató su servicio.

Las inconsistencias en la información que entregó el conductor hicieron pensar al oficial a cargo, con 12 años de experiencia en tránsito, que estaba frente un vehículos no autorizado. Por eso lo inmovilizó”, explicó el oficial.

Pero Gutiérrez insiste en que la Policía procedió de manera irregular porque su documentación está al día y cumple con lo que dice el Decreto 348 del 2015, que reglamenta el transporte de servicio especial en el país. La norma establece que si las autoridades competentes ven necesario verificar si un vehículo está autorizado para prestar un servicio especial, debe dirigirse a la empresa a la que esté afiliada el conductor y el automotor. Sin embargo, este gremio denuncia que no se cumple tal requisito en los retenes que lleva a cabo la Policía.

“Cuando inmovilizaron mi camioneta, hace una semana en el barrio Rosales, las autoridades me pidieron los documentos y luego refundieron uno de ellos. Alegué porque no estaba rodando ni tampoco tenía pasajeros, pero no sirvió de mucho porque me tocó pagar la grúa y la sacada del carro de los patios”, afirma Édgar Gantiva, conductor de un carro blanco de servicio especial.

Una mujer, quien prefirió no dar su nombre, cuenta que la Policía también inmovilizó su vehículo en el mismo sector donde ocurrió el altercado con Gutiérrez. Denuncia que los agentes que llevaron su automotor a los patios de Fontibón la engañaron sobre el proceso para recuperarlo. “Me dijeron que tenía cinco días hábiles para hacer la gestión, sin contar con el sábado y el domingo. El lunes siguiente me dirigí a la Secretaría de Movilidad, y la funcionaria que me atendió comentó que me demoré en acercarme. Tuve que pagar más de lo normal”.

Estos casos fueron algunos de los que se escucharon este lunes a la entrada de los patios de Fontibón, donde al menos 50 conductores de vehículos de servicio especial se reunieron para protestar contra lo que ellos llaman una persecución contra el gremio.

“Los policías creen que nosotros somos Uber. Desconocen el decreto y por eso actúan así. Esto es una persecución. Si están tras los ilegales, ¿por qué no inmovilizan a los taxis piratas y los carros que trabajan con las aplicaciones”, aseveró uno de los dueños de los carros blancos, que según el gremio son cerca de 3.000 los que ruedan por la ciudad.

Frente a estas acusaciones, el coronel Jaramillo asegura que la Policía de Tránsito está cumpliendo con los controles y la vigilancia del servicio de transporte de pasajeros en Bogotá. “¿Pero qué es lo que percibimos? Que los conductores de distintos medios de transporte están utilizando plataformas como Uber. Por ejemplo, los vehículos particulares que prestan servicio especial ahora trabajan como taxis o que los taxis están trabajando como servicio colectivo”, puntualizó el comandante.

Asimismo, explicó cómo las autoridades están identificando a los carros de servicio especial que no trabajan con aplicaciones digitales. “El Decreto 348 dice que deben presentar un extracto del contrato con la empresa que requirió sus servicios. Allí está toda la información del automotor y su dueño”, puntualizó el oficial.

BOGOTÁ
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