Las razones que desataron la polémica por tala de árboles en El Virrey

Las razones que desataron la polémica por tala de árboles en El Virrey

Hace tres meses, el proceso fue discutido por Distrito y comunidad. De acuerdo se pasó a discordia.

Parque El Virrey

Panorama del parque, luego de la tala realizada por el Jardín Botánico, durante esta semana.

Foto:

César Melgarejo / EL TIEMPO

10 de mayo 2018 , 10:16 p.m.

¿Por qué, luego de ocho reuniones entre los vecinos de El Virrey y las autoridades ambientales –realizadas entre febrero y mayo de este año– para conciliar la tala de árboles en este corredor, el malestar de la comunidad sigue latente? Adicional, ¿por qué si el número de árboles que se acordó talar en estos encuentros pasó de 155 (propuesta inicial del Distrito) a 46, los líderes de asociaciones continúan indignados?

Tanto que el pasado lunes 7 de mayo –cuando se cortaron los 46 individuos arbóreos– estos vecinos acudieron a videos y redes sociales para mostrar su molestia, se manifestaron en las vías con carteles e interpusieron una tutela en la que solicitan participación efectiva en las decisiones que se están tomando en el corredor verde (ubicado a lo largo de la calle 87, entre 7.ª y Autonorte).

Génesis de esta discordia

El 6 de febrero de este año, el Grupo Ecomunitario, un colectivo ambientalista que lleva cuatro años estudiando la biodiversidad del parque El Virrey, alertó por redes sociales sobre una tala de árboles en el espacio verde.

“SOS, inminente tala masiva en el parque El Virrey, requerimos pronunciamientos de la Secretaría de Ambiente (SDA) y del Jardín Botánico (JBB) y que convoquen a los expertos del área para concertar manejos ambientales (...)”, se leía en su primer tuit.
Los líderes del Grupo Ecocumunitario, María Stella Sáchica y Juan Caicedo, le explicaron a EL TIEMPO ZONA, en ese momento, que una fuente suya les advirtió que se pretendía talar 155 árboles.

La información surgió de un diagnóstico hecho por las entidades ambientales, meses atrás, en las que se identificó que estas especies requerían una intervención. El Jardín Botánico indicó que esto no suponía que debían ser talados. Dijo que ello fue socializado en una primera reunión con la comunidad (el 8 de febrero).

Una semana después, la Subdirección de Silvicultura, Flora y Fauna Silvestre de la Secretaría de Ambiente realizó una visita técnica al lugar, y allí se realizó un concepto técnico.

Pero la carente información que les habían dado a los vecinos despertó la alarma entre la comunidad. Para socializar cómo se haría el proceso de tala, las entidades del Distrito hicieron una nueva reunión, el 13 de marzo, que se extendió casi cinco horas porque incluyó un recorrido por el parque.

En ese encuentro, según Secretaría de Ambiente, ninguno de los 155 árboles estaba en riesgo de caída inminente, pero 86 de ellos representaban algún riesgo futuro, porque tenían plagas, crecimiento deficiente y afectaban la infraestructura.
El 13 de marzo se acordó que de esos 86 árboles podían ser talados 74; luego, el Jardín Botánico redujo ese número a 46, los mismos que fueron talados el lunes.

Ocurrió un día antes

Los vecinos interesados en El Virrey (además del Grupo Ecocomunitario, las asociaciones de vecinos Archi, Corpochicó y Corpocountry, entre otros) habían aceptado la intervención, luego del último encuentro con el Distrito, siempre y cuando hubiera un plan de compensación y diseño de arbolado integral.

Además, la tala se hizo un día antes de lo que habían acordado y, para rematar, el Grupo ofreció presentar un plan para hacer la compensación (número y especies de árboles nuevos a sembrar), pero según ellos no fue atendida a cabalidad por el Jardín Botánico.

La entidad se defendió y aseguró que no rechazaron su solicitud. “En casi todos los encuentros Ecomunitario y la comunidad han manifestado tener estudios y planos de su propuesta de plantación. Cuando se han solicitado no nos los han enviado.

Allegaron un listado de especies propuestas, pero el criterio principal que toman en cuenta es el ecológico, relacionado con proveer alimento a las aves. Sin embargo, el Jardín Botánico debe tomar en cuenta más criterios a la hora de proponer especies”.

El Jardín Botánico respondió que la SDA ordenaba compensar 82 árboles nuevos en lugares de la ciudad que requieran reforestación; sin embargo, ellos sembrarían 105 árboles de cuatro especies: roble, urapán, abutilón y guayacán de Manizales. “Estas cuatro cumplen los criterios de visibilidad y seguridad que requiere el parque, elementos de suma importancia en paralelo al ámbito ecológico”, respondieron.

Hace 20 años

Esta no es la primera disputa entre el Distrito y los vecinos del parque. El 20 de noviembre de 1999 entró en funcionamiento el espacio verde, un complejo verde de recreación pasiva y de 10,4 hectáreas, que permitió la adecuación y recuperación del canal río Negro, que lo atraviesa y que no contaba con adecuación de senderos, entre otros equipamientos. Fue el alcalde Enrique Peñalosa quien, hace 20 años, planeó este corredor hoy ícono de la ciudad.

Fue el primero en la capital en estructurarse bajo la figura de parque lineal, y durante la formulación hubo diferentes disputas con los residentes de Chapinero, quienes en su momento afirmaban que el parque desvalorizaría sus predios e incrementaría la inseguridad en el sector.

En medio de las conciliaciones con la comunidad, se decidió eliminar una de las ciclorruta que hoy lo atraviesa. Pese a que el día de su inauguración hubo celebración con champaña, papayera y actividades deportivas, la construcción del Virrey atravesó por dos tutelas y una acción de cumplimiento, aunque al final fallaron a favor del Distrito. Para 1999, se estimaba que beneficiaría a 300.000 habitantes.

Otras disputas que se han presentado

Entre 2006 y 2007, hubo una pelea jurídica por la realización de la quinta edición del festival Alimentarte, que organiza anualmente la fundación Corazón Verde, y con el que se ayuda a las familias de policías fallecidos. Para entonces, la Asociación de Residentes del Chicó (Archi) aducía que el evento generaba fuertes impactos sobre las zonas verdes de El Virrey. Un fallo en segunda instancia del Consejo de Estado suspendió el permiso otorgado por el IDRD, pero el lío se resolvió cuando el Acueducto de Bogotá realizó la acotación de la ronda hidráulica del canal río Negro y su zona de manejo y preservación ambiental. Una zona del parque quedó en manos del IDRD y bajo la denominación de espacio público. Con ello se otorgó en ese sector el permiso para el evento social, bajo ciertas condiciones que evitarán impacto en la comunidad y en el ecosistema.

REDACCIÓN EL TIEMPO ZONA

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