Así operaba ‘Frozen’, el terror de los jóvenes en las calles

Así operaba ‘Frozen’, el terror de los jóvenes en las calles

Víctimas piden que se atrape a la banda que opera en centros comerciales de Chapinero y Usaquén.

Alias 'Frozen', el atracador de jóvenes

Juan Sebastián Cubillos o alias Frozen está en la URI de Puente Aranda esperando traslado a un centro carcelario

Foto:

Policía Metropolitana de Bogotá

17 de abril 2018 , 07:22 a.m.

“¡Cambiémonos de acera, mire, ahí viene Frozen!”. Este delincuente era tan conocido por los jóvenes de Chapinero y Usaquén que ya lo tenían identificado. Lo importante era saber cómo escabullirse; de lo contrario, era robo seguro. Adiós billetera, celular o tenis. Un hombre de tez blanca, jean y mediana estatura que fanfarroneaba a través de las redes sociales sembró el terror en las calles.

Ese era el voz a voz a las afueras de varios colegios y universidades, pero con el anuncio de su captura la semana pasada empezaron a aparecer cada vez más víctimas y más modalidades de robo de este hombre que, según la Policía Metropolitana de Bogotá, tiene 21 años.

Una de las quejas fue remitida desde el año pasado a los encargados de seguridad de un reconocido centro comercial de la localidad de Chapinero. “Un día, a eso de las 10 de noche, mis amigos y yo fuimos abordados por dos sujetos que nos intimidaron y nos robaron tres celulares, un reloj, dinero en efectivo y, además, nos obligaron a sacar plata de un cajero de Servibanca del primer piso”, cuenta la víctima. Lo más grave es que la mitad del suceso ocurrió mientras los ciudadanos pagaban el parqueadero, dentro del complejo comercial.

Los dos hombres, según ellos incluido ‘Frozen’, les dijeron que les iban a meter ‘un pepazo’ porque los habían mirado mal y que ellos eran distribuidores de droga de respeto.

Luego, los delincuentes se las ingeniaron para sacarlos del centro comercial y terminarlos de atracar. “Nosotros tuvimos acceso a las cámaras de seguridad. No sé por qué no hicieron nada. Ahí vimos el rostro del que nos robó”. EL TIEMPO tiene copia de la denuncia a la Policía de este caso.

También se conoció del atraco a un joven de 15 años, en un centro comercial del norte de Bogotá. “Un tipo se me sentó al lado, me intimidó con un arma y me sacó hacia la calle. Ahí me robó el celular y el reloj”.

Un tipo se me sentó al lado, me intimidó con un arma y me sacó hacia la calle. Ahí me robó el celular y el reloj

Pero ‘Frozen’ no solo operaba en centros comerciales. De acuerdo con sus víctimas, también en la calle.

“Un día estaba caminando con un amigo, a las 9 de la noche, por la avenida 19 entre calles 116 y 122, en el norte, cuando de repente ‘Frozen’ y dos tipos más nos abordaron”. Cuenta el joven que primero les ofreció marihuana, pero cuando la rechazaron empezaron a bloquearles el paso. “Nos decían que no tuviéramos miedo, que eran los patrones de la zona y que de ellos dependía que las ratas no estuvieran cerca porque su negocio era la droga”.

Nos decían que no tuviéramos miedo, que eran los patrones de la zona y que de ellos dependía que las ratas no estuvieran cerca porque su negocio era la droga

Los jóvenes cuentan que les mostraron fajos de dinero y un revólver. Los delincuentes tenían tan planeado su guión que para atormentar a los incautos les decían que ellos podían delinquir libremente porque tenían comprada a la policía del cuadrante y que por eso eran libres de “vender droga” sin temor a ser capturados.

Finalmente, después de una larga conversación, les pidieron los celulares y las contraseñas de estos. “No opusimos resistencia por miedo al arma que aparentemente tenían y al estar en desventaja numérica. Yo sí denuncié. Me sentí bien cuando me enteré que habían sido capturados, pero deben coger a toda la banda”.

Y fue precisamente esta seguidilla de casos, más una cadena de WhatsApp, en la que una mujer denunciaba cómo a su hijo lo habían intimidado y atracado en un centro comercial, lo que generó la indignación.

El acusado de los robos había cometido tantos delitos que sus víctimas decidieron montar una página de Facebook para que, con las denuncias, fueran apareciendo más jóvenes afectados. La estrategia no pudo dar mejores frutos. El espacio virtual llegó a tener casi 700 participantes, según contó la mayor Claudia Martínez, jefe de delitos contra la seguridad ciudadana de la Policía Metropolitana de Bogotá.

Los frutos de la investigación dieron rápidamente resultados. Se supo que el hombre solía recorrer varios centros comerciales de la ciudad, sobre todo aquellos que quedaban cerca de universidades o colegios reconocidos.

Su forma de operar estaba clara. Primero interceptaba a los jóvenes; luego, a través de artimañas, se ganaba su confianza y, finalmente, se las arreglaba para despojarlos de sus pertenencias. Claro, después se ponía violento y utilizaba armas blancas.
Cada caso fue investigado por la Policía hasta dar con el sujeto, quien fue capturado finalmente en la localidad de Mártires.

Se supo que solo tiene 21 años y que ya tenía antecedentes por hurto agravado y calificado. Los casos expuestos por sus víctimas fueron suficientes para que un juez lo cobijara con medida de aseguramiento en un centro carcelario.

Ahora, este hombre, cuyo nombre real es Juan Sebastián Cubillos, se expone a pagar 12 años de prisión por el delito de hurto calificado y agravado, eso si no aparecen más denuncias de gravedad. “Necesitamos que las víctimas de este hombre hagan la denuncia formal ante las autoridades”, dijo Martínez.

El hurto a personas, una cifra crítica para combatir en Bogotá

Según varios documentos que la Secretaría de Seguridad y la propia Alcaldía de Bogotá le remitieron al Congreso, si bien la tasa de homicidios bajó a cifras históricas, el pico de hurto a personas y al comercio sigue en un ascenso alarmante.

Las cifras más preocupantes son las de hurto a personas, realizados por bandas organizadas. Este delito, que golpea directamente al ciudadano, aumentó en un 64,9 por ciento. En efecto, en el 2016 se registraron 37.898 casos, mientras que en el 2017 se contabilizaron 62.502. Esto significa un aumento efectivo de 24.604 hechos delictivos de este tipo.

Si se mide por cada 100.000 habitantes, se saltó de una tasa de 470 casos en 2016 a 776 en 2017, un aumento significativo para una ciudad que, según Planeación Distrital, alcanza las 8’050.000 personas. Y la cifra puede ser mayor si se tiene en cuenta que muchos ciudadanos no denuncian.

CAROL MALAVER
Subeditora BOGOTÁ
Cuéntenos su historia en carmal@eltiempo.com
En Twitter: @CarolMalaver

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