Capital Salud ya dio utilidades, pero sigue con vigilancia especial

Capital Salud ya dio utilidades, pero sigue con vigilancia especial

En 2017 recibió $41.800 millones, redujo en un 9 % las quejas y ahorró $12.000 millones.

Capital Salud

Este era el panorama ayer en el punto de atención de la 30 con calle 73, donde los usuarios dijeron que en general los atienden bien.

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Claudia Rubio

19 de abril 2018 , 08:30 p.m.

A pesar de que Capital Salud pudo contener la vertiginosa caída hacia la liquidación, por fin logró dar utilidades, reportó una reducción en quejas y reclamos, estabilizó la entrega de medicamentos y mejoró la atención de los pacientes, aún sigue castigada con medida de vigilancia especial por parte de la Superintendencia Nacional de Salud.

Esto implica que esa EPS del Distrito –que atiende a 1’119.347 personas pobres de Bogotá y el Meta– no puede salir al mercado a pedir préstamos a la banca nacional o internacional ni hacer Alianzas Público Privadas (APP) ni gastar un solo peso en edificios para avanzar hacia la consolidación de la modernización de la entidad hasta que supere sus problemas internos y se le levante la medida.

La encrucijada quedó planteada luego de que esta semana la Supersalud ratificara que esa EPS, de las 42 que hay en todo el país y que está en el noveno lugar del mercado con un 4,98 por ciento de participación, ocupara el segundo puesto en utilidades por $ 41.816 millones en el 2017, superada solo por Salud Total que alcanzó 42.700 millones de pesos.

La buena noticia ya se veía venir pero eso no fue suficiente a la hora de los balances. Desde el pasado 28 de febrero, el superintendente, Luis Fernando Cruz Araújo, ratificó la decisión de mantenerla en observación y monitoreo permanente, por considerar que se debe evitar el riesgo en la atención de la salud de los usuarios y también despejar a toda costa el camino hacia un descalabro de sus finanzas.

Cifras entregadas hace unos días a EL TIEMPO por el secretario de Salud, Luis Gonzalo Morales, señalan que por ejemplo en peticiones y reclamos hay una reducción del 9 por ciento. A esto se suma la capitalización de 75.000 millones de pesos entre el 2016 y el 2017 y el anunció de que esperan 150.000 millones más para 2018 como parte del plan de mejoramiento.

Morales recordó que Capital Salud fue una herencia con un hueco de 600.000 millones de pesos. Contó que la quiebra comenzó desde el 2014, cuando por decisión de la junta directiva se desconoció la gerencia del socio privado, en una jugada que terminó en los tribunales en contra del Distrito. Se calcula que, en ese movimiento, el hueco financiero pasó de 30.000 millones de pesos a 380.000 millones de pesos.

A esto se suma que Capital Salud, que en sus inicios tenía unos 400.000 afiliados, tuvo que recibir, entre el 2012 y el 2016, 667.223 nuevos afiliados producto del descalabro y la liquidación de por lo menos siete EPS privadas y públicas que ya desaparecieron.

Esos fueron, entre otros problemas, los que llevaron a que en el 2016, la Supersalud se cuidara de los riesgos y le aplicara la vigilancia especial.

La entidad comenzó un proceso de reorganización que consistió en la revisión de los contratos, se lanzó la ofensiva a la reducción de gastos, se agilizó la atención, se redujeron las filas y se implementó un nuevo modelo de pago a proveedores. Además se suspendió el engorroso trámite de las autorizaciones para varios servicios con el fin de que los pacientes pasaran de una vez a la cita sin tener que acudir a la carga burocrática que se había contratado en épocas anteriores.

Volverse viejo, enfermo y sin trabajo significa llegar al régimen subsidiado y por lo tanto, caer en Capital Salud

Según las cifras oficiales, a la fecha se han logrado ahorros en gastos administrativos por 12.000 millones de pesos.  La cifra es clave si se tiene en cuenta que Capital Salud es la EPS de los adultos mayores: concentra 28 por ciento más de pacientes mayores de 50 años que las otras EPS. Esto es que uno de cada cuatro adultos mayores está afiliado a Capital Salud.

“Volverse viejo, enfermo y sin trabajo significa llegar al régimen subsidiado y por lo tanto, caer en Capital Salud”, dice Morales. Por eso insiste en que para evitar que entrara a liquidación se requirió de la voluntad política del alcalde Enrique Peñalosa “porque la salud no es para politiquería ni para entregársela a ningún político”.

El superintendente, Cruz Araújo, reconoce que hay avances pero, antes de levantar la sanción, quiere seguir monitoreando el comportamiento de la entidad.

“No consideramos que sea el momento para levantarla. Vemos que hay una intencionalidad, que hay avances en algunos temas pero estamos a la expectativa de lo que pase con la atención en las cuatro subredes. Queremos revisar el comportamiento financiero de Capital Salud en el Meta y en Bogotá, hay un avance pero no lo suficiente. Cuando hay un dueño como el Distrito, hay un panorama con perspectiva positiva”, puntualizó el superintendente.

HUGO PARRA
El Tiempo

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