¿Popular o efectivo? / Voy y vuelvo

¿Popular o efectivo? / Voy y vuelvo

Pareciera que los habitantes de Bogotá todavía piensan con pesimismo sobre la ciudad.

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Peñalosa no repunta en popularidad, pero mejora en temas críticos como movilidad y seguridad.

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

03 de septiembre 2016 , 09:59 p.m.

Las últimas encuestas muestran una popularidad del alcalde Enrique Peñalosa no mayor a 35 puntos. Ocho meses después de iniciado su mandato, los ciudadanos no le dan más que eso, es decir, casi el mismo porcentaje con el que fue elegido (33 %). Es como si ese casi millón de personas que votó por su proyecto el año pasado se mantuviera fiel y que no hubiera conseguido la aprobación del resto de la ciudadanía.

Algo similar sucedió en su primer gobierno (1998-2000), con la diferencia de que al final su favorabilidad superó el 60 %.

Sus opositores –siempre al acecho en redes– creen que el Alcalde acabó con un modelo de gobierno; que está confabulado con los ricos y que se ensaña contra los débiles. El mismo discurso de hace quince años. No le reconocen nada, ni siquiera que esté recuperando los cerros de la invasión de los ricos o de la minería ilegal. Nada. Y nadie los sacará de ahí.

Quienes sí lo respaldan, intuyo, ven a un alcalde recorriendo la ciudad, tapando huecos, limpiando fachadas, poniendo orden y dándole un compás de espera a ver si todo mejora.

Y están los escépticos, aquellos para quienes el gobierno solo existe cuando da golpes de opinión, como el del ‘Bronx’. Serán los que hablen bien el día que por fin abran el deprimido de la 94, empiecen las obras del metro o mejore el servicio de TransMilenio. Mientras tanto, les importa cinco lo que pase.

No me voy a detener en el manido tema de la soberbia del Alcalde; en cambio, sí creo que parte de los bajos guarismos de su popularidad tienen que ver con que esta es una ciudad que sigue tomada por el pesimismo y la falta de confianza en que cayó hace una década, valores que hay que recuperar y que no será fácil ante tanto rencor.

Por último: llama la atención que mientras al presidente Santos también le va mal en imagen, al Sí del plebiscito –su obsesión– le va bien. A Peñalosa le sucede algo similar: no repunta en popularidad, pero mejora en temas críticos como movilidad y seguridad. La pregunta entonces es si queremos un alcalde popular o un alcalde efectivo. Como en el 2000: el tiempo lo dirá.

ERNESTO CORTÉS FIERRO
Editor Jefe EL TIEMPO
erncor@eltiempo.com
En Twitter: @ernestocortes28

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