El fracaso de los paraderos ecológicos en Bogotá

El fracaso de los paraderos ecológicos en Bogotá

Se buscaba reducir la emisión de contaminantes. Los resultados no se consiguieron. 

paraderos ecológicos

Las plantas ya no reciben mantenimiento, pero aún se mantienen vivas.

Foto:

Felipe Motoa / EL TIEMPO

18 de abril 2017 , 08:41 a.m.

Se los presentaron a la ciudadanía como el futuro de las paradas de buses en Bogotá. Pero, al día de hoy, su impacto ha sido mínimo, y nadie les presta atención. Se trata de los paraderos verdes, ocho mobiliarios ubicados en puntos estratégicos de la ciudad.

Su particularidad es que en el techo les instalaron, durante la pasada administración, unas cubiertas vegetales ultralivianas, con la idea de que estas ayudaran a captar el smog de carros, buses y demás automotores. Su propósito era ayudar a disminuir la contaminación.

El Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público (Dadep) era la entidad encargada de monitorear el resultado de los paraderos, cuya intervención fue asumida (con recursos propios y biólogos encargados de las mediciones) por parte de Eucol, empresa privada que trabaja con ese tipo de mobiliarios. La proyección, en caso de que el efecto de reducción del impacto de las emisiones contaminantes fuera relevante, era convertir el 50 % de las paradas a este tipo de instalación. Pero los resultados no fueron los esperados.

Según el Dadep, la disminución de la contaminación en los puntos elegidos fue “poco significativa” (algunos de estos fueron ubicados en la avenida 1.º de Mayo con 70, avenida Eldorado con carrera 86, avenida carrera 13 con 29, parque Central Bavaria y avenida carrera 7.ª con calle 66). En su momento, personas en condición de vulnerabilidad participaron en los trabajos de instalación en las localidades de Chapinero, Kennedy, Engativá, Fontibón y Santa Fe.

“El material que se sembró es biosostenible, por lo que no necesita riego constante. Además, su sustrato permite la retención de agua lluvia y disminuye el efecto calor”, reseñó en su momento la entidad.

Jardines solitarios

Hoy, tres años después de anunciarse la iniciativa, los paraderos verdes continúan con su capa verde sobre los techos. Como desde un inicio se anunció, son autosotenibles y no requieren la intervención del hombre para subsistir.

Lo que inquieta a algunos ciudadanos que suelen esperar su transporte en estas paradas es que la capa vegetal se robustezca tanto que la estructura termine colapsando y ocasione lesiones a las personas.

En la avenida El Dorado, inmediaciones del portal del mismo nombre, se ubica uno de los paraderos. Diego Mejía, quien todos los días aborda su ruta allí, tras cruzar el puente peatonal desde el que se puede observar el techo verde y apretujado de matas, comentó: “La verdad es que siempre me ha parecido curioso ese techo; desde que paso por acá lo he visto. Pero también da susto que eso se llenó de agua, (y que) no aguante el peso y se desfonde. Imagínese, podría darle a uno en la cabeza”.

Sin embargo, el Dadep comunicó que, por lo pronto, no se tiene contemplada ninguna intervención en ese ni los demás paraderos verdes. Juliana Arredondo, transeúnte del sector, agregó que el techo de matas siempre le ha causado curiosidad. “No sabía que eso servía para mejorar el aire, porque por esta avenida pasan muchos carros y contaminan. Pensé que habían puesto esas maticas para decorar el techo del paradero”, comentó.

“Bogotá necesita espacios públicos verdes; los ciudadanos necesitan mejor calidad de aire, y qué mejor que sea a través de una ciudad embellecida. Esta es una apuesta para mejorar los espacios públicos y el estilo de vida de la ciudad”, había dicho la entidad en su momento, antes de abandonar estos mobiliarios a su suerte. Y aunque al Distrito no le costó un peso la instalación de las capas vegetales, sí que debería darles una revisada para prevenir un accidente, coincidieron varios de los ciudadanos consultados.

Parada de bus con libros y cargadores

En la localidad de Jurong (Singapur) se encuentra el que debe ser, si no el más, uno de los más avanzados paraderos de bus del mundo. En dicho país asiático, los ciudadanos disponen de un pequeño centro de cultura y entretenimiento que pueden aprovechar mientras esperan su ruta.

Por un lado, hay un panel que ofrece libros impresos para todas las edades, desde relatos de ciencia ficción hasta novelas de corte histórico; en la parte posterior, cientos de biciparqueaderos son dispuestos para el uso de quienes combinan modos de transporte. Y, por si fuera poco, uno de los paneles da la opción de descargar libros digitales, gratis, tan solo usando códigos tipo QR (que se escanean con el celular).

Otro de los atractivos son las pantallas táctiles, las cuales les permiten a las personas revisar los mapas de la ciudad y cuadrar con asistencia automática las mejores rutas. Y las celdas que en el techo toman energía solar se enlazan a terminales que se pueden usar para cargar celulares y otro tipo de dispositivos; sobra agregar que todo el espacio cuenta con conexión a internet inalámbrico.

Este moderno equipamiento urbano, que además fue intervenido por un artista local, lleva siete meses en funcionamiento. Las ofertas que tengan mayor acogida serán replicadas en las demás paradas.

BOGOTÁ

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