Las obras para evitar que Bogotá se quede sin agua

Las obras para evitar que Bogotá se quede sin agua

En octubre se entregará el 85 % de los trabajos en los túneles que traen el líquido de Chingaza.

Chingaza.

Sesenta personas trabajan por turno en el túnel del sistema Chingaza. Se espera concluir las obras en el 2020.

Foto:
26 de septiembre 2017 , 10:16 a.m.

Los 36 kilómetros que componen la red hidráulica que permite el traslado de agua a Bogotá desde el embalse de Chuza –en el páramo de Chingaza– debían ser revestidos para evitar que ante un derrumbe en la región la capital se quedara sin el líquido. La próxima semana los trabajos quedarán en el 85 por ciento.

Esto se hace para prevenir situaciones como la que vivió la ciudad en 1997, cuando a principios de año los túneles resultaron afectados por el desprendimiento del terreno en dos puntos, lo que puso en grave riesgo el suministro del recurso hídrico.

Para esa fecha, lo que evitó que se suspendiera por completo el servicio fue que el embalse San Rafael, en La Calera –adonde llega el agua antes de ingresar a Bogotá– estaba en su máxima capacidad, y el abastecimiento tuvo que duplicarse en la planta Tibitoc, de donde hoy proviene el 30 por ciento del agua que se consume en la capital.

“En esa época, la empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAB) convocó a un panel de expertos para revisar la situación y se diagnosticó que era necesario revestir la mayor parte del túnel del sistema Chingaza, para evitar nuevos problemas en el futuro”, comentó Fernando Manrique, director de este sistema de la entidad.

Desde el 2001 se estructuró el plan de intervención del túnel y durante estos 17 años sus avances han dependido de varios factores.
Entre estos, que el Gobierno de turno asigne recursos o también de otros proyectos que debían priorizarse, como la actualización de redes del sistema Tibitoc.

Con estas obras se busca solventar los problemas de estabilidad geológica y geotécnica que ha presentado la red y que de colapsarse pondría en riesgo el agua para la capital, dado que por allí se surte el 70 por ciento del recurso hídrico de la capital.

Otro factor que ha dificultado los trabajos es que el ingreso a los túneles debe realizarse en temporada de sol para la Sabana, y solo tres meses por cada semestre. “Ha habido épocas en que las condiciones del clima no lo permite. Comienza a llover muy fuerte y se pueden crecer ríos como el Teusacá, que alimenta el sistema”, recordó el ingeniero Manrique.

Aseguraron recursos

Para poder finalizar estos trabajos, la actual Administración separó los recursos para que el Acueducto de Bogotá adjudicara el año pasado un contrato por más de 98.400 millones de pesos, distribuidos entre la obra ($ 88.700 millones) para el Consorcio Túneles 2016 y la interventoría para el Consorcio Túneles Bogotá ($ 9.768 millones).

En febrero de este año se firmó y se tiene un plazo de tres años y tres meses para finalizar el revestimiento del túnel de 36 kilómetros, que abastece a más de 6 millones de bogotanos.

Los trabajos de este año solo se realizaron entre julio y septiembre, pero en los próximos dos se harán en las temporadas de enero a marzo y de julio a septiembre, si las condiciones climáticas lo permiten.

Cabe señalar que estas obras no ponen en riesgo el suministro de agua, dado que, mientras se suspende el paso de agua en los túneles de Chingaza, la ciudad se abastece de la planta Tibitoc y del embalse San Rafael.

Trabajan las 24 horas

Como el tiempo apremia y hay que aprovechar los tres meses en los que se puede ingresar al túnel, de a 60 hombres por turno entran cada 12 horas desde el sector conocido como Ventana, a una hora de viaje hacia el oriente, para adelantar los trabajos.

Lo hacen en tractores adecuados para el traslado de los obreros, y deben coordinar el ingreso para que después de ellos llegue el material, ya que por el diámetro del túnel, únicamente se permite el paso de vehículos en un solo sentido.

Allí trabajan, almuerzan y adelantan las actividades para que el revestimiento en concreto quede listo. Son en total 200 las personas que diariamente laboran allí.

Durante el trayecto del túnel, se pueden apreciar puntos en los que hay filtraciones de agua. “Estas hay que conservarlas aún después de aplicar el concreto, para evitar una sobrecarga en la infraestructura”, explicó el ingeniero Fernando Manrique de la EAB.

Las obras garantizan que en el futuro no se vea afectado el traslado del agua y, a su vez, aíslan el recurso de posibles factores que puedan contaminarla, “así garantizamos el transporte y la calidad del recurso”, destacó.

Chingaza también se alimenta de los ríos Teusacá, Chuza y Blanco y de una decena de quebradas que hay en el páramo que llegan al embalse de Chuza. Este tiene capacidad para almacenar 220 millones de metros cúbicos de agua, que alcanzan para suministrar agua a la ciudad por 220 días.

Las claves de la intervención

A principios de 1997, el servicio de agua en Bogotá se vio parcialmente interrumpido por varios derrumbes a lo largo del trayecto del túnel de Chingaza. Se concluyó que debía revestirse para evitar que la situación se siguiera repitiendo.

Garantiza el abastecimiento

El agua potable que llega a Bogotá proviene de dos sistemas. Uno es Tibitoc, ubicado al norte de Cundinamarca, y que provee el 30 % del recurso. El restante llega del oriente, desde el páramo de Chingaza, donde está el embalse de Chuza.

Más de 6 millones de usuarios

El agua que se transporta por los túneles del sistema Chingaza abastece a más de seis millones de bogotanos que se alimentan con este recurso. Según el Acueducto de Bogotá, el embalse de Chuza tiene capacidad para almacenar 220 millones de metros cúbicos.

Labores dificultosas

Los trabajos de revestimiento han tomado años, dado que, entre uno de los factores, deben organizar las obras de tal manera que se puedan desarrollar en menos de tres meses cada semestre. Los detienen las lluvias.

Finalización estará para el 2020

Con los recursos que garantizó la administración para este cuatrienio, que corresponden a 98.000 millones de pesos, se logra culminar las obras para el 2020. Este año, los trabajos se entregan en el 85 por ciento.

Revestimiento con concreto


Los trabajos, que se adelantan por tramos, consisten en cubrir el túnel con concreto, para lo que se utilizan unos moldes conocidos como formaletas. Cada una mide tres metros de longitud por intervención se usan cerca de 12.

Doscientos empleos produce la obra

Cada 12 horas, 60 trabajadores deben ingresar al túnel para garantizar que en los tres meses de labores se cumplan las metas. Con ellos se completan más de 200 personas en esta intervención.

MICHAEL CRUZ ROA
Periodista de EL TIEMPO
En Twitter: @Michael_CruzRoa

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