El mural que une a dos barrios de diferentes clases sociales

El mural que une a dos barrios de diferentes clases sociales

Un grafiti con la palabra 'paz' fue el que unió a los barrios Mariscal Sucre con Chapinero Alto.

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Para ver el mural hay que ubicarse en el puente peatonal de la calle 45 con carrera 1.ª.

Foto:

Outsiders Krew

06 de septiembre 2016 , 11:11 a.m.

Todas las edificaciones tienen un costado inútil, una pared construida para dividirnos entre vecinos y para recordarnos las diferencias sociales. Sin embargo, en el barrio Mariscal Sucre, en la calle 45 con carrera 1.ª, frente a Chapinero Alto, ocurrió todo lo contrario, cuando dos grafiteros, Seb y Spag, usaron este espacio para pintar la palabra PAZ.

Solo basta con cruzar la Circunvalar de oriente a occidente para encontrarse con un barrio de viviendas humildes, algunas en obra negra, a medio terminar.

Aquí, precisamente, nació este proyecto liderado por el voluntariado de la Universidad Javeriana, pues para celebrar 10 años de trabajo social, invitaron al colectivo de Seb y Spag, dos franceses que han pintado 114 palabras en 9 países con el único fin de dar voz a las comunidades ignoradas.

Aunque ya habían intervenido hace dos años el barrio Mariscal Sucre, en donde pintaron solo palabras pequeñas en algunas fachadas, como la biblioteca, querían hacer algo transcendental.

“Hace quizá dos meses, les preguntamos a los vecinos de Mariscal Sucre qué palabra querían reflejar en sus paredes. Aunque al inicio fue difícil tomar la decisión, finalmente coincidieron en que PAZ sería la ideal, ya que para hacer viviente este proceso, más allá de las firmas en La Habana, tenemos que empezar a construirla desde los barrios, desde lo cotidiano”, puntualizó Juanita del Portillo, directora del Voluntariado de la Universidad Javeriana.

Con el presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio, Juan Emilio Parra, fueron de casa en casa preguntando si estaban dispuestos a hacer un gran mural que cambiaría la visión que la ciudad tiene de ellos.

“La gente ha llamado a los barrios de los cerros subnormales, pero cuando la gente viene y se involucra con nosotros, se da cuenta de que son personas que quieren sacar adelante su barrio”, explicó Parra, uno de los vecinos más emocionados con el mural.

Precisamente, ese fue el objetivo con el que nació este proyecto: “Nuestra intención es resignificar el imaginario negativo que se tiene de los barrios ubicados en los cerros, porque claramente aquí hay quienes luchan por el desarrollo interno de su vecindario”, explicó Juanita del Portillo.

Una obra colectiva

Aunque los autores de este mural son Seb y Spag, quienes se encuentran en redes sociales como Outsiders Krew, los residentes del barrio Mariscal Sucre, algunos miembros del Voluntariado Javeriano y vecinos de Chapinero Alto emprendieron la aventura de pintar 16 casas, con alrededor de 800 litros de pintura que recibieron de donantes privados.

“Pintamos la primera capa de blanco y luego vino el diseño. Una persona tuvo que estar parada en el puente de la Circunvalar para indicar dónde irían los puntos de referencia para escribir PAZ, y así lograr el efecto de perspectiva que queríamos”, señaló Seb,

Este grafitero de 28 años también explica que escogieron el puente que conecta a Mariscal Sucre con Chapinero Alto, como el punto de referencia para observar el mural, “porque es un lugar por donde pasa mucha gente, además porque es como una frontera, por un lado hay un barrio estrato uno, y del otro lado hay otro tipo de barrio de estrato cuatro”, explicó.

Durante los 40 días que estuvieron pintando, algunos residentes les preguntaban qué clase de mural iban a tener en sus paredes, ya que según Seb, “como yo no hago un diseño previo de mi trabajo, sino que lo tengo en mi cabeza, la gente estaba asustada porque no sabía cómo iban a quedar sus casas, pero cuando terminamos se dieron cuenta que desde el puente podían leer PAZ, y ahora son ellos los que explican cómo ver el mural a las personas que los visitan”.

‘Compartir la palabra’

Aunque este dúo de franceses ha realizado este proyecto llamado Share the word (compartir la palabra) en otros países, como Kenia, Indonesia, Etiopía, Nepal, Egipto, Brasil y ahora en Colombia, su finalidad siempre es la misma: “Llamar la atención con el lenguaje del grafiti, sobre una comunidad que se expresa a través de sus propias palabras porque, a pesar de las dificultades y de ser excluidos, están construyendo una voz ante la ciudad”, puntualizó Seb.

Curiosamente, en los países que han pintado, Seb cuenta que de 114 palabras que han llevado al rededor del mundo, las que la gente más desea ver en los murales son ‘paz’ y ‘amor’, “quizá es por los valores universales que compartimos”.

Tatiana Rojas
EL TIEMPO ZONA

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