La mitad de las muertes de niños en Bogotá podrían evitarse

La mitad de las muertes de niños en Bogotá podrían evitarse

La cifra equivale a 590 menores fallecidos en 2015, según informe de varias organizaciones.

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En Bogotá, circunstancias como la situación económica del hogar, lugar de residencia, entre otros factores, determinan los derechos a los que tienen acceso los menores.

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Archivo / EL TIEMPO

14 de diciembre 2016 , 03:05 p.m.

La mitad de las muertes de niños con edades entre los cero y los 14 años que se registraron en Bogotá en el 2015 pudieron evitarse. Así lo reveló el segundo estudio sobre las condiciones de vida de los niños, niñas y adolescentes (NNyA), realizado por la Fundación Corona, Equidad para la Infancia y el programa Bogotá, Cómo Vamos (BCV).

El informe –presentado ante funcionarios de las secretarías de Integración Social y de Educación– revela que 590 pequeños entre los cero y los 4 años que fallecieron el año pasado podrían estar vivos. Sin embargo, trastornos respiratorios específicos del periodo perinatal y otras afecciones originadas en esa misma etapa fueron los responsables del 24,4 por ciento de los decesos en la primera infancia. (Ver infografía)

A estas cifras se suma que una de cada tres muertes de menores entre los 5 y los 14 años, en el 2015, también pudo no haber sucedido. Causas evitables como accidentes de tránsito y agresiones (homicidios) representaron el 11,52 por ciento de las muertes de niños en ese rango de edad.

(Editorial: La desnutrición avanza en Bogotá)

Ángela Escallón, directora de la Fundación Corona, contó que el estudio busca, más allá de alertar, sumar elementos para que la formulación de políticas públicas sea lo más efectiva posible: “No se trata de centrarnos en que la mortalidad infantil es de 8,7 puntos, por decir algo, sino de revelar que esa mortalidad se concentra en unas localidades, y de tener más información que al final nos permita decir, por ejemplo, que un niño que vive en Sumapaz tiene 10 veces más probabilidades de morir que uno que vive en Usaquén”.

El estudio concluyó que alrededor del 60 por ciento de estas muertes se concentran en seis localidades: Kennedy (132), Suba (120), Ciudad Bolívar (96), Engativá (82), Bosa (76) y San Cristóbal (66), y que si estas redujeran las muertes a la mitad, habría 157 decesos infantiles menos en Bogotá.

(Además: 'En infancia no se trata de invertir más, sino de invertir mejor')

Alberto Minujin, director de Equidad para la Infancia, contó que en el ejercicio de recopilación y análisis de los datos de fuentes administrativas como Medicina Legal y secretarías distritales, además del ejercicio de campo, se evidenció que estrategias como la de Cero a Siempre, del Gobierno Nacional, se quedan cortas.

“En la práctica, cuando uno va a los territorios, no hay presencia. Mostramos estos resultados para que precisamente estos programas puedan ser más efectivos, porque a las localidades las intervenciones no llegan”, apuntó Minujin.

“La lógica es que si en una localidad la mortalidad llegó a ser de 6,2 por cada 1.000 menores y en otra está en 14 por cada 1.000, ¿por qué no se puede llegar en todas al 6,2? A veces es simple decirlo, pero es complejo cambiarlo”, indicó el director.

Otros indicadores

Pero los resultados no son solo de mortalidad. Ómar Oróstegui, director del programa Bogotá, Cómo Vamos, dijo que el mensaje que quieren transmitir con datos como que las niñas entre los 10 y los 15 años, de la localidad de Los Mártires, tienen 24 veces más de probabilidades de ser madres que las niñas que viven en Teusaquillo es que las acciones que se están moldeando en la Administración Distrital para atenderlas se prioricen en aquellos territorios donde más se les vulneran sus derechos.

“Lo que queremos es procurar que la formulación de políticas públicas tenga un fuerte componente territorial, porque cada territorio tiene sus propias dinámicas: no deben ser iguales las políticas para Teusaquillo que para Ciudad Bolívar”, manifestó Oróstegui.

Sobre violencia sexual, se halló que la localidad de La Candelaria es la que cuenta con la tasa más alta, y por tanto con la mayor probabilidad de abusos contra la infancia: 3,56 víctimas por cada 1.000 niños.

En cuanto a pobreza, la mayoría de los niños, niñas y adolescentes (NNyA) en pobreza extrema se concentran en cuatro localidades: Bosa (7,91 por ciento), Ciudad Bolívar (7,63 por ciento), Usme (5,96 por ciento) y Kennedy (4,76 por ciento).

El hecho de que en la mayoría de los indicadores de vulneración de derechos a la infancia se repita el nombre de algunas localidades –generalmente del sur y suroriente de la ciudad– es un reflejo de la desigualdad, coinciden los expertos. Por ejemplo, que los NNyA de Teusaquillo tengan casi 15 veces más espacios verdes para jugar (con una media de 81,32 m²) que aquellos que viven en Bosa (apenas 5,60 m²) es una muestra fehaciente de la inequidad capitalina.

“En las nueve localidades con menos proporción de parques se concentra la mitad de la población infantil. La ecuación en Bogotá es: a menos parques, más niños”, advirtió Oróstegui, quien aprovechó este contexto para sugerirle a la Administración tener en cuenta estos números a la hora de desarrollar proyectos urbanos. “Hay que saber cómo la infraestructura urbana, teniendo en cuenta el nuevo POT, también está pensada en función de niños que viven en localidades deficitarias de equipamientos urbanos”, señaló.

Al respecto, Alberto Minujin expresó que el lugar donde se nace no debe determinar las condiciones en que se vive y se crece. “Pese a esto, en Bogotá, circunstancias como la situación económica del hogar, lugar de residencia, género y pertenencia étnica, entre otros factores, todavía determinan los derechos a los que tienen acceso los menores”, reflexionó.

Este informe busca consolidarse como una herramienta fundamental para el diseño y seguimiento de las políticas públicas en atención a los niños, niñas y adolescentes de Bogotá y el país.

Responde el Distrito

La Secretaría de Integración Social, por conducto de Martha Lorena Padrón, profesional de la Subdirección para la Infancia, se refirió a las labores que desde allí se realizan para atender a la infancia capitalina y sugirió a Bogotá, Cómo Vamos trabajar conjuntamente.

“Estamos actualizando la batería de indicadores con que se les rinde información al Concejo de Bogotá y a los demás entes de control en relación con las condiciones de los niños, niñas y adolescentes”, dijo Padrón.

La funcionaria agregó que en mayo del 2017 le presentarán al alcalde Enrique Peñalosa un diagnóstico sobre las condiciones de vida de la infancia en la capital y que los datos suministrados por el informe ‘Bogotá, cómo vamos’ serán valorados.

Finalmente, hizo una sugerencia a quienes adelantaron el documento: “Al hacer este tipo de análisis, o al contrastarlos en relación con lo que se hace a nivel distrital y local, los invito a que tengan un canal de comunicación con la SDIS, que somos los que hacemos la secretaría técnica del Comité operativo distrital de infancia y adolescencia, instancia en donde se acuerdan y articulan acciones para la implementación de políticas”.

ÓSCAR MURILLO MOJICA
EL TIEMPO ZONA

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