'Fui eso: el compañero de clase del asesino de Pozzetto'

'Fui eso: el compañero de clase del asesino de Pozzetto'

Tras 31 años de la masacre en este restaurante, Mario Mendoza relata momentos previos a la tragedia.

El amigo de satanás

Tras 31 años de la masacre, aún quedan cosas por contar.

Foto:

Archivo particular

11 de diciembre 2017 , 06:17 a.m.

En la historia del 4 de diciembre de 1986, la que varios medios titularon como la Masacre de Pozzeto, aún falta una importante pieza por contar. Mario Mendoza, el autor de ‘Satanás’, es quien relata cómo fue su amistad con Campo Elías Delgado, el hombre que asesinó a 30 personas en el tradicional restaurante bogotano.

Luego de matar a su propia madre y a otras seis personas, Delgado buscó al escritor Mendoza en la Universidad Javeriana. El motivo aún es desconocido para el mismo escritor: ¿Pensaba matarlo?, o ¿pedirle un consejo?, es algo que nadie jamás sabrá.

“Siempre tendré la duda, entre si mi consejo hubiera podido detenerlo, o si me tocaba morir a mí también ese día”, así lo dijo Mendoza.

Después de buscar a Mendoza y no hallar respuesta, Campo Elías Delgado se dirigió al restaurante Pozzetto, ubicado en el barrio Chapinero en Bogotá, se sentó en la misma mesa donde solía comer, pidió una botella de vino tinto y una pasta a la carbonara. Al terminar, pagó su cuenta y le dejó dos billetes de mil de propina al mesero. Segundos después sacó de su maletín un revolver calibre 32 y comenzó a dispararle a todos los que se encontraban allí.

En el libro ‘Satanás’, además de relatar la vida de una mujer pobre, un pintor y un sacerdote que terminan siendo víctimas de la masacre, Mendoza cuenta quién era este asesino.

Allí afirma que Campo Elías Delgado era un excombatiente de la guerra de Vietnam, que tenía conocimiento de diferentes idiomas, era estudioso y quería ser escritor. Lo menciona como una persona solitaria, amargada y con cierta obsesión por la pulcritud y el orden. Un hombre de 52 años, que aún vivía con su madre a quien odiaba y la culpaba del suicidio de su padre.

Encuentros entre el asesino y el escritor

Campo Elías Delgado y Mario Mendoza eran amigos. En el libro ‘La locura de nuestro tiempo’, Mendoza dice que conoció a Campo Elías Delgado en el Departamento de Literatura de la Universidad Javeriana. Allí, Delgado le preguntó si tenía ‘El Doctor Jekyll y Mister Hyde’, libro que necesitaba para continuar con sus escritos de personas con personalidad doble y con el cual se obsesionó ya que le parecían fascinantes las dos personalidades que tenía el personaje; una bondadosa y otra diabólica.

Esa misma tarde, en la que se conocieron, los dos se tomaron una cerveza, hablaron sobre los cuentos de Edgar Allan Poe e intercambiaron opiniones sobre los místicos personajes de ‘Ligeia’, uno de los relatos de Poe.

Días después, se encontraron frente a la biblioteca de la universidad y Mendoza le entregó a Delgado dos libros que podrían servirle para sus escritos sobre los dobles. A la salida de la universidad, Delgado le pidió a Mendoza que lo acompañara al centro de Bogotá a hacer una vuelta. Ese día, terminaron tomándose una cerveza en una tienda.

Mendoza afirma que allí Campo Elías saludo a una mujer y a un niño, personas con las que pasaron un largo rato aquella tarde. Al irse, Campo Elías sacó un fajo de billetes y se lo entregó a ella, le dijo que por favor pagara la matricula del niño, que le comprara algo de ropa y un par de zapatos.

Cuando salieron del lugar, Mendoza le preguntó si era su hijo a lo que Delgado le contestó que no, que simplemente el niño le recordaba de alguna manera su propia infancia, que ya era tarde y que no había tiempo para tener uno.

A las pocas semanas los dos se volvieron a encontrar. En una cafetería cerca de la universidad, como era de costumbre, conversaron sobre libros de personas con doble personalidad, sobre ‘El Doctor Jekyll y Mister Hyde’, pero esa vez hubo algo distinto, Delgado se encontraba melancólico y depresivo.

Mario recuerda que la última vez que lo vio fue en el Parque Nacional. “Yo llevaba en la mochila un libro sobre los trances de las brujas en los aquelarres medievales y una serie de artículos sobre casos famosos de doble personalidad. Se los presté para fotocopiarlos (nunca los recuperaría), y, caminando juntos hacia la universidad, afirmó él con camaradería, como si fuéramos viejos amigos:

– ¿Sabe una cosa, Mario? No vale la pena escribir en una sociedad como ésta que todo lo desprecia. Es mejor actuar”.

Tanto en sus libros como en entrevistas, Mario Mendoza ha afirmado que el hecho de haber estado tan cerca de Campo Elías Delgado, compartiendo estos extraños libros con él, le genera una culpa y angustia que hasta el día de hoy no se ha podido quitar. Dice que todos los días siente una carga bastante fuerte al haber conocido y compartido con un asesino que a lo mejor será recordado por siempre en la historia de Colombia.

“Muchas veces sentado en algún lugar o caminando por la calle me digo que sí, que así maldiga o lo niegue, yo sí fui eso: el compañero de clase de un asesino serial”.

ANDREA PAOLA HERNÁNDEZ BACCA
ELTIEMPO.COM

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