Para visualizar correctamente nuestro portal debes activar Javascript en tu equipo.


Revisa en tu configuración que el javascript esté activado

Recarga la página para poder visualizarla

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Mascotas y ruido: lo que más mortifica a los vecinos en Bogotá

Lunes 27 de junio de 2016
Bogotá

Mascotas y ruido: lo que más mortifica a los vecinos en Bogotá

En el 2013 hubo 11.150 querellas contra estos infractores. Incrementaron las denuncias.

Por:  LUCEVÍN GÓMEZ ESPITIA | 

No recoger los excrementos o no poner bozal a perros de razas declaradas peligrosas, son algunas de las causas de las querellas.

Foto: Ana María García / EL TIEMPO

No recoger los excrementos o no poner bozal a perros de razas declaradas peligrosas, son algunas de las causas de las querellas.

compartidos

Los vecinos ruidosos y las mujeres con tacones que no dejan dormir. Los residentes coléricos que responden a trompadas los reclamos que les hacen por sus malos comportamientos. Los dueños que no recogen los excrementos de sus mascotas o sacan las razas peligrosas al ascensor y áreas comunes sin bozal ni traílla.

Hechos como estos, protagonizados por malos vecinos que afectan la tranquilidad y la sana convivencia, sobre todo en edificios, son los que hoy desesperan a los bogotanos. Y los están denunciando cada vez más. (Lea también: Dramas que se viven en los edificios de la ciudad).

En el 2013, los ciudadanos interpusieron 11.150 querellas por conflictos de convivencia y contravenciones en las inspecciones de policía de las 20 alcaldías locales. Un promedio de 30 diarias, según el Centro de Estudios y Análisis en Convivencia y Seguridad Ciudadana (CEACSC).

Este año ese promedio diario subió a 37. Entre enero y abril pasados se radicaron 4.463 querellas, un 22,5 por ciento más con respecto a las 3.643 que se radicaron en las inspecciones en igual periodo del 2013.

Pero el número de pleitos de vecindad en la ciudad es mayor. Muchos de esos casos se quedan en alegatos de pasillo y, si hay lesiones personales, las denuncias se presentan en las unidades de reacción inmediata (URI) de la Fiscalía.

Los conflictos de vecindad son generalizados, pero las localidades donde más se concentran son Santa Fe (17 por ciento del total de las quejas), Kennedy (11 por ciento), Engativá (10 por ciento) y Chapinero (7 por ciento), según un informe que acaba de terminar el CEACSC.

El ruido excesivo y las fiestas que retumban hasta el amanecer fueron las denuncias contra vecinos que más aumentaron en el último año, al pasar del 26 por ciento (2013) al 36 por ciento (2014), comparados los cuatro primeros meses de esos años, respectivamente, informó el director del CEACSC, Rubén Darío Ramírez.

El efecto Manotas

Secretarios generales de inspecciones de policía coincidieron en atribuir el aumento de querellas al temor de que se repita una tragedia como la que causó, en un edificio del norte de Bogotá, David Manotas, detenido por la muerte de un vecino que le reclamó por el alto volumen de la música.

De hecho, los conflictos por ruido son los más reportados en las ciudades colombianas en las encuestas de cultura ciudadana, expresó el director de Proyectos de Corpovisionarios, Henry Murraín.

Para el secretario general de inspecciones de policía de Kennedy (e), Raúl Poveda, los enfrentamientos en edificios por causa de los sonidos y otros factores también se deben a que las divisiones de algunos apartamentos están hechas con plaquetas “por las que se filtran fácilmente los ruidos, el taconeo y hasta el traqueteo de una cama”.

Otro conflicto que se ha extendido es el causado por mascotas que se descuidan y maltratan en los conjuntos residenciales o a las que no les alzan los excrementos en los parques: representan el 82 por ciento del total de las querellas que atentan contra la salubridad pública.

Ramírez manifestó que la sumatoria de estas denuncias y las razas peligrosas que atemorizan a los residentes “están generando que los perros sean hoy un grave problema en la ciudad”.

Buena parte esos pleitos de vecindad son también atribuibles a la densificación de Bogotá, que ha llevado a personas acostumbradas a vivir en casas a residir en propiedad horizontal, donde hay normas que se deben cumplir, dijo Ramírez.

Catastro Distrital reportó que hace 10 años 772.000 hogares vivían en propiedad horizontal. Hoy ya ascienden a 1’475.708 familias.

Para Murraín, esos conflictos vecinales no los generan la pobreza ni la diversidad cultural. “Lo que falta es reflexionar sobre la cultura ciudadana. Es urgente que se establezca una educación civil que enseñe a convivir y a compartir con los otros”, aseguró.

Igual opinó Fabián Sanabria, sociólogo y director del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (Icanh), quien consideró que Colombia necesita una “política de civilización y eso se debe enseñar desde el jardín”.

Un plan que enseña a vivir en comunidad

Vivir en propiedad horizontal no es lo mismo que estar en una casa, donde se puede hacer lo que se quiera sin que otros habitantes se molesten. Por el contrario, en un conjunto residencial todo lo que se haga puede afectar al vecino. Estas son las primeras indicaciones que brindan en el megaproyecto Ciudad Verde (Soacha) a los propietarios cuando llegan a ocupar los apartamentos.

La mayoría de ellos no han tenido la experiencia de vivir en propiedad horizontal, expresó Marcela Carvajal, administradora de dos de los conjuntos residenciales construidos en ese lugar.

Esos talleres educativos forman parte del Programa de Acompañamiento Social (PAS), que la constructora Amarilo inició desde el 2003, con su Corporación Responder, en sus proyectos de vivienda.

Nicolás Vanegas Botero, director de Comunidades de Amarilo, explicó que ese acompañamiento social se comenzó a hacer ante la necesidad de educar a la gente para la convivencia en conjuntos residenciales, “independientemente del estrato, porque en todos se presentan problemas y la gran mayoría desconoce las normas de la propiedad horizontal”.

El PAS lo iniciaron en Ciudad Verde, cuando alrededor del 20 ciento de los copropietarios se habían trasteado a esa nueva ciudadela. “Se enseña que hay una ley que regula la propiedad horizontal, que deben respetar al otro, escuchar y pensar más en el bien común que el individual”, dijo Vanegas.

En Ciudad Verde viven hoy cerca de 10.000 habitantes y, pese a los talleres, los administradores han tenido que dirimir tales pleitos.

Cómo ser un buen vecino

1. Respetar al otro

Es uno de los principios fijados en el régimen de propiedad horizontal (Ley 675 del 2001). Cada copropietario tiene derechos, como también obligaciones que debe cumplir.

2. Cumplir normas

Se vive mejor si cada copropietario cumple las reglas fijadas en los manuales de convivencia de edificios o conjuntos residenciales. No hacerlo puede acarrear una multa o un pleito.

3. Reflexionar

Pensar más en el bien común. Salude al vecino. Sea conciliador. Evite que una diferencia termine en un lío judicial. Esto sucede mucho cuando la pelea ha surgido por causa de los niños.

4. Lo que se debe evitar

El ruido nocturno, las fiestas escandalosas, dejar mascotas solas en áreas comunes o sacar razas peligrosas sin bozal ni traílla; fumar en los pasillos y darle mal uso al parqueadero.

LUCEVÍN GÓMEZ ESPITIA
Redactora de EL TIEMPO
lucgom@eltiempo.com

Publicidad

MÁS NOTICIAS

Temas relacionados a esta noticia

Anterior

Los dramas que se viven en los edificios de la ciudad

ÚLTIMAS NOTICIAS

Publicidad

Publicidad