Lo que hizo el Distrito contra carteles de alimentación escolar

Lo que hizo el Distrito contra carteles de alimentación escolar

La Secretaría de Educación aseguró que la base de las investigaciones las entregó el Distrito.

María Victoria Angulo

Secretaria de educación.

Foto:

Carlos Ortega

06 de julio 2018 , 10:08 p.m.

El alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, y la secretaria de Educación, María Victoria Angulo, calificaron como un éxito para el Distrito la decisión de la Superintendencia de Industria y Comercio de pedirle a la Fiscalía que investigue a 28 empresarios y a una asociación por los llamados carteles de alimentación escolar.

“Estamos muy contentos de que la Superintendencia de Industria y Comercio haya hecho esas investigaciones, iniciadas por las batallas que nosotros dimos”, afirmó el alcalde al señalar que “esos contratistas de porquería que venían de administraciones pasadas” fueron acabados debido a la revolución en la contratación que puso a funcionar Bogotá de la mano de Colombia Compra Eficiente. Al año Bogotá invierte 500.000 millones de pesos y reparte alrededor de un millón de raciones de alimentos entre comida caliente y refrigerios para los estudiantes de los colegios públicos.

No obstante, el secretario de educación de la Administración de Gustavo Petro, Óscar Sánchez, dijo que quienes iniciaron con todos esos cambios y con la guerra contra los carteles fueron ellos. En entrevista con EL TIEMPO, la secretaria de Educación despeja estas dudas y explica en qué consistió el aporte de Bogotá para las investigaciones.

¿Qué papel jugó Bogotá en esas investigaciones?
En el 2016 entregamos toda la información de los procesos que años atrás se hacían para contratar la alimentación (desde el 2007 hasta la fecha), y con información complementaria que los investigadores de la Superintendencia consiguen, se logra determinar que realmente esta gente se ponía de acuerdo para manipular los precios. Y eso pasó recurrentemente. Nosotros encontramos 12 proveedores para todo el mercado de alimentación de Bogotá.

¿Qué tipo de información entregaron?
Toda la que había en la Secretaría de los procesos contractuales que se habían hecho: licitaciones, subastas inversas, y allí se podía verificar que se destinaba un recurso, se ponía un precio y terminaba comprándose con precios muchísimo más altos. Gracias al cambio que hicimos, nuestros precios no pueden ser manipulados.

¿Y qué cambios fueron?
Hay bandas de precios de alimentos (basados en estudios) y pasamos de 12 proveedores a 55. Tenemos separados los que son de logística y los que proveen directamente el alimento: la leche, el queso, el yogur, la granola. Con esa señal que da la Superintendencia, la idea es que los actores del sector de alimentación se tomen muy en serio que la alimentación de los niños es sagrada, que ya están las acciones y las multas, que si se llegan a dar son altísimas, y que el mercado se tiene que comportar con total idoneidad, cobrando lo que debe por producto.

¿Qué componentes tiene el modelo de Bogotá?
Son cuatro. Tenemos un acuerdo marco, único en el país, con Colombia Compra Eficiente, para la compra de los alimentos que componen el refrigerio, 79 alimentos distintos, que permiten hacer variaciones de 16 menús. Además, un acuerdo marco para la logística, que es el empaque, entrega y seguimiento de que realmente les llegue a los chicos en las distintas jornadas. Cambiamos totalmente el proceso de interventoría: arranca desde la planta donde producen la leche, el queso, hasta el momento en que le llega al niño. Esto también ha podido develar muchas irregularidades de plantas que han sido sancionadas porque nos acompañan el Invima, el Ministerio de Salud y la Secretaría de Salud, que es la recomendación que ha hecho hasta el Procurador General para que otras entidades del país lo hagan.

¿Hay otros cambios?
Sí. Fortalecimos el control de los lugares donde se recepciona la comida y se crearon 31 nuevos comedores para sumar más de 140. Lo último fue toda la reforma a las recetas que son la base de la comida caliente, para lograr que el niño la disfrute y que esta tenga los ingredientes acordes a los distintos grupos de edad: primera infancia, si son de básica o si son de media.

¿Cómo se contrata hoy?
A través del primer proceso de licitación en línea con bandas de precios a través de Colombia Compra Eficiente para alimentación escolar en el país.

En el nuevo modelo, ¿se ha colado gente investigada?
Sí, pero a precios justos. No se puede inhabilitar una empresa diciendo que no le parece la adecuada, tiene que probarlo y sancionarla. Ahora, gracias a esta investigación de la SIC, si la Fiscalía falla en positivo, los van a poder sancionar. Entretanto, gracias al cambio del modelo todas, las empresas tienen que dar el precio justo. Esa es una gran diferencia de Bogotá. Porque, claro, estas mismas empresas se presentan en distintas ciudades, donde se hacen las subastas inversas o licitaciones tradicionales y ellas son las que ponen el precio, pero aquí no lo pueden poner.

En su momento se dijo que las subastas inversas eran la solución a los problemas de corrupción...
No lo fueron y por eso lo cambiamos. Porque cuando usted hace subasta inversa, usted elige por precio, no por calidad. Primer punto en contra porque la calidad es clave. Y segundo, como lo hace por precio, usted pone la tentación en mercados como estos que hacen colusión y monopolio a que se presenten con precios artificialmente bajos para ganar, entonces terminan dando un producto de pésima calidad y también promoviendo acciones de colusión.

¿Valió la pena enfrentar los debates para lograr cambiar el modelo?
Totalmente. Fueron dos años muy difíciles tratando de implementar todo esto. Por fortuna, hasta una organización de contratación reconocida nos premió como la tercera en el mundo por transparencia. Por parte del ministerio también fuimos reconocidos. Fuimos la primera entidad calificada con 98 puntos sobre 100. Nos alienta que ya la ‘Súper’ vaya en ese camino, así como la Fiscalía.

¿Todo este proceso colaborativo comenzó en la administración de Óscar Sánchez?
No. Fue esta administración, antes de las investigaciones adelantadas por la SIC, la pionera en fortalecer los procesos de contratación del Programa de Alimentación Escolar (PAE). Eso fue en el 2016.

REDACCIÓN BOGOTÁ 

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