Leyner Palacios, el hombre que les dio voz a las víctimas de Chocó

Leyner Palacios, el hombre que les dio voz a las víctimas de Chocó

Ganó el Premio Global por el Pluralismo por su lucha por los derechos de las víctimas del conflicto.

Leyner Palacios

El Centro global por el pluralismo galardonará a Leyner Palacios con el primer premio global por el pluralismo 2017.

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Premio Global por el Pluralismo

05 de octubre 2017 , 10:03 p.m.

La explosión, el recuerdo del sufrimiento de las víctimas, la muerte de 32 familiares y amigos no frenaron el camino de Leyder Palacios Asprilla para luchar por lo que quedó de Bojayá, Chocó, su pueblo. Un cilindro bomba cayó en el interior de una iglesia que resguardaba a unos 500 habitantes de una guerra sangrienta entre guerrilleros y paramilitares. Eso pasó el 2 de mayo de 2002; 79 personas murieron ese día, 48 eran menores de edad.

Su lucha comenzó ese día y por eso este jueves el Centro Mundial por el Pluralismo (Global Centre for Pluralism), una organización internacional con sede en Ottawa (Canadá), galardonó al cofundador del Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá como ganador del Premio Global por el Pluralismo por su trabajo en la lucha por los derechos de las víctimas del conflicto.

Su pensamiento alejado del sentimiento de venganza lo ayudó a poner en marcha sus planes. “Las víctimas nunca hemos querido reproducir la guerra ni tomar venganza contra quienes nos hicieron daño”, dijo el líder, quien también fue nominado como Nobel de Paz. Eso sí, le ha dicho al mundo que el templo religioso se convirtió en un símbolo para el Chocó, que la sangre de su pueblo está enterrada allí y que debe quedar en la memoria del país. En ese mismo lugar le ha enseñado a una nueva generación de niños que la guerra no tiene sentido y que trabajando juntos puede erigirse una cultura de paz. Los resultados de su trabajo se ven en su comunidad. El Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá representa a 11.000 víctimas del conflicto colombiano que viven en Bojayá, Chocó, reúne a 34 comunidades emberás amerindias parcialmente autónomas y a 18 comunidades afrocolombianas que comparten el deseo de poner punto y final al conflicto colombiano.

Leyder jugó un papel clave como representante de las víctimas de la masacre de Bojayá durante las negociaciones de paz entre las Farc y el Gobierno colombiano y lleva más de 20 años luchando por los derechos de las víctimas de conflicto.

Aunque fue duro para él, tuvo la fortaleza de tener acercamiento con la guerrilla durante la mesa de conversaciones de La Habana y logró que el grupo reconociera su responsabilidad. Hoy nadie olvida ese diciembre en el que se realizó el acto simbólico de perdón en el mismo lugar en el que murieron las personas que amaba y enfrentar al actor armado que les había hecho tanto daño. La noticia salió por varios medios de comunicación. “Fue duro para las víctimas. Somos conscientes de que ese paso que dimos fue difícil, que nos sentimos impotentes, con mucho dolor, pero sin sentimientos de venganza”, dijo Leyder.

El acto también le sirvió para sentirse libre y seguir trabajando y transformando cosas en su comunidad. Todo esto y los planes que tiene en mente lo hicieron merecedor del premio.


“Los acuerdos de paz con el grupo armado Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) pusieron punto y final a 52 años de conflicto civil, el conflicto interno más antiguo del mundo. Si bien es cierto que existen oportunidades reales de paz y de reconciliación, hay que ser conscientes también de que los retos permanecen”, dijo Joe Clark, exprimer ministro de Canadá y presidente del jurado.

Clark agregó que las comunidades marginadas deben ser incluidas por completo en el proceso de paz y que deben garantizarse sus derechos. “El trabajo de defensa de las víctimas que lleva a cabo Palacios Asprilla nos recuerda que la reconciliación es necesaria y posible. Palacios Asprilla dio voz a más de 11.000 víctimas del conflicto colombiano que viven en Bojayá, Chocó”.

El Comité por los Derechos de las Víctimas de Bojayá reúne a 34 comunidades emberás amerindias parcialmente autónomas y a 18 comunidades afrocolombianas que comparten el deseo de poner punto final al conflicto colombiano.

Palacios Asprilla también defendió el derecho de los líderes comunitarios a dar su consentimiento antes de que se inicie cualquier tipo de proyecto de desarrollo o de extracción en sus tierras.

En el marco de OYW, Leyner Palacios participará en el panel del sábado en la mañana ‘El trabajo de la paz: verdad y reconciliación’, junto a Hassan Jallow, a Thuli Madonsela y Taban Shoresh, Kurdistán.

Después de sobrevivir a un genocidio y presenciar otro, el embajador Shoresh tiene la esperanza de que la paz llegue a Siria e Irak. Él hablará con tres expertos en este tema para discutir cómo la ley puede mantenerse en una sociedad en posconflicto y las maneras en que la justicia puede ser alcanzada para fomentar respeto entre los actores del conflicto armado.

¿Quién dio el premio?

El Centro Mundial por el Pluralismo es una organización internacional de educación e investigación fundada por su alteza el Aga Khan y el Gobierno de Canadá. El jurado del premio Internacional, presidido por Joe Clark, exprimer ministro de Canadá, está compuesto por cinco miembros independientes de diversas disciplinas.

El jurado revisó más de 200 nominaciones de 43 países. Después de una cuidadosa consideración, los finalistas fueron seleccionados por su trabajo y su innovación para avanzar en el respeto por los derechos humanos.

El reconocimiento a Leyder se hará en una ceremonia inaugural que se celebrará el próximo 15 de noviembre de 2017 en Ottawa (Canadá) así como a otros dos ganadores del Premio Global por el Pluralismo 2017, Daniel Webb, de Australia, y Alice Wairimu Nderitu de Kenia, por su labor en el fomento del respeto por la diversidad.

Cada uno de los galardonados recibirá 50.000 dólares canadienses para seguir con sus trabajos.

Otros invitados

‘Trabajo por los derechos de las mujeres afganas’

Noorjahan Akbar sostenía en alto el rojo, verde y negro de la bandera de Afganistán, en medio de la plaza de Bolívar. Ella trabaja con la organización Women for Women International hace dos años. Allí se ha dedicado a acompañar a mujeres que han sufrido la guerra, especialmente en su país. Le obsesionan los derechos de las mujeres, así que fundó el colectivo Free Women Writers, a través del que produce, junto a su equipo, información para ayudar a otras mujeres a salir de situaciones difíciles. Cuenta que hicieron un libro que les explica a las mujeres afganas cuáles son sus derechos, qué tipo de atención pueden recibir si son víctimas, por ejemplo, de violencia sexual, y qué procedimientos legales pueden utilizar para defenderse.

‘Mi vida es ayudar a los refugiados en Londres’

Otro de los asistentes internacionales es el libanés Andre Saade, de 28 años, quien hace trabajo humanitario en Londres con refugiados. Su trabajo, dice, es básicamente apoyar a quienes llegan a esa ciudad huyendo de conflictos armados, particularmente de Siria, para ayudarlos a adaptarse a la nueva realidad que viven. Saade les da clases de inglés, les enseña cómo funciona el sistema de salud y les ayuda a llenar aplicaciones para la entrada a la universidad. El banco Standard Chartered es la entidad que invitó a Saade a venir al One Young World, después de que pasó por un proceso de selección en el que escogieron los mejores perfiles. Antes de que comenzara el encuentro, Saade subió a Monserrate para conocer Bogotá desde arriba.

‘Vine a Bogotá para hablar de dietas sostenibles’

Rio Yamamoto es una joven japonesa de 22 años que estudió Antropología y Marketing Social. Ella llegó al One Young World desde Yokohama, la ciudad en donde vive, porque quiere discutir sobre dietas alimenticias sostenibles y amigables con el medio ambiente. La joven, vestida con un kimono, una prenda tradicional japonesa, explica que la cocina de su país tiene muchos elementos que pueden servir para promover un estilo de vida saludable y sostenible. También cuenta que sus padres no entendían, al principio, por qué iba a cruzar el mundo para ir a un país del que nunca habían oído, así que tuvo que explicarles que iría a hablar de la cocina japonesa, y entonces la apoyaron. Está segura de que sus padres están orgullosos, agrega.

‘Kosovo tiene un problema de crimen organizado’

Alketa Spahiu llegó desde uno de los países más jóvenes del mundo. Kosovo declaró su independencia de Serbia en febrero de 2008. Ella tiene 28 años y trabaja con el Ministerio Italiano de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional en temas de lucha contra el crimen organizado en la joven nación. Sus grandes preocupaciones son el terrorismo y el tráfico de drogas, unos problemas que, según ella, son bastante graves en su país.

Cuenta que cuando llegó al One Young World en Bogotá, los organizadores la ubicaron junto a la delegada de Serbia, país con el que Kosovo mantiene unas tensas relaciones diplomáticas, pero decidió dejar a un lado los prejuicios y conversar con ella. Ahora, dice, son amigas gracias a su visita a Bogotá.

CAROL MALAVER
Subeditora de la sección Bogotá

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