La odisea de vivir en un barrio al que no llega el transporte

La odisea de vivir en un barrio al que no llega el transporte

TransMilenio asegura tener una cobertura del 96 %, pero hay barrios a los que no llega el SITP.

Potosí, Ciudad Bolívar

A diario, cerca de 200 personas en Potosí, Ciudad Bolívar, hacen una fila de mínimo una hora para tomar un bus que no es del SITP.

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Vanessa Perea

30 de agosto 2017 , 06:21 p.m.

De lunes a viernes, en Potosí, en la parte alta de Ciudad Bolívar, cerca de 200 personas hacen una fila, que dura como mínimo media hora, para tomar el transporte que las lleva a sus lugares de trabajo, ubicados en distintas localidades de Bogotá.

A este barrio del suroccidente de la ciudad aún no llega el Sistema Integrado Transporte Público (SITP), a pesar de haber sido legalizado en el 2002, mediante la resolución 0394. Además, hace aproximadamente tres años, cuando comenzó la implementación de este sistema, quedaron escasamente dos rutas que solo llegan a la periferia. Sin embargo, tomarlas es una verdadera odisea.

Para acceder a las dos únicas busetas que aún cobran pasaje en efectivo y, por lo tanto, no permiten hacer transbordo, hay que llegar a un paradero que a la mayoría les queda lejos. A este lugar también llegan habitantes de otros tres barrios vecinos: Tanque, La Isla y Caracolí (Soacha).

Como las dos únicas busetas son insuficientes para la cantidad de personas que salen y entran a diario y no a todos les sirven –una va al centro y la otra, a la avenida Ciudad de Cali–, en el paradero también se estacionan carros particulares que, de forma ilegal o pirata, hacen servicios colectivos.

La oferta de los ilegales es amplia. A lo largo de la salida principal del sector que comunica a Potosí y varios barrios de Ciudad Bolívar con las calles 68 y 61 sur, la carrera 51 y la avenida Boyacá, se pueden llegar a encontrar unos 70 vehículos de este tipo; pero la mayoría de los usuarios prefieren las tradicionales busetas.

“Antes había rutas que entraban al barrio, pero ahora llegan a la periferia. Esta buseta roja es la única que me lleva, por lo menos, hasta el centro, aunque, a veces, cuando hacen controles, nos ha tocado bajarnos y buscar otro transporte”, dice Emilce, una mujer de 50 años que trabaja como costurera en el sector de la avenida calle 72 con carrera 7.ª.

La travesía de Emilce, como la de todas las personas que llegan al paradero de Potosí, comienza muy temprano. Desde las 4 a. m., la larga fila de trabajadores que con 1.600 pesos logran salir de su barrio en esta buseta empieza a crecer; sin embargo, no siempre consiguen llegar a tiempo a pesar de la madrugada, bien por las pocas frecuencias entre una y otra buseta o bien porque sencillamente nunca aparecen.

Lo más barato que me sale todo es por 4.000 pesos de ida y, si de vuelta me toca hacer lo mismo, tengo que gastarme unos 8.000 pesos diarios

Potosí, Ciudad Bolívar

Algunos usuarios de Ciudad Bolívar optan por tomar colectivos piratas para que los acerquen a los paraderos del SITP.

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Vanessa Perea

“Muchas veces no hay suerte y no sale la buseta o se demora mucho en llegar. Hay filas hasta de dos horas”, contó Pedro, un joven de 26 años que actualmente trabaja en construcción en la carrera 10.ª con avenida Jiménez, a una hora y 20 minutos de distancia, desde Potosí.

Él estaba impaciente porque su hora de entrada era a las 7:30 a. m., y aunque caminó desde el barrio vecino de Caracolí, en Soacha, desde las 6 a. m., todavía no llegaba la buseta luego de 25 minutos de espera.

Quienes vienen desde Soacha, en donde afirman que la situación es peor, gastan entre 15 y 10 minutos caminando hasta el paradero de Potosí; otras personas, que llegan de barrios como La Isla o Tanque toman un campero que les cobra unos 1.000 pesos. Pero, por ahorrar, la mayoría prefiere llegar caminando.

Entonces, el costo del transporte para algunos se incrementa. Además de la buseta –que siempre sale con el cupo lleno y cuyo pasaje cuesta 1.600 pesos– hay quienes toman un carro adicional, como el campero, y la tarifa les sube a 2.600. A pesar de esto, las personas que se encontraban en el paradero de Potosí coincidieron en que la buseta es la opción más económica, sobre todo para quienes van hacia el centro, porque solo pagan ese pasaje.

“A mí no me sirve esa buseta porque voy a Corabastos, en Kennedy –suroccidente–, entonces me toca tomar un carro colectivo y luego un alimentador o SITP. Los colectivos cobran entre 1.500 y 2.500 pesos, dependiendo de la hora; luego me toca pagar el costo del SITP o el alimentador para llegar al TM, que vale 2.200 pesos. Lo más barato que me sale todo es por 4.000 pesos de ida y, si de vuelta me toca hacer lo mismo, tengo que gastarme unos 8.000 pesos diarios, solo para ir a trabajar”, recalcó una joven que esperaba uno de los carros particulares.

Para Yeison Robayo, docente del Colegio Isnem de Potosí y líder comunitario del barrio, el hecho de que los ciudadanos de este lugar tengan que pagar hasta 8.000 pesos diarios para llegar a sus trabajos es preocupante y requiere una solución.
“Si una persona trabaja cinco días a la semana y hace uso de los colectivos, y después toma SITP o alimentador para llegar a TM, se estaría gastando al mes 160.000 pesos; eso es imposible para personas que ganan el mínimo e inclusive menos. Por eso, a los que les sirve prefieren la fila de la buseta, así sea larga y les toque caminar mucho después”, recalcó Robayo.

El pasado 17 de julio, Robayo participó en la audiencia pública realizada en el Colegio Isnem con la comisión segunda de la Cámara de Representantes para tratar la situación de la movilidad y la seguridad de este sector de Bogotá.

En el pliego de peticiones, firmado por 700 personas de la comunidad y que están a la espera de respuesta de las autoridades competentes, se encuentra: mejorar las frecuencias de las rutas del SITP que llegan a las periferias del barrio, así como puntos de recarga; también piden rutas que entren hasta los barrios, para evitar el doble pago de pasaje.

Me da miedo que la puerta trasera se abra cuando vamos subiendo, por la presión de la gente. Además, nadie verifica que sirvan los frenos

Potosí, Ciudad Bolívar

En Santa Cecilia, en Usaquén, hay cerca de 30 camperos que suplen la carencia de buses de este barrio, legalizado desde hace 20 años.

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Vanessa Perea

Así es en el norte

Al otro extremo de Ciudad Bolívar, los habitantes de Santa Cecilia –localidad de Usaquén– repiten la historia que se vive en el suroccidente de la ciudad.

A este barrio, legalizado hace 20 años y ubicado justo en la carrera 7.ª entre calles 161 y 163, hacia los cerros orientales, nunca ha llegado el transporte público formal.
Todos estos años, la necesidad de la comunidad ha sido suplida por aproximadamente 30 camperos informales que hacen servicios colectivos hasta lo alto del cerro.

En la entrada de Santa Cecilia, a unos pocos metros del CAI Villa Nidia, se ubica una improvisada terminal donde se parquean los camperos y hacen fila los usuarios.
Allí, las filas no son tan largas como en Potosí, puesto que los camperos tienen mayor frecuencia. Mínimo cada 10 minutos sale uno, con cupos de ocho a diez personas; el costo por subir desde la 7.ª es de 1.500 pesos y el costo por bajar, de 600 pesos.

Por dentro, estos vehículos lucen desgastados, no tienen seguridad y huelen mal, pero es el único medio en el que los habitantes pueden llegar a sus casas si no quieren caminar por la empinada y larga vía principal de Santa Cecilia.

“Aquí suben los mercados las tiendas del barrio, suben los niños que estudian en el colegio Agustín Fernández, los adultos mayores, las personas con niños pequeños y los que trabajan. Mejor dicho, todos tenemos que usar estos camperos, y después nos toca tomar SITP o TM, lo que significa pagar otro transporte si queremos ir más lejos”, cuenta un pasajero que se dirigía a su casa.

Cuando el vehículo comenzó su ascenso, varias personas reconocieron que no se sentían seguras en este: “Me da miedo que la puerta trasera se abra cuando vamos subiendo, por la presión de la gente. Además, nadie verifica que sirvan los frenos”, recalca otra usuaria.

En este lugar, los residentes también están a la espera de que el Distrito implemente el servicio de transporte.

¿Qué dice TransMilenio sobre la cobertura de buses?
Potosí, Ciudad Bolívar

En Bogotá circulan cerca de 8.000 buses de Sistema Integrado de Transporte Público (SITP), incluyendo los provisionales.

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Vanessa Perea

Según TM, mediante las rutas del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) –urbanas, alimentadoras, complementarias y especiales–, más las rutas del SITP provisional, se tiene una cobertura en 112 de las 117 unidades de planeación zonal (UPZ) de Bogotá, lo que equivale a un 96 por ciento de alcance.

No obstante, EL TIEMPO ZONA encontró que en la cobertura por UPZ a la cual hace referencia TM no se encuentran la UPZ número 70 (Jerusalén), en donde se sitúa Potosí, ni la número 7 (San Cristóbal Norte), en donde está ubicada Santa Cecilia.

Frente a esto, TM aclaró que, en el caso de Potosí, las dos rutas –aunque no se han vinculado al sistema y prestan sus servicio solo en la periferia de barrio– se consideran como servicio de transporte público.

En cuanto a Santa Cecilia, la situación se debe a la infraestructura del barrio, porque la única vía principal que tienen es muy angosta para la circulación de los buses.

Respecto a la petición hecha por la comunidad de Potosí, de incrementar las frecuencias y tener buses del SITP que entren al barrio (para así bajar lo que pagan a diario en pasajes), aseguraron que lo van a evaluar.

En cuanto a Santa Cecilia, TM espera a que se solucione el problema de infraestructura del barrio. Para esto, la comunidad le ha solicitado al Instituto de Desarrollo (IDU), en varias reuniones, la pavimentación de una vía que permita la circulación de buses, pero no han recibido respuesta.

Así, según TM, las únicas UPZ de la ciudad en donde no hay SITP son: Guaymaral (Suba), en los barrios Guaymaral y La Conejera; parque Entrenubes (Usme), en donde se ubican los barrios Arrayanes, Bolonia, El Bosque Central, El Nuevo Portal II, El Refugio I, La Esperanza Sur, Los Olivares, Papiamiento y Tocaimita.

En el informe también se contabilizan dos unidades de planeación rural (UPR) en la localidad de Sumapaz: Río Blanco y Río Sumapaz. “Las UPZ que no cuentan con servicios SITP corresponden a zonas rurales o periféricas que no cuentan con vías de acceso o corredores de movilidad debidamente habilitados para la circulación del transporte público colectivo; estamos trabajando en la cobertura de toda la ciudad”, concluyó TM.

VANESSA PEREA BONILLA
Redacción EL TIEMPO ZONA

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