La joven que lucha por traer un tratamiento experimental al país

La joven que lucha por traer un tratamiento experimental al país

María Triana pide que la única solución para los pacientes con su enfermedad no sea el trasplante.

María Angélica Triana Vega

María Angélica Triana Vega (derecha) lucha por traer un tratamiento nuevo al país que ayude a personas con leucemia. Foto: María Triana.

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Archivo Particular

23 de marzo 2017 , 09:48 a.m.

Cansancio extremo fue el anuncio de que algo marchaba mal en el cuerpo de María Angélica Triana Vega hace siete años. En esa época, ella tenía 27, cursaba un posgrado, trabajaba en un colegio y daba clases a domicilio como educadora especial.

También le pareció extraño que le salieran morados en las piernas y tener gripas muy frecuentes. Todo eso le produjo poca alarma hasta que un día una hemorragia nasal la asustó tanto a ella como a su familia; fueron dos horas de sangrado.

Acompañada de sus padres, se dirigió a una clínica en Chía y allí le hicieron todos los exámenes de laboratorio. Ese mismo día se devolvieron a casa con la confianza de que se trataba de algo pasajero, pero cuando reclamaron los resultados dejaron a María Angélica aislada. “Tienes VIH, cáncer o lupus”. El golpe fue duro y aunque había antecedentes familiares no sabían a qué se enfrentaban. “Tenía todo en ceros, plaquetas, glóbulos rojos. Buscamos una clínica. Me llevaron a la Fundadores”.

La biopsia de médula ósea determinó que padecía leucemia linfoblástica aguda. Con casi un año de hospitalización, su vida cambió.  “La clínica estaba en construcción, me dio neumonía. Todo me pasó”.

Esa mala experiencia la llevó a cambiar de médico. El doctor Carlos Daniel Bermúdez comenzó a tratarla y fue gracias a él que María Angélica encontró una esperanza. “Ha sido muy bueno conmigo, pero la enfermedad se complicó”.

Ella sufrió de una infección en el estómago que por poco acaba con su sistema intestinal. Duró tres meses en cuidados intensivos en la Clínica Palermo, con ventilación mecánica y nutrición por vía intravenosa.

“Escuchaba que los médicos se paraban al lado de mí y decían: 'Esperemos a ver si amanece viva' ”. Al cabo de casi medio año salió de la crisis. Luego vinieron dos años de aparente calma. Incluso, su médico tratante la remitió a la Clínica Marly para que se evaluara un trasplante de médula.

“Hicimos todos los exámenes con mi papá y mi hermano, pero dijeron que era mejor dejarlo para más adelante”. Así pasaron dos años de incertidumbre hasta que en octubre del 2013 recayó.

Escuchaba que los médicos se paraban al lado mío y decían: 'Esperemos a ver si amanece viva'

La joven que lucha por traer un tratamiento experimental al paísMaría Triana pide que la única solución para los pacientes con su enfermedad no sea el trasplante.
María Angélica Triana Vega (derecha) lucha por traer un tratamiento nuevo al país que ayude a personas con leucemia. Foto: María Triana.

Conozca cómo puede ayudar a María Angélica. 

“Trabajando en un colegio comencé a sentirme débil, con hormigueo en las piernas”. Su estado era de gravedad. La joven tuvo que ser hospitalizada esta vez en la Clínica San Diego.

Su deseo era lograr un trasplante de médula ósea haploidéntico, la alternativa para personas con recaídas frecuentes, pero no era fácil conseguir un donante. Empezó a buscar información en la clínica Pablo Tobón Uribe, en Medellín; pasó derechos de petición, entre otros muchos papeleos, pero transcurrió un año en el cual solo le hicieron algunos exámenes.

Luego vinieron más recaídas que comprometían su sistema nervioso central. “La única esperanza era un trasplante. Tiene riesgos, como la muerte, pero es mi única salida”. María Angélica buscó la forma de ser intervenida en Medellín, pero otra vez los trámites administrativos le truncaron todo hasta que en septiembre del 2016 tuvo otra recaída y luego otra.

“El 22 de enero de este año volví a quedar hospitalizada en la clínica Marly. Buscábamos otra vez el trasplante haploidéntico, pero los médicos le decían que esa intervención no era posible”.

Así fue que llegó, después de derechos de petición, a la Clínica Somer, en Rionegro (Antioquia). Allá llegué el 22 de febrero de 2017. Ellos me han dicho que hay muchos riesgos, pero que el trasplante es la única solución. Me dicen que si no me lo hacen me puedo morir en un mes”.

Su motivación es su familia, sus amigos, la gente que la ha acompañado en su enfermedad. “Tengo muchas ganas de vivir, quiero hacerlo por las personas que amo, pero también, más allá de lo que me pase a mí, quiero que el Gobierno trabaje para que lleguen más tratamientos al país”.

Nuevos tratamientos

Los largos días de quimioterapias y exámenes han hecho de María Angélica una promotora de soluciones para las personas con leucemia. A través de videos y mensajes en redes sociales, ella quiere que lleguen al país más tratamientos experimentales, en particular uno que ha tenido mucho éxito en Estados Unidos: Chimeric Antigen Receptor T cells, que significa Linfocitos T con receptores antigénicos quiméricos (CAR), una terapia que aparenta ser una prometedora herramienta terapéutica para los pacientes con leucemia.

“Es algo así como que te sacan las células, las modifican genéticamente, luego te las meten y, posteriormente, estas empiezan a atacar a las malignas”, dice María Angélica.

A ella no solo le sorprendió el éxito que ha tenido, sino que se esté llevando a cabo en varios países de Europa, en China, en Londres y en Estados Unidos. “En cambio, en Latinoamérica no hay ni siquiera un buen número de bancos de sangre para donar médula ósea. Los latinos sufrimos mucho cuando nos enfermamos porque nuestro ADN es diferente”.

María Angélica lo ha hecho todo para difundir esta idea de modificación genética en células T. “Es un tratamiento muy costoso, que se sale de las manos de personas como yo, pero haciendo videos y páginas, gracias a mis amigos, quiero que la gente se entere de que existe este tratamiento. Es también para devolverles el amor por vivir a muchos jóvenes”.

No quiere morir, lucha todos los días, cree en Dios, dice sentirse acompañada y respaldada por él. Estuvo ahí en sus momentos más dolorosos.

La llegada del CAR T cells sería un logro para el país, pero para María Angélica y otros enfermos es una posibilidad de que no les digan: “Ya no hay nada más que hacer”.

Si quiere ayudar a María Angélica puede hacerlo a través de este enlace: 
https://www.youcaring.com/mariaangelicatriana-754713 

CAROL MALAVER
Subeditora Bogotá
@Carol Malaver

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