Centro y sur de Bogotá, zonas donde se concentran hurtos y homicidios

Centro y sur de Bogotá, zonas donde se concentran hurtos y homicidios

Faltan estrategias sostenibles contra inseguridad. FIP hizo una radiografía de la ciudad 2012-2016.

Robos en Bogotá

Los Mártires, La Candelaria, Santa Fe, Chapinero, Ciudad Bolívar, Bosa y Kennedy son los territorios donde se concentran estos delitos.

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123rf

04 de julio 2017 , 12:00 a.m.

La falta de estrategias sostenibles para atacar la inseguridad; las acciones dispersas de las autoridades, la falta de pie de fuerza en los lugares más críticos, el abandono de zonas verdes, parques y espacios públicos en los barrios, y la falta de oportunidades para quienes viven en ellos, podrían ser, según María Acosta, investigadora de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), las causas por las que siete localidades de Bogotá siguen figurando como las zonas donde hay mayor concentración de hurtos a personas y homicidios

Los Mártires, La Candelaria, Santa Fe, Chapinero, Ciudad Bolívar, Bosa y Kennedy son los territorios donde, desde el 2012 y hasta el 2016, según investigaciones de la FIP con cifras de la Policía, se han concentrado estos delitos de alto impacto. Eso aunque desde el 2015 se han reducido los índices de delincuencia en la ciudad.

De hecho, se identificó una zona donde se concentran hurtos y homicidios en gran cantidad, sin que eso signifique que están directamente relacionados.

En el centro, por ejemplo, de acuerdo con información proporcionada por la Secretaría de Seguridad, el homicidio tuvo una reducción del 21 por ciento; las lesiones personales, del 40 por ciento; el hurto a personas, del 1,4 y el hurto a comercio, del 30 por ciento.

Y de hecho, teniendo en cuenta el área de Bogotá, la concentración de homicidios en estas zonas corresponde solo al 2,2 por ciento del espacio total, y la de los hurtos, al 1,2 por ciento; lo anterior significa que a nivel de número de casos no es tan preocupante la situación, pero lo que sí preocupa es que, no obstante los múltiples esfuerzos y recursos que ha destinado la Administración Distrital para combatir esta problemática, aún queden restos.

Lo que puede estar pasando

Para María Acosta y Borís Ramírez, investigadores de la FIP, lo que más preocupa es que las acciones que se están llevando a cabo en estos territorios no son sostenibles en el tiempo y muchas veces las entidades no monitorean la situación, lo que no permite atacar de raíz los problemas.

“Nosotros entendemos que hay esfuerzos, se está trabajando; de hecho, a Bogotá le fue muy bien en reducción de delitos en el 2016, pero es muy importante que estos logros se hagan sostenibles en el tiempo”, afirmó Acosta.

Otra preocupación son las acciones reactivas más que las preventivas de las autoridades. Es decir que cuando se presentan casos que llaman la atención por la gravedad del delito o la afectación de la comunidad, se destinan todos los esfuerzos policiales y de seguridad para esa zona, convirtiéndose en acciones puntuales que al final resultan dispersas.

A estos dos aspectos se suman los factores socioambientales de los espacios afectados. Se aplica la teoría de las ventanas rotas, en la cual se relaciona el mal estado del entorno con la alta criminalidad en este. En términos generales, si los parques y las zonas verdes de los barrios están abandonados y la comunidad no se apropia de ellos, es muy probable que las bandas de crimen organizado sí lo hagan.

Es incluso más barato focalizar e intervenir los puntos más afectados que toda la zona

Precisamente, para enfrentar este tipo de situaciones es importante también fortalecer los procesos de investigación de las autoridades, para poder anticiparse ante los posibles cambios que el crimen organizado puede ejercer en sus territorios, pues ellos también se blindan y cambian sus modalidades, previendo cualquier intervención policial.

“Hay que identificar los puntos críticos. No roban igual en Chapinero que en Los Mártires, y es incluso más barato focalizar e intervenir los puntos más afectados que toda la zona”, precisó Ramírez.

Finalmente, y reconociendo el esfuerzo a nivel distrital, el llamado que desde la FIP se hace a la ciudad es para que a nivel micro, es decir en cada localidad, se repliquen los esfuerzos y exista un trabajo coordinado entre comunidad e institucionalidad, a grande y pequeña escala.

“Podríamos plantear un gran estudio para saber qué está pasando en los territorios, porque poco sabemos de lo que está pasando en las localidades
; si también hay una buena relación entre las alcaldías locales y los comandantes de las estaciones, si analizan la situación, si planean, si se articulan con las otras autoridades, no sabemos qué estrategias se están llevando a cabo”, concluyó Acosta.

Localidades y Distrito responden con sus estrategias

Trabajos coordinados con la Policía y la Fiscalía para identificar y atacar los puntos críticos, desarticular estructuras delincuenciales dedicadas al hurto, al homicidio y al tráfico de drogas, y ejercer un control permanente en la ciudad a través de la vigilancia y la aplicación de la prohibición al porte de armas constituyen una de las estrategias más fuertes que implementa la Secretaría de Seguridad, además de la dotación de equipamientos para fortalecer las capacidades.

Manuel Calderón, alcalde de La Candelaria, resaltó los consejos locales de seguridad y el trabajo con la comunidad como dos puntos claves. Además, reconoció: “Uno de los problemas que tenemos es que el pie de fuerza policial se calcula con base en la población residente (24.000) y no tiene en cuenta la población flotante o visitante, que es entre uno y dos millones de personas a diario". Por eso, “hemos tenido reuniones con la Secretaría de Seguridad, para aumentar el pie de fuerza local”, agregó.

Sully Cardozo, coordinadora de Seguridad y Convivencia de la localidad, presentó el proyecto Breaking Borders, iniciativa de personas entre 12 y 30 años del barrio Egipto, que han estado en grupos delictivos y decidieron dar un paso al costado, recuperar su barrio y resocializarse, guiando circuitos turísticos. “Así empezó un tema de responsabilidad social en la localidad sobre cambio de pensamiento, sobre todo en un barrio donde muchas familias han tenido relación con la delincuencia”, explicó Cardozo.

En Ciudad Bolívar, para mejorar indicadores sociales, las secretarías de Hábitat y Cultura implementan el proyecto Habitando: Cultura en Comunidad, para que la gente se apropie del espacio público, antes que las bandas criminales.

Según cifras de la Policía, la inseguridad en las localidades de Santa Fe, Los Mártires y La Candelaria cayó 12 % en los once meses siguientes a la intervención del ‘Bronx’ (mayo del 2016). El homicidio en esta zona se redujo 21 por ciento; las lesiones personales, 40; el hurto a personas, 1,4 y el hurto a comercio, 30 por ciento.

ANA MARÍA OCORÓ LOZADA
Redactora de EL TIEMPO
En Twitter: @_laocoro3 

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