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Hacinamiento se toma las salas de urgencia de hospitales de Bogotá

Viernes 30 de septiembre de 2016
Bogotá

Hacinamiento se toma las salas de urgencia de hospitales de Bogotá

Demoras para conseguir citas en consulta externa hacen parte de los factores de la congestión.

Por:  YOLANDA GÓMEZ | 

Imágenes como esta han sido captadas por la Personería en sus visitas a urgencias.

Foto: Archivo particular

Imágenes como esta han sido captadas por la Personería en sus visitas a urgencias.

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Bogotá terminó el 2015 con niveles de hacinamiento de las salas de urgencia de clínicas y hospitales de hasta un 440 por ciento. Es decir que tenían una demanda de pacientes cuatro veces mayor que la capacidad de camas que ofrecen.

El fenómeno se dio por igual en clínicas y hospitales públicos y privados, y aunque dependiendo de los picos epidemiológicos la demanda de servicios sube o baja, el hacinamiento por falta de camas es una constante. La Secretaría de Salud registró casos de sobreocupación como el de la Fundación Cardio Infantil (privada), con 341 por ciento, y del Hospital de Bosa II Nivel (público), con el 252 por ciento. Y no fueron los únicos. La entidad reportó hacinamientos de entre el 57 y el 440 por ciento en 29 de las 96 salas de urgencia que tiene la ciudad.

Según las cifras oficiales, la capital tiene alrededor de 13.000 camas hospitalarias, de las cuales 9.500 son privadas y 3.500 de la red pública, con un porcentaje de 73 y 27 por ciento. La Secretaría de Salud estima que el 10 por ciento de esas camas son de urgencias, lo que implica unas 1.300 en total: 950 de la red privada y 350 de la pública.

Estas camas están distribuidas en las 96 salas de urgencia que tiene la ciudad, de las cuales 41 son públicas y 55 privadas. Eso implica que los hospitales públicos tienen, en promedio, ocho camas por sala, mientras las clínicas del sector privado tienen 17.

Estos promedios son solo una referencia, porque el número de camas de urgencia depende del tamaño y de la complejidad (especialidades) de los hospitales y clínicas; es decir, si son de I, II, III y IV nivel de complejidad.

Lo cierto es que las 1.300 camas de urgencias que tiene la ciudad no son suficientes para atender adecuadamente entre 3’200.000 y 3’500.000 consultas de urgencia que se hacen al año, de las cuales un millón corresponde a la red pública de hospitales.

Al final de su gestión en diciembre del 2015, el entonces secretario de Salud, Mauricio Bustamante, aseguró que la ciudad tiene un déficit estructural de camas hospitalarias: hay 1,7 por cada mil habitantes y la ciudad debería tener mínimo 3, según los estándares de la Organización Panamericana de la Salud. Este déficit se siente en las urgencias, que, según los estándares técnicos, debe tener el 10 por ciento de esas camas.

Razones de fondo

Pero las urgencias hospitalarias no están saturadas solamente porque haya déficit de camas. Bustamante aseguró que el 20 por ciento de los casos que llegan no lo ameritan, pero reconoce que hay barreras de acceso para atención en la consulta externa, tanto pública como privada, que llevan a los pacientes a optar por las urgencias para poder solucionar su problema de salud.

De la que más se quejan los usuarios es de la demora en las citas. Según la última encuesta de percepción ciudadana del programa ‘Bogotá, cómo vamos’ (BCV), de las personas del régimen contributivo que pidieron una cita para consulta externa en el último año, 43 por ciento se demoró entre 1 y 5 días, 19 por ciento entre 6 y 10, 9 por ciento entre 11 y 20, 10 por ciento entre 21 y 30 y 19 por ciento más de 30 días para que le asignaran la cita.

El otro tema que congestiona las urgencias, según Bustamante, son las demoras en las autorizaciones de las EPS para aprobar servicios de las urgencias. “A pesar de que se diagnostique a tiempo su estado de salud, muchos pacientes deben mantenerse en las salas de urgencias esperando las autorizaciones”, explicó Bustamante. Hasta las ambulancias resultan afectadas porque en la demora para atender a los pacientes hace que les retengan las camillas, mientras aparece una cama.

Para el Personero de Bogotá, lo grave de la sobreocupación de las camas de urgencias es el efecto en los pacientes, que se traduce en "trato deshumanizado, falta de oportunidad en la atención del paciente y riesgo en su seguridad”.

Y esta situación se refleja en la percepción que tienen los pacientes de los servicios de salud que ofrece la ciudad. La encuesta de BCV muestra que del 2014 al 2015 bajó del 50 al 43 por ciento el porcentaje de personas que en la ciudad considera que Bogotá garantiza el derecho a la salud.

Así enfrentarán este problema

El secretario de Salud de Bogotá, Luis Gonzalo Morales explicó cómo planea descongestionar el servicio de urgencias.

¿Qué tan fácil es contar con nuevas camas?

Decir que hoy necesito una cama y contar con ella implica mínimo cuatro años. Construir una cama hospitalaria no es tan fácil. No sé si Bogotá necesita 3 o probablemente 2,4 o 2,5. Bogotá tiene hoy las mismas que hace 10 años y desatrasarnos implica construir 2.500, estamos hablando de seis u ocho hospitales y no es fácil. Antes de 4 años no los tenemos y en eso tiene que participar el sector privado.

¿Cómo reducirán el hacinamiento en la red pública?

Vamos a empezar con el Hospital de Kennedy y la estrategia consiste en adecuar nuevas áreas para ampliar la capacidad de atender urgencias. Lo haremos en el área que hoy se tiene para consulta externa y sacar esta para otro lugar. Triplicaremos las camas.

En los demás hospitales haremos lo mismo en la medida de las posibilidades.

¿Habrá otras medidas?

Muchas de las urgencias son relativas, no son vitales. Para eso vamos a instalar los Centros de Atención Prioritaria (CAP), que también se instalan de manera rápida y relativamente fácil, dentro de los hospitales, al frente o cerca. Pretenden dar una respuesta efectiva y definitiva de manera rápida a aquellas personas que se consideran Triage 3 y 4, que no tienen que ser atendidas en un área de urgencia.

La tercera estrategia tiene que ver con poder remitir los pacientes que actualmente tenemos atrancados en urgencias porque no hay autorizaciones de las EPS. Ya asumimos el control de Capital Salud y para los pacientes de Caprecom, que son los que antes no tenían quien respondiera por ellos, podemos dar las autorizaciones para que se movilicen fuera de las urgencias.

Otra acción será trasladar pacientes a hospitales menos congestionados. Esto no es fácil con la gente porque no se quiere ir, pero vamos a trabajar el tema.

YOLANDA GÓMEZ
Editora EL TIEMPO

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