Los sueños de Leonardo, el joven que murió por la intolerancia en TM

Los sueños de Leonardo, el joven que murió por la intolerancia en TM

La víctima, de 22 años, llegó a Bogotá hace tres años. Acusado se declaró inocente.

Asesino de funcionario de Recaudo Bogotá había intentado escapar | Citytv| Enero 16 Asesino de funcionario de Recaudo Bogotá había intentado escapar | Citytv| Enero 16

Así capturaron al hombre sindicado por asesinar a empleado de Recaudo Bogotá

16 de enero 2017 , 07:57 p.m.

En la iglesia de Pacho (Cundinamarca) recuerdan a Leonardo Licht como un muchacho que en su adolescencia prestó servicio como misionero voluntario. El domingo pasado, el joven de 22 años fue asesinado en la estación Jiménez de TransMilenio, en el centro de Bogotá, por un colado que lo apuñaló tras pedirle que pagara el pasaje.

Licht llevaba tres años en Bogotá, adonde vino después de graduarse como bachiller en su pueblo natal. A la capital llegó en busca de mejores oportunidades y con un sueño claro: convertirse en administrador de empresas. Esta semana comenzaría a enrutar su anhelo, pues iniciaba clases de esa carrera en el Servicio Nacional de Aprendizaje (Sena). Pero la agenda, los lapiceros y la calculadora se quedaron guardados. El sueño de algún día regir los hilos de una organización se esfumó con la puñalada que le arrebató la vida.

Durante todo el 2016, este funcionario de Recaudo Bogotá (empresa operadora de TransMilenio, TM, para la cual laboraba desde el 18 de diciembre del 2015) ahorró el dinero que le permitiría costearse los estudios. Rotando por una y otra estación, donde vigilaba el buen funcionamiento de los torniquetes y taquillas, se labraba el día a día. Hasta el fatídico domingo que llegó a la estación, minutos antes de las 5 de la mañana, a cumplir con su deber.

“Pedimos justicia, porque no aceptamos que un matón recién salido de la cárcel, suelto por ahí y que anda sin que lo controlen, haga lo que hizo. Mi hermano no merecía que lo mataran así, porque era un muchacho inocente”, expresó Patricia Licht, hermana mayor del joven.

Leo, como le decían cariñosamente sus familiares y amigos, era el menor de tres hermanos. De hecho, aún vivía con su madre, Luz Miryam, en el barrio Santa Librada de Usme, a quien le ayudaba con los gastos de sostenimiento. Ella, quien lo despidió en la madrugada de ese último día, se siente incapaz de hablar sin romper en lágrimas. Le quitaron a su ‘niño’, a su muchacho.

Más amigo de salir a jugarse un ‘picao’ de fútbol de salón que de irse de parranda con sus amigos, el joven siempre fue reconocido entre los suyos como un deportista juicioso. También le gustaba el fútbol, pero nunca fue hincha declarado de algún equipo.

Como si la tragedia le rondara los pasos y le advirtiera que un peligro mortal estaba por atacarlo, a finales de octubre pasado lo atracaron en inmediaciones de la estación Parque, también de TM (Tunjuelito); un habitante de la calle le enrostró un cuchillo y le quitó el celular. Aunque no resultó lesionado y puso la denuncia, quedó afectado por la ‘paranoia’ que suelen dejar este tipo de incidentes.

Ahora que Leonardo dejó vacía la cama de su casa y el pupitre que iba ocupar en un aula de clase, ahora que en Recaudo Bogotá perdieron a un “buen trabajador que cumplía cabalmente con sus labores”, ahora que su padre y sus amigos en Pacho ya no lo podrán esperar para jugarse un ‘partidito’, queda la pregunta de qué va a pasar con su memoria. La memoria de una nueva víctima de la intolerancia.

Este lunes, al mediodía, todos los buses de TM y el Sistema Integrado de Transporte Público (SITP) se manifestaron en rechazo de lo sucedido: durante un minuto hicieron sonar sus pitos para que la ciudad entera oyera la congoja de la familia y de los solidarios que siguen lamentando el homicidio.

“Estaba tan pelado que todavía no hablaba de tener hijos. Sí le gustaban los niños y estaba muy enamorado de su novia, Lina Pinzón, con quien pensaba irse a vivir más adelante, pero aún le faltaban muchas cosas por experimentar”, agregó la hermana, con la voz arrugada por la partida de su hermano, ese que tanto le gustaba comer carne asada en diciembre y otras fechas especiales. “Que se haga justicia”, es la frase que repite a los periodistas, tras la muerte de su hermano.

Audiencia

Como Wilson Monroy Cárdenas fue identificado el señalado por las autoridades de acabar con la vida de Leonardo Licht. Este lunes, tras su captura el día de los hechos, un juez le dicto medida de aseguramiento y ordenó recluirlo en la cárcel. Durante la audiencia, celebrada en los juzgados de Paloquemao, la Fiscalía le imputó cargos por homicidio agravado, ante los cuales Monroy se declaró inocente.

EL TIEMPO conoció que el pasado 8 de enero, menos de una semana antes del asesinato, el mismo Monroy había atacado a otra persona, propinándole dos puñaladas. En ese momento fue detenido por las autoridades y se le imputó el cargo de tentativa de homicidio, pero un juez lo dejó en libertad condicional.

De igual forma, se supo que el agresor, de 30 años, tenía antecedentes desde el 2003 por porte ilegal de armas y hurto calificado.

‘Empleados sí pueden llamar la atención’

Leonardo Licht, el empleado de Recaudo Bogotá que murió a manos de un colado, hacía su turno de información y control, cargo en el que una de sus funciones era llamar la atención a quienes se cuelan en el sistema y guiar a los usuarios sobre las preguntas respecto a las rutas que les pueden servir. Sin embargo, no estaba preparado para recibir la agresión de la que fue objeto ni saber cómo reaccionar ante esto.

Javier Cancela, presidente de Recaudo Bogotá, explicó que las agresiones a los operarios son comunes; el año pasado fueron 210, y que, en ocasiones, basta con llamar la atención sobre el pago del transporte, para que la persona que se cuela reaccione con improperios en contra del funcionario. (Lea también: Trabajadores de TransMilenio solo pueden llamar atención a colados)

Incluso, lamentó Cancela, han ocurrido situaciones donde son agredidos con puños, empujones y bofetadas. Por este motivo, la orden es evitar conflictos con los usuarios. Según el presidente de Recaudo Bogotá, a esta problemática se suma el poco acompañamiento policial que se tiene en las estaciones. Además, gran porcentaje de los policías son bachilleres y no tienen la suficiente preparación para enfrentar este tipo de casos que a diario se registran en el sistema TransMilenio.

FELIPE MOTOA FRANCO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter @felipemotoa

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