Por video viral, hombre golpeado es encontrado por su familia

Por video viral, hombre golpeado es encontrado por su familia

Dice ser desplazado y que perdona al policía que lo agredió. Su familia apareció en Risaralda.

Gildardo Santamaría, habitante de calle

La búsqueda del hombre, quien afirma tener 59 años, comenzó el 25 de agosto, después de la publicación de un video en redes.

Foto:

Vanessa Perea / EL TIEMPO

28 de agosto 2017 , 07:54 p.m.

Sin despegarse ni un solo instante de su mascota Coby, un perro criollo, Gildardo Santamaría ingresó cojeando y apoyándose de su bastón al centro de atención El Camino, el domingo al mediodía, para intentar comenzar una nueva vida, tras quince años de vivir en las calles del centro de Bogotá.

La búsqueda de este hombre, quien dice tener 59 años, la emprendió la Secretaría de Integración Social desde el 25 de agosto, cuando en redes sociales se hizo viral un video en el cual se ve al señor Gildardo en el suelo con la cabeza rota en la calle 13 con carrera 18, al parecer, porque fue agredido en el lugar por un policía.

“Al uniformado involucrado se le inició un proceso disciplinario y fue apartado de su cargo hasta determinar las circunstancias que rodean la actuación policial”, explicó la Policía Nacional por medio de un comunicado de prensa.

Habla Gildardo Santamaría, el anciano agredido por un policíaHabla Gildardo Santamaría, el anciano agredido por un policía
Habla Gildardo Santamaría, el anciano agredido por un policía

Pero, en medio de este drama que está siendo investigado, surgió una esperanza para Gildardo: desde Belén de Umbría, Risaralda, dos de sus hermanas y una sobrina hicieron circular otro video en el cual afirman que quieren reencontrase con él.

“Me dio mucha alegría saber que está vivo; hace más de 14 años que no sabíamos nada. Vamos a tener una reunión con toda la familia para ver qué vamos a hacer y si podemos viajar a Bogotá”, contó Luz Marina Santamaría, hermana de Gildardo.

En el centro de atención, Gildardo recibió una habitación y se dio un largo baño; después almorzó junto con varios exhabitantes de la calle en proceso de rehabilitación; dos de ellos lo reconocieron de inmediato: “Él es muy conocido porque nos vendía ropa usada. Le decimos ‘ropavieja’ ", dijo, en medio de risas, uno de los hombres que se sentó en el comedor junto a don Gildardo.

De acuerdo con Miryam Cantor, subdirectora para la Adultez de Integración Social, lo importante es que Gildardo acepte la ayuda que se le está brindando.

“Estaremos pendientes de él e indagaremos cuáles son sus necesidades reales, y, con base en eso, lo ayudaremos a encontrarse con su familia
. Él tuvo contacto por teléfono con uno de sus allegados y está muy contento de saber que sus hermanos están vivos”, señaló Cantor.

Gildardo asegura que es un desplazado que dejó su pueblo porque perdió su finca; sin embargo, esto no ha sido corroborado. “Llegué a Bogotá buscando qué hacer y, después, cuando me vi mal, dejé de contactarme con mi familia, porque a mí me gustaría sentarme con ellos, pero poderlos yo invitar a algo y no que ellos me inviten a mí”, expresó.

En cuanto a su pierna izquierda que lo hace cojear, cuenta que fue por un incidente en su pueblo, en medio de una fiesta, cuando tenía 19 años, pero que le comenzó a molestar hace ocho años, estando en la calle.

“Yo fui a una fiesta en el pueblo, y un señor estaba discutiendo con el yerno y disparó, pero me pegó a mí en la parte de arriba de la pierna; no me dejé sacar la bala y hace como ocho años un carro en el centro me pegó otra vez en la pierna. Desde ahí quedé cojo”, relató.

Aun con esta discapacidad, Gildardo recorría a diario las calles del centro de la ciudad y dormía, como él dice, en donde lo cogiera el sueño; también afirma que trabajaba reciclando o vendiendo ropa usada a otras personas habitantes de calle, al precio que le pudieran pagar, porque no le gustaba pedir limosna: “Me gusta ganarme las cosas por mí mismo; si pedía un pan en un lugar, solo lo hacía una vez”.

En medio de la conversación, cuando había terminado su almuerzo, Gildardo confesó que además de querer ver a sus seis hermanas y cuatro hermanos, le gustaría reencontrarse con su hijo, aunque no sepa qué le diría. “Debe tener unos 27 años, pero no sé nada de él”.

Ahora, Gildardo espera en el centro de atención, un poco impaciente, a un posible reencuentro con su familia; dice que no está acostumbrado a quedarse en un solo lugar, pero que lo va intentar. Tampoco le guarda rencor al policía que, según el video, lo golpeó: “Yo lo perdono y no le tengo rencor”.

VANESSA PEREA BONILLA
Redacción EL TIEMPO ZONA

Sigue bajando para encontrar más contenido

Ya leíste 20 artículos gratis este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido
desde $10.999 al mes.

¿Ya eres suscriptor? Ingresa

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta gratis y pódras disfrutar de:

  • Acceso ilimitado al contenido desde cualquier dispositivo.
  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta gratis y disfruta de acceso ilimitado al contenido, desde tu computador, tableta o teléfono inteligente.

Disfruta del contenido sin límites

CREA UNA CUENTA GRATIS


¿Ya tienes cuenta? INGRESA