Con patinaje alejan a jóvenes de pandillas en Honduras

Con patinaje alejan a jóvenes de pandillas en Honduras

Jessel Recinos pasó de ser jefe de grupo delincuencial a ayudar a jóvenes a alejarse de las maras.

Skate Brothers,

El proyecto arrancó con menos de 50 jóvenes que han venido atendiendo, y hoy van más de cien de Cofradía. En el centro, de pie, con pantalón claro y camiseta azul, Jessel Recinos.

Foto:

Cortesía Skate Brothers

13 de octubre 2017 , 07:12 p.m.

Nadie como Jessel Recinos sabe qué siente un joven que, sin mayores oportunidades, decide pertenecer a una pandilla. A sus 16 años se convirtió en jefe de una en Honduras, su país, y en esa época un disparo en la espalda, que por poco le quita la vida, le mostró que debía cambiar de camino.

Su caso fue un milagro, dice él, pues la bala entró por un costado de la espalda y salió por el lado contrario. Pese a esto no perforó las costillas, ni los pulmones ni la columna.

Asegura que a sus 15 años comenzó su etapa de rebeldía. Para entonces aprendió a patinar en una tabla, pero la dejó de lado cuando conoció a unos jóvenes en Cofradía, población cercana a la ciudad de San Pedro Sula, la capital del departamento Cortés, noroccidente de Honduras. “Ellos terminaron siendo una mala influencia. Yo era algo violento, no veía oportunidades y me dejé llevar a una de estas pandillas. Al poco tiempo terminé siendo el jefe de ellos”, recordó Jessel con los labios partidos por el frío bogotano durante el encuentro One Young World, realizado a principios de octubre.

A Recinos, un joven moreno, de cabello crespo y vestimenta sencilla, le gusta hablar de los jóvenes a los que hoy procura alejar de las maras de su país. “Escalar dentro de estos grupos depende de las cosas que hagas. Yo cometí actos en contra de la ley, pero hace años tomé otro camino y a eso me dedico hoy”, dijo.

La separación de sus padres cuando tenía 8 años, el desempleo en su barrio y no tener en qué ocuparse en sus ratos libres fueron algunos de los factores a los que Jessel atribuye el haber sido parte de una pandilla, y afirma que, lamentablemente, esta situación no ha cambiado con el tiempo.

Por eso decidió proponerles a los jóvenes de su comunidad un proyecto para alejarlos de los espacios delictivos. En 2011 comenzó con un grupo de patinaje en línea, al que bautizó Skate Brothers. “Con el paso del tiempo vimos que otros chicos estaban haciendo breakdance, skateboarding o BMX en Cofradía, pero no estaban organizados; entonces les dijimos que se unieran a nosotros”.

Algunos accedieron y practicaban en las calles de su población, ubicada a media hora de la capital de Cortés; 35 voluntarios emprendieron este camino con Jessel y armaron, además de las prácticas deportivas, talleres y charlas sobre resolución de conflictos. Uno de ellos se llama ‘El desafío de tomar mi vida’ y aborda la toma de decisiones para estructurar proyectos de vida en la juventud.

Pero que los integrantes de las pandillas aceptaran porque sí unirse a Skate Brothers no fue sencillo. “Entonces empezamos a hacer presentaciones en diferentes escenarios para mostrar lo que estábamos haciendo y que así se animaran”. Eso funcionó, y hoy cuentan con más de 100 niños, niñas y jóvenes entre los 10 y los 27 años.

Luego de reunir a la población, uno de los retos que enfrentó el proyecto fue el espacio para entrenar, pues habían superado su capacidad.

Entonces le solicitaron a la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid) que les ayudara con los recursos necesarios para construir el complejo deportivo extremo de Cofradía. “Ellos nos colaboraron con 6 millones de lempiras (moneda hondureña) para construirlo. Esto fue algo innovador porque era el primero con el que contaba la región”, afirmó Jessel.

Al ver esta acción, la comunidad se unió, pues no solo vio que la construcción del complejo fue una realidad, sino que los jóvenes estaban dedicando su tiempo a perfeccionar sus habilidades en el patinaje, el skateboarding o el BMX.

Jessel se alegra de que la historia de una vida como pandillero puede prevenirse a través del deporte. Cuando él recibió un disparo, a los 16 años, este le atravesó el cuerpo y le salió por el pecho. Hoy, lo que sale de su cicatriz es la esperanza de cambio para otros jóvenes y proveer las oportunidades que él y su generación no tuvieron.

Un ejemplo de liderazgo

Por la creación de Skate Brothers en una de las zonas más conflictivas de Honduras, el Departamento de Estado de Estados Unidos reconoció a Jessel Recinos como uno de los jóvenes líderes emergentes del 2016. Por ello tuvo la oportunidad de viajar a Washington D. C., Virginia y Chicago, para recibir capacitaciones y así mejorar las flaquezas que podría tener su proyecto.

Cada uno de los 10 jóvenes condecorados recibió una carta de la entonces primera dama de EE. UU., Michelle Obama, para alentarlos a seguir con su camino.

MICHAEL CRUZ ROA
Periodista de EL TIEMPO
En Twitter: @M_CruzRoa

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