Teresa, la guerrera de 64 años que venció un tumor en el cerebro

Teresa, la guerrera de 64 años que venció un tumor en el cerebro

Las posibilidades de sobrevivir eran pocas. Podía quedar ciega o en coma, pero luchó. 

Teresa De Jesús

Teresa de Jesús se recupera sin secuelas tras la extirpación de un tumor. Dice que su familia y Dios le dieron fuerzas.

Foto:

Mauricio León

27 de abril 2018 , 09:00 p.m.

"Le dije al doctor que me sacara esa cosa, yo quería vivir”, relata Teresa de Jesús refiriéndose a un tumor en su cabeza que desde niña la aquejaba.

Adulta mayor de 64 años, cuenta su lucha: vivió en una finca en el departamento de Antioquia, donde los constantes síntomas, como mareos y dolor de cabeza, le indicaban que algo estaba mal con su salud.

Pasaron 40 años y en una casa en el sur de Bogotá, en el barrio Juan José Rondón (Ciudad Bolívar), retira su pelo cano en la zona posterior de su cabeza, para enseñar la cicatriz que le dejó la extirpación de un tumor.

“Asistí al médico en varias ocasiones, me decían que era una migraña, me recetaban acetaminofén y naproxeno”
, recuerda, mientras se acomoda en el sofá de la sala. Cuando sentía malestar o dolores de cabeza, optaba por tomar el medicamento y descansar un rato. Luego, continuaba con sus labores, como hacer el aseo en su casa o en las de otras personas, trabajo que en un período de su vida realizó como sustento.

La mañana del 10 de diciembre del 2017 fue a un control médico de rutina. Sentía que entre más días pasaban su condición de salud empeoraba, eran más frecuentes los dolores de cabeza y los mareos, un malestar casi insoportable. Tomaba pastas en cantidad, pero aun así no dejaba de sostenerse la cabeza, adolorida.

Ese día sintió un mareo fortísimo: “Todo me daba vueltas, pensé que era porque no había desayunado para que me hicieran los exámenes de sangre”. Iba a comer algo para seguir con normalidad su rutina, pero antes de entrar a la cafetería se desvaneció.

La internaron cinco días en el Hospital de Meissen esperando a que reaccionara y luego la trasladaron al Hospital Tunal, lugar que atiende a población vulnerable. Los médicos le realizaron un TAC, el examen crucial para ese tipo de dolencias. La sorpresa fue mayor, tanto para los galenos como para la misma Teresa de Jesús: descubrieron en su cerebro un tumor que medía 10 centímetros de diámetro.

El neurocirujano Óscar Zorro atendió su caso: le informó que su tumor era operable, aunque las consecuencias podrían ser fatales. “Me dijo que podía morir, quedar ciega, con medio cuerpo paralizado o en coma”, recuerda, sonriente, porque esas posibilidades se desvanecieron tras el éxito de la intervención.

“Si no intentaba la única posibilidad que tenía para sobrevivir, el tumor me iba a matar”, afirma, por lo cual tomó la decisión de arriesgarse. Sin titubeos firmó los documentos necesarios para autorizar la intervención quirúrgica.

El médico me dijo que podía morir, quedar ciega, con medio cuerpo paralizado o en coma

Riesgo de la cirugía

“Llegó con síntomas de hipertensión endocraneana y cefalea (dolor de cabeza agudo), pérdida visual, somnolencia y dificultad para la marcha”, explica el neurocirujano.

La cirugía fue de alto riesgo por el tamaño del tumor. Durante la intervención se corría el riesgo de dañar una parte del cerebro, lo que podía afectar funciones físicas y cognitivas. Sin embargo, el especialista dijo que si no se extirpaba el cuerpo extraño también podía generarse un deterioro severo que incluso causaría la muerte.

La operación, el 15 de diciembre del 2017, duró más de nueve horas. Perdió sangre en cantidades. Pero antes de que la anestesia obrara y las luces del quirófano se encendieran hasta encandilarla, se encomendó a Dios, pensó en sus cinco hijos y su nieta. Anhelaba volver a abrazarlos.

Para sorpresa de los incrédulos, o carentes de fe (un cristo resalta en la pared de la sala), esta abuela sobrevivió. Y no presenta ninguna consecuencia neurológica.
“En este caso, por la edad de la paciente y por el tamaño del tumor, la cirugía implicaba mayor riesgo de lo que generalmente puede presentarse”, concluye el doctor.

“Según el neurólogo, yo tenía ese tumor desde muy niña. Por fortuna, no fue maligno y nunca se me reventó, porque si no, otra sería la historia”, advierte la señora, aliviada, cubriendo con su cabello la marca que dejó la operación.

Luego de tres meses en recuperación, volvió a casa. “Dios y la vida me dieron una segunda oportunidad, la voy a aprovechar”, finaliza, abrazando a su nieta de cinco años.

Según el neurólogo, yo tenía ese tumor desde muy niña. Por fortuna, no fue maligno y nunca se me reventó, porque si no, otra sería la historia

¿Cómo identificar la presencia de un tumor cerebral?

Según la Organización Mundial de la Salud, el accidente cerebro-vascular es una de las patologías que causan más mortalidad en el mundo: en 2015 hubo 15 millones de muertes por esta causa. La especialista en neurología Mary Fonseca explica que los síntomas como dolor de cabeza agudo, mareos constantes y dificultad para ejecutar las funciones básicas son alertas de la posible presencia de un tumor cerebral. “Si se tiene uno de estos síntomas, se debe consultar al médico para proceder con los respectivos exámenes y evitar que historias como la de Teresa de Jesús se vuelvan a repetir”, advierte la neuróloga.

LUISA SÁNCHEZ
En Twitter. @lusanchez1240
BOGOTÁ

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