Lo que hay detrás de la propuesta de revocatoria del alcalde Peñalosa

Lo que hay detrás de la propuesta de revocatoria del alcalde Peñalosa

Aunque hay varios temas, ninguno sustenta las razones para que se vaya de la Alcaldía de Bogotá.

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Diego Santacruz / EL TIEMPO

03 de enero 2017 , 08:04 a.m.

La inscripción de cuatro comités para revocar al alcalde Enrique Peñalosa, dos días después de cumplirse el primer año de gobierno, dejó en el ambiente la duda de si los enemigos políticos del alcalde están divididos o si le apuestan a una especie de operación avispa para mejorar sus opciones.

El segundo tema es que en las exposiciones de motivos que radicaron en la Registraduría para justificar la inscripción de los procesos de revocatoria hay diversas listas de temas, pero en ninguna están sustentadas las razones por las que quieren que Peñalosa se vaya de la Alcaldía de Bogotá.

Por ejemplo, uno de los comités, que se hace llamar Por una Bogotá Mejor sin Peñalosa, señala como motivo que el alcalde no ha construido el metro ni subterráneo ni elevado; que se está privatizando la salud, que los humedales son potreros con cuatro vacas y tres árboles y que medidas como (la toma) el ‘Bronx’ dispersaron el problema.

El tema con este comité es que el metro elevado sí está en proceso de elaboración de licitación, cuya apertura está planeada para este año, y el Gobierno Nacional confirmó la financiación de la primera línea. Además, el comienzo del proceso de construcción está planeado para el 2018.

En el caso de los hospitales, no es cierto que se hayan privatizado, y el manuscrito del movimiento revocatorio no precisa si se refiere a algún caso en particular. De hecho, el alcalde logró que el Concejo le aprobara la reestructuración de toda la red que venía operando bajo la herencia del ‘carrusel’ de los contratos que saqueó las finanzas de la salud y tiene hoy a varios concejales y funcionarios de administraciones pasadas en prisión.

La Administración tiene en su defensa que la intervención del ‘Bronx’ permitió rescatar a no menos de 200 niñas y niños que eran explotados antes de la toma de ese centro del crimen y que los más de 550 habitantes de calle que salieron del lugar hoy están en pleno proceso de recuperación. También que bajaron la mayor parte de delitos, como el hurto y el atraco, y que al cierre del año la tasa de homicidios había bajado en la ciudad de 17,4 a 15,8 por cada 100.000 habitantes.

El movimiento que se inscribió como Recuperemos a Bogotá no entregó argumentos ni técnicos ni políticos y se refiere al alcalde como Jorge Enrique Peñalosa Londoño. En una hoja manuscrita asegura, sin citar en qué sustenta la afirmación, que “la mayoría de los bogotanos y los colombianos están indignados del Plan de Desarrollo del alcalde” y dice que es “reprochable e intolerante” la venta de las acciones de la ETB.

Unidos Revocamos a Peñalosa es el tercer movimiento, liderado por los sindicalistas de la ETB y que señalan como argumentos para buscar la revocatoria la decisión del alcalde, aprobada por el Concejo, de vender la ETB y el 20 por ciento de las acciones de la Energía. El documento incluye una lista de al menos 20 temas, muchos relacionados con la no continuidad de programas de gobierno del alcalde Gustavo Petro.

(Además: Dos años más con Petro y Bogotá se habría reventado: Peñalosa)

Por ejemplo, este comité habla de una privatización de hospitales (que no es cierta) y de la terminación de Territorios Saludables (que era un programa del gobierno Petro y se acabó en junio, cuando finalizó la ejecución del Plan de Desarrollo Bogotá Humana). Además, se encontró que 3.000 contratistas de este programa estaban dedicados a repartir el periódico de la Bogotá Humana.

El cuarto movimiento, Revoquemos a Peñalosa, también invoca la venta de la ETB y de acciones de la Energía, además de agregar como razón la resolución expedida por la Alcaldía y en la cual revoca la declaratoria de utilidad pública de los terrenos de la reserva. Esa medida se tomó en diciembre, al comprobar el actual gobierno que la alcaldía pasada no había inscrito la decisión ante Notariado y Registro, hecho sin el cual no tiene validez, y además fue expedida por la Secretaría de Ambiente, cuando la competencia para hacerlo era de la CAR.

Sobre la reserva, critican que el alcalde proponga desarrollar urbanísticamente la zona, pero no mencionan que hoy la reserva solo existe en el papel.

Los que quieren sacar a Peñalosa

Desde el mismo momento que Enrique Peñalosa Londoño tomó posesión como alcalde mayor, sus opositores comenzaron a contar los días para iniciar el proceso de revocatoria.

Uno de ellos fue el concejal progresista Hollman Felipe Morris Rincón. Al finalizar mayo de 2016 anunció en el Concejo de Bogotá el trabajo “para la revocatoria en las calles del doctor Enrique Peñalosa”. El lunes, Morris dijo a EL TIEMPO que no estaba con ninguno de los movimientos, pero ratificó que estará en las calles recogiendo firmas.

Lo cierto es que ya se materializaron cuatro iniciativas en contra del actual alcalde, y por ahora ninguno de los opositores políticos ha dado la cara.

El primer comité es Revoquemos a Peñalosa, integrado por seis personas: Juanita Arbeláez, Benjamín Gaitán, Santiago Peña Aranza, Lizeth Alejandra Cano, Leonardo Puentes y Viviana Horlandi.

Ellos se identifican como un grupo ciudadano sin ningún interés partidista, pero reconocen que reciben apoyos desde diferentes sectores, incluidos los políticos. Lo que llama la atención es que en la página contratos.gov.co, Horlandi, quien lleva parte de la vocería de este grupo, tuvo un contrato de prestación de servicios por 19’705.000 pesos con la Caja de Vivienda Popular por cinco meses firmado en julio del 2015.

Santiago Peña Aranza es docente de la Universidad Jorge Tadeo Lozano; Benjamín Gaitán hace parte del comité de Vecinos del Metro; Leonardo Puentes Díaz es compositor y académico y estuvo en el Consejo Distrital de Música. Juanita María Arbeláez lidera un grupo del uso de la bicicleta, mientras que Lizeth Alejandra Cano es auxiliar contable.

Durante esta inscripción estaban varios excontratistas y exfuncionarios del Distrito de la administración del exalcalde Gustavo Petro, como Augusto Alfonso Ocampo Camacho, exdirector distrital de Asuntos Disciplinarios.

El otro grupo que se pelea las firmas es Unidos Revocamos a Peñalosa, integrado por diferentes organizaciones y liderado por el Sindicato de Trabajadores de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (Sintrateléfonos). El vocero oficial de este grupo es Román Vega Romero, exsecretario de Salud durante la administración del exalcalde Lucho Garzón. Allí también está Sara Abril, representante de los estudiantes.

El tercer grupo se registró con el nombre de Recuperemos a Bogotá, cuyo líder es Álvaro Andrés Gómez Velásquez. Y un cuarto grupo es Por una Bogotá Mejor sin Peñalosa, que lidera el excandidato al Senado por el Polo y excandidato al Concejo por el Partido Liberal César Augusto González García.

Al menos estas son por ahora las cabezas visibles de las revocatorias que se registraron de forma oficial en la Registraduría Distrital.

Entre los políticos que apoyan estas iniciativas también está Ángela María Robledo, del partido Alianza Verde, quien reconoce que es enemiga política del mandatario. Su animadversión es de vieja data, como quiera que fue una de las grandes contradictoras desde su primer mandato y una dura crítica de la gestión de la exsenadora y exdirectora de Integración Social (antes Bienestar Social) Gilma Jiménez Gómez (q. e. p. d.), quien lideró la recuperación social en la calle del Cartucho.

En 1999 fracasó el primer intento

Esta no es la primera vez que se inicia un proceso de revocatoria contra Enrique Peñalosa Londoño. El 24 de febrero de 1999, durante su primer mandato (1998- 2000), un movimiento ciudadano denominado Revocatoria del Mandato del alcalde Peñalosa y liderado por el exconcejal Bruno Díaz y el hoy representante a la Cámara Germán Navas Talero le pidió autorización a la Registraduría para recoger firmas porque, según el grupo, el alcalde no había cumplido con su plan de gobierno al pie de la letra.

La entidad aprobó la solicitud y fijó una meta de 507.000 firmas para retirar a Peñalosa de su cargo y convocar elecciones. En total, el movimiento presentó 672.000 apoyos de ciudadanos que respaldaban la revocatoria. Sin embargo, en septiembre de ese año la Registraduría anuló 412.000 porque los firmantes no cumplían con los requisitos, como haber votado en las elecciones de 1997 e incluir todos sus datos en el formulario. Analistas consultados por EL TIEMPO en la época señalaron que el proceso fracasó porque Peñalosa sí estaba cumpliendo. No obstante, Luis Eduardo Leyva, gerente de la campaña de la revocatoria, le dijo a este periódico que la convocatoria fue un éxito porque reunió a un significativo número de personas inconformes con la gestión del alcalde.

BOGOTÁ

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