Quince aventureros intentarán llegar hasta Lima en bicicleta

Quince aventureros intentarán llegar hasta Lima en bicicleta

Saldrán el 10 de enero y buscan llegar el 22 de febrero a la capital del Perú.

Ciclistas van a Perú

Andrés Felipe Fandiño, Aura Rodríguez, Julieth Ulloa, Pedro Luis Vargas y Angélica Carvajal son los aventureros que recorrerán más de 3.250 kilometros de carreteras, trochas y caminos montañosos. 

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Héctor Fabio Zamora / EL TIEMPO

05 de enero 2018 , 07:58 p.m.

Hoy en día, recorrer un país es sencillo si se cuenta con el dinero para comprar un tiquete de avión o de bus. Pero esto se convierte en odisea si el recorrido se hace en bicicleta.

La expedición ‘Travesía Bogotá, Colombia-Lima, Perú’ pretende hacer realidad esa aventura. Se trata de una iniciativa de 15 biciusuarios que saldrán de la capital colombiana a recorrer el sur de Colombia, atravesar Ecuador y llegar a Lima en sus bicicletas. Partirán el 10 de enero y desean llegar el 22 de febrero al séptimo Foro Mundial de la Bicicleta, que tendrá lugar en la capital del país inca.

Son 3.250 kilómetros de carreteras, trochas y vías que trepan por las montañas andinas. Además, enfrentarán temperaturas cálidas y frías, toda vez que pasarán por la zona amazónica (entre Colombia y Ecuador) para luego alcanzar metas volantes en la costa Pacífica. Su objetivo es realizar tres transmisiones diarias en Facebook e Instagram, para que sus seguidores y amigos puedan ver en tiempo real la evolución y los dramas del recorrido.

La idea surgió desde el pasado Foro Nacional de la Bicicleta, celebrado en Villavicencio en agosto del 2017. Allí, cuatro de los viajeros se conocieron y encontraron que podían sumar pedaleadas en común.

Los exploradores

Aura Rodríguez tiene 31 años, es comerciante y sabe que el mayor reto no es físico, sino mental. “Muchas veces hay mucho miedo; en mi caso, yo llevo poco montando en bicicleta, solo dos años”. Antes usaba su bici solo para “comprar el pan y la leche”, hoy se siente orgullosa de decir “nunca me monto en un TransMilenio”.

Sus experiencias en carretera han sido en la vía hacia Sopó, Tunja, Zipaquirá, Suesca y la última y más lejana, a Villavicencio. Sus temores fueron desapareciendo con el tiempo: “En las primeras rodadas yo llegaba roja y me temblaban las piernas, pero eso fue mejorando”. Esta será la primera vez que Aura saldrá del país.

La relación que tiene con la cicla va más allá de una movilidad amigable con el planeta. Hoy está comprometida con Andrés Felipe Fandiño (mensajero en bici). De hecho, cuenta que durante una de las ponencias del Foro de la Bicicleta, “Felipe se paró en el escenario de un auditorio y dijo: ‘Qué pena con ustedes, pero necesitamos hacer un anuncio muy importante’... Yo pensé lo peor, que habían robado a alguien, pero entonces él agregó que a lo largo de su vida había conocido a muchas personas, pero que había una especial, y yo empecé a sentir que todos me estaban mirando, y ahí me pidió matrimonio, en público”.

Después de ese episodio piensan casarse en agosto de este año. “Hicimos todo al revés, primero vamos a hacer nuestra luna de miel (la travesía) y luego será la boda”.

Andrés Felipe cumplió 27 años, es mensajero y, como él dice: “Vivo de la bicicleta, por la bicicleta y para la bicicleta”. Al igual que Aura, cree que las limitaciones son mentales: “En este viaje no tendremos asistencia de un carro, uno es autosuficiente; va a ser una experiencia para romper esquemas, y no nos vamos a quedar en un hotel de cinco estrellas sino en el de mil estrellas (bajo el cielo)”, comentó.

También apuntó que, en principio, la idea era salir solos los dos. Pero eso cambió cuando se la compartieron a Pedro Luis Vargas, otro aficionado y amigo de vieja data.

Vargas, de 34 años, estudia radiología e imágenes diagnósticas, trabajaba en un call center y no dudó en renunciar para unirse al recorrido. Él se reúne cada semana con varios colectivos de la bici de Bogotá, y desde que publicó en las redes sociales este proyecto se fueron sumando viajeros de Ibagué, Neiva e incluso Arturo Iván Navarro, un peruano de 40 años que viajará hasta Bogotá para salir con ellos.

“Son 15 personas que quieren mostrarle a la gente que la bicicleta es una forma de empoderamiento, que se puede cambiar el mundo con modelos de transporte distintos”, afirmó Pedro, quien sabe lo que se les viene cuando vayan al sur: “Las alturas, el calor, la gran cantidad de kilómetros. Pasamos de 2.600 metros de altura hasta unas muy bajas en un mismo día, esas son las grandes complicaciones”, aseguró.

Suman pedalistas

La cuarta integrante de este combo de aventureros es Julieth Ulloa, una chica de 24 años que aprovechó los últimos meses del año pasado para fijarse en los detalles más insignificantes de su bicicleta MTB (cicla de montaña, por el acortamiento de su nombre en inglés).

“No se necesita de una bici tan engallada, son más necesarias las ganas de pedalear. Eso sí, mientras más comodidades, mucho mejor”, afirmó.

Julieth cree que este recorrido es una “invitación a que la gente rompa los esquemas de la vida diaria de la ciudad. Si quiere contar en el futuro miles de historias, esta es una oportunidad para construirlas”.

Ella siente que la travesía va a ser una experiencia “placentera, al estar en la carretera y bajo las estrellas. Es emocionante pensar en dónde me voy a quedar (todas las jornadas, el grupo espera acampar)”, dijo. Lleva tres años montando bici y cree que esto le ha cambiado la vida, ahora tiene un lema que mentaliza todos los días, para afrontar el reto del viaje: ‘La carretera no va a acabar’.

En total son cuatro mujeres quienes se le medirán a este trayecto. En diciembre tuvieron la posibilidad de practicar con un viaje a Guatavita, y montaron con equipaje para que fuera más complejo.

Quien completa el quinteto base es Angélica Carvajal, que llegó por las redes sociales. Es una bióloga de 36 años que laboró como profesora y, a diferencia de los demás, sí confesó “cierto miedo”, que, dijo, “ayudará para mantenerte alerta en situaciones que pueden ser difíciles, con los niveles de adrenalina adecuados para saber que me tengo que proteger en la carretera, con los autos y el sol”. Manifestó que todos los días habrá retos complejos: “Aunque tengamos todas las paradas y rutas vistas desde Google Maps, todo será nuevo”.

Hace cuatro meses pedaleó a Medellín sola (también desde Bogotá), para asistir a un curso de meditación. Sus deseos de emprender un viaje internacional se cumplieron cuando encontró la publicación en Facebook.

Así, a través de redes sociales y del voz a voz, se siguen sumando adeptos para vivir esta experiencia. De hecho, la convocatoria sigue abierta para unirse; es importante que antes de inscribirse en este viaje consulte con un médico, para que evalúe sus condiciones físicas y psicológicas.

Sin embargo, como lo señaló Julieth, aunque no se siente experta en bicicletas, “no se necesita tener una bici especial, sino la ganas de echar mucho pedal”.

MARÍA FERNANDA ORJUELA
Twitter: @mafelona
marorj@eltiempo.com

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