Felipe: el bogotano de 19 años que quiere llegar a Nascar

Felipe: el bogotano de 19 años que quiere llegar a Nascar

Desde los 12 años el automovilismo ha sido su pasión. Su sueño: representar a Colombia.

Felipe Perez

Felipe Pérez Heredia, corriendo en la pista de karts del centro comercial Bima.

Foto:

César Melgarejo / El Tiempo

25 de mayo 2018 , 09:33 p.m.

“El automovilismo significa mi felicidad”, cuenta Felipe Pérez Heredia, un joven de 19 años que sueña con convertirse en piloto de automovilismo profesional y llegar a las divisiones nacionales de Nascar en Estados Unidos.

Bogotano, incursionó en el mundo del automovilismo a los 12 años en la Escuela Colombiana de Karts. Allí inició con sus clases prácticas y teóricas en la categoría infantil. Entre los estudiantes fue él quien obtuvo los mejores tiempos. “Me apasioné por los carros desde el primer momento en que subí a uno”, comenta.

Quiero dejar el nombre de Colombia en lo más alto pero está disciplina requiere de mucho dinero

Es tanta su pasión que estudió inglés, portugués y ahora está tomando clases de italiano; no le importó durante su época escolar hacer tareas los viernes en las noches mientras sus amigos estaban jugando videojuegos, escuchando música o quizás hasta bailando. Él prefería preparar todo para el fin de semana dedicarse a entrenar y competir.

Su inspiración es Kyle Larson, piloto de carreras de Nascar, y seguirle los pasos lo llevó hasta las divisiones nacionales de Colombia. En aquella primera experiencia el clima no estuvo a su favor: empezó a llover, cambiaron las llantas por unas adecuadas para el terreno, pero Felipe nunca había manejado por una pista de karts mojada. Eso lo motivó, aceleró a fondo, un contrincante lo rebasó, él se había resignado pero dio todo de sí para subirse al podio; fue en una curva en la que logró pasar a su contrincante con el que peleaba el tercer puesto, se llenó de valor y decisión, no se dejaría quitar la medalla, lo bloqueó hasta cruzar la meta.

Él no lo creía, se había ganado el tercer puesto y en un terreno que pintaba el peor panorama. “Estuve muy feliz, no lo podía creer me iba a subir al podio, abracé a mis padres, lágrimas cayeron y en ese momento me di cuenta que estaba hecho para correr, no había nada en el mundo que me causara tanta felicidad”, recuerda Felipe sonriente mientras observa la pista de karts del centro comercial Bima.

No lo podía creer me iba a subir al podio, abracé a mis padres, lágrimas cayeron y en ese momento me di cuenta que estaba hecho para correr, no había nada en el mundo que me causara tanta felicidad

Después de ese momento inolvidable para la vida de Felipe, llegó el día en que participaría en la competencia ‘Piloto novato del año’ que se llevó a cabo en el autódromo de Tocancipá; el premio para los ganadores sería la visita a Cartagena, donde vería correr a los mejores pilotos de karts del mundo. Inició el recorrido que duró dos días; en el primero logró romper el récord de la competencia, y además obtuvo el primer puesto en la clasificación.

Luego de ello, a sus 17 años, quiso seguir luchando por su sueño, amplió sus conocimientos automovilísticos en la escuela de Pilotos Renault Sandero y realizó el curso de cuatro días de Pilotaje en pista y competencia. “Fueron los cuatro días más divertidos de mi vida, conocí a uno de los corredores colombianos más importantes: Juan Pablo Clopatofsky, fue motivante porque quiero representar a Colombia tal como lo ha hecho él”.

Los padres de Felipe han hecho hasta lo imposible para que pueda seguir en el automovilismo, pero todos los sueños que tiene este joven de 19 años se empiezan a dispersar. “Quiero dejar el nombre de Colombia en lo más alto pero está disciplina requiere de mucho dinero, incluso tuve que trabajar en un call center y ahorré para comprar mi uniforme”, relata.

Sueña con que se agite la bandera de cuadros blancos con negros al cruzar la meta como campeón, con poner su mano derecha en el pecho, entonar el himno de Colombia, abrir la champaña y levantar la copa.

“No quiero que todo termine, quiero seguir pisando el acelerador, llegar hasta lo más alto de Nascar, sin límites como lo hago cada vez que me subo a un carro, no existen miedos, solo las ganas desesperadas de ganar”, concluye Felipe mientras abrocha su casco lentamente, y con decisión se dirige a su kart: esta vez su meta es llegar a la pista de Charlotte en Estados Unidos.

Luisa Sánchez
Especial para EL TIEMPO
En twitter: @lusanchez1240
Bogotá

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