Proponen gestión conjunta del agua en Bogotá y la Sabana

Proponen gestión conjunta del agua en Bogotá y la Sabana

Expertos dicen que se está poniendo en riesgo el abastecimiento de este recurso en la región. 

La obra para descontaminar el río Bogotá

“Es el eje hídrico de la región y tiene muchos afluentes de distintos tamaños, todos contaminados”.

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Rodrigo Sepúlveda / EL TIEMPO

25 de octubre 2017 , 10:55 p.m.

La dependencia de los municipios sabaneros para abastecerse del líquido vital a partir de la capital, y la contaminación de importantes fuentes hídricas como el río Bogotá demuestran que la gestión del agua en la Sabana ha sido deficiente y pone en riesgo su sostenibilidad. Expertos sugieren una administración conjunta.

Esa fue la conclusión que dejó un foro sobre la gestión del líquido en la región, el cual realizaron Bogotá y Sabana Cómo Vamos y la Corporación Ambiental Empresarial (Caem), en el cual señalaron que se debe pensar en una política para que el recurso se administre de forma común con las poblaciones que se benefician de él, y no de manera independiente en cada territorio.

En la Sabana, 11 de sus municipios dependen de Bogotá para abastecerse, ya sea de forma directa (sin intermediario) o por la venta de agua en bloque (con intermediario que transporta el líquido), como ocurre en Chía, que consume al año 9’632.763 metros cúbicos de agua; o en Mosquera, que factura 4’591.472 anuales de acuerdo con el estudio ‘Somos un solo territorio’ –Cámara de Comercio, Distrito y Universidad de La Sabana– son los volúmenes más altos de consumo, entre los dependientes de Bogotá.

Los consumos de las 10 poblaciones que más facturan, más Bogotá (con cerca del 93 por ciento), equivalen a unos 470 millones de metros cúbicos al año.

De acuerdo con Aníbal Acosta, de la Corporación Autónoma Regional (CAR) de Cundinamarca, ese fenómeno obedece a la deficiente infraestructura: “Esos municipios no pueden hacer sus propios acueductos porque no cuentan con sistemas de tratamiento de aguas”, explica.

“Más allá de la dependencia del Acueducto de Bogotá, lo que importa es lograr que tengan el recurso. Quien tiene la capacidad instalada y puede tener la oferta en buena medida es la capital”, explicó Andrés Díaz Hernández, gerente de las Empresas Públicas de Cundinamarca.

Lo anterior, dicen, sugiere que el recurso ha sido mal gestionado por los municipios y está representando un peligro para su sostenibilidad, sobre todo si se tiene en cuenta la manera como se han dañado las fuentes hídricas, según explicó Ernesto Guhl, integrante del Consejo Directivo de la Caem.

“Las hemos contaminado, se están destruyendo humedales y afectando páramos. Si seguimos con este tipo de gestión, el agua será insuficiente y de mala calidad”, señaló.

El río Bogotá es el ejemplo más diciente de lo que afirma Guhl: “Es el eje hídrico de la región y tiene muchos afluentes de distintos tamaños, todos contaminados”, añadió.

Esto llevó a que el Consejo de Estado obligara a que Bogotá, la Gobernación del departamento y la CAR se pusieran de acuerdo para descontaminarlo, lo que ha implicado una inversión de 4,5 billones de pesos para construir la planta de tratamiento de aguas residuales (Ptar) de Canoas (en inmediaciones de Soacha), la cual permitirá recuperarlo en un 80 por ciento. Esto se suma a los $ 250.000 millones (desde el 2004) invertidos en la Ptar Salitre (occidente).

“Propongo una (entidad) gestión integrada del agua, con una nueva forma de gobernanza participativa, articuladora y cooperativa para repartir beneficios y costos entre los municipios ”, sugirió Guhl.

El experto añadió que para la gestión del agua se debe organizar con las poblaciones aledañas a la capital y a su principal afluente: “Hemos propuesto un territorio denominado la región hídrica de Bogotá, que incluye desde el nacimiento del río Bogotá hasta su desembocadura en el Magdalena, y que incluiría no solamente los municipios de la cuenca, sino a otros municipios que prestan servicios ambientales que abastecen los páramos donde se genera el agua. Se abarcaría a 53 municipios, más el Distrito. Esto legalmente es posible”.

“Es importante que el agua no esté ligada a una posición particular, ni de un gobierno ni de una autoridad territorial. La región debe determinar su necesidad de crecimiento y buscar alternativas”, concluyó Andrés Díaz, de las Empresas Públicas de Cundinamarca.

La capital consume más de 441 millones de metros cúbicos

Cada segundo, en Bogotá se consumen 14 metros cúbicos del líquido vital, de acuerdo con cifras de la Empresa de Acueducto de Bogotá. Si se multiplica por los 31’536.000 segundos que tiene un año, la ciudad consume una media de 441’504.000 metros cúbicos al año.

José David Rodríguez Ribero
@ashissino85
davrod@eltiempo.com

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