Así engañan a los jóvenes del país en sus primeros trabajos

Así engañan a los jóvenes del país en sus primeros trabajos

Mintrabajo recomienda indagar oportunidades laborales de empresas serias para evitar fraudes.

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Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), en el 10,7 % del desempleo nacional, los jóvenes ocupan el 17,1 %. Las mujeres son la población más afectada.

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Archivo / EL TIEMPO

28 de septiembre 2016 , 06:57 a.m.

Malos tratos, abusos, engaños en el pago, ausencia de contratos. A eso se exponen muchos jóvenes como *Felipe, de 23 años, estudiante de ingeniería industrial, quien comenzó a buscar trabajo para costear los gastos extras de su carrera este año.

“Eso fue a mediados de marzo, pero no me salía nada, hasta que una compañera de la universidad me dijo le habían presentado a un señor que trabajaba con una distribuidora de bebidas llamado Juan Carlos Criollo. Yo solo tenía experiencia en cocina, así que me pareció buena idea”.

Así fue como se ofreció para ser impulsador de marca, un trabajo que consistía en ir a diferentes puntos de la ciudad a ofrecer las bebidas y venderlas. La empresa se llamaba Scorpion S. A. S. y ofrecía bebidas de agua de panela con sabor a limón y de sábila, así como otras gaseosas. “Prometieron que me iban a pagar 60.000 pesos al día, trabajando de 11 de la mañana a 5 de la tarde. Eso ya fue para julio”. (Lea también: Expectativa de contratación laboral se encuentra a la baja en el país)

Todo ese acuerdo fue de palabra, pues le dijeron que por ser un trabajo informal no se firmaba ningún contrato. La promesa era que el dueño del negocio tenía suficiente dinero para realizar los pagos de forma puntual. Mientras los jóvenes creían en su palabra, laboraban bajo el sol ofreciendo las bebidas en parques como el Simón Bolívar e incluso en algunos portales de TransMilenio. “La primera semana, en vez de pagarnos $ 300.000 que nos debía nos dio un adelanto de solo $ 80.000”.

Luego llegó Rock al Parque, evento en el que prometió pagarles a los jóvenes todo lo que les debía, sumado a ese día de trabajo, que sería recompensado con 120.000 pesos. “Íbamos motivados por la plata, pero nos hizo trabajar de 9 a 10 de la noche los tres días y solo nos dio un abono; nos dijo que después nos pagaba. Eso nunca pasó”.

El dueño de la empresa comenzó a citarlos en una oficina en la calle 92, pero solía dejarlos plantados. “Nosotros le seguíamos creyendo. El viernes siguiente hubo un evento en la Medía Torta, patrocinado por el doctor Krápula. La marca para la que trabajamos fue también patrocinadora oficial del evento. Ese día tampoco nos pagó, y lo más humillante fue que a una compañera que reclamó le pagó con monedas solo lo del bus; me pareció una falta total de respeto”. (Además: Internet y redes, claves en búsqueda de empleo)

Nunca hubo pago por el trabajo en los eventos, como tampoco por su trabajo en las ventas tienda a tienda con catálogo. “Solo hablaba por chat, nunca contestaba el teléfono, nos citaba y nos dejaba plantados; en eso nos gastábamos el poco dinero que teníamos para los buses. A mi amiga, que era la que le conseguía los negocios, tampoco le pagó”.

Los jóvenes, que no pasaban de los 25 años, comenzaron a presionarlo para que efectuara la liquidación. “Un día nos llamó la contadora de la empresa y nos citó en el centro comercial El Tintal para pagarnos todo lo que nos debía. Fuimos como diez, y el tipo llegó con un escolta armado y un chaleco antibalas. Terminó firmándonos un cheque; en mi caso, fue de 575.000 pesos. Ese día pensé que de pronto el hombre sí tenía problemas, siempre nos decía que se estaba divorciando de su esposa en Cali. Sabía cómo manipularnos”.

A los tres días, cuando Felipe pensaba que por fin el cheque haría canje y tendría todo su dinero, por el que había trabajado, este rebotó por ausencia de fondos. “Después nos dijeron que a doctor Krápula le había quedado debiendo como 11 millones, eso sí, siempre andaba armado y en camioneta blindada”, dijo Felipe, quien perdió todo, hasta el dinero que había conseguido para poder obtener el trabajo y que pidió prestado a sus familiares.

Como engañaron a Felipe, lo han hecho con otros jóvenes que, con el afán de obtener su primer empleo, terminan aceptando trabajos que ofrecen pésimas condiciones laborales. (Lea: Colombianos aspiran a $ 6 millones de salario, pero empresas ofrecen 1)

Según el Ministerio del Trabajo, son muchos los motivos por los que ha tenido que ejecutar sanciones a las empresas entre el 2014 y agosto del 2016: no atienden los requerimientos del Ministerio, violan las normas de salud ocupacional, higiene y seguridad industrial, evaden todo lo relacionado con el Sistema General de Seguridad Social, no pagan prestaciones sociales, no brindan dotaciones, no afilian a sus empleados al Sistema General de Pensiones, violan la jornada máxima legal, no pagan el salario mínimo y, en el peor de los casos, no responden por los accidentes mortales dentro de sus compañías.

La cartera informó que recibió quejas sobre personas inescrupulosas que, haciéndose pasar por bolsas de empleo, solicitaban dinero para desarrollar procesos de selección de personal. “Esa información, que oportunamente fue remitida a la Fiscalía General de la Nación, se podría estar configurando como una actuación delictiva”, dijeron voceros del Ministerio.

La recomendación de los expertos es que los jóvenes que busquen su primer empleo se asesoren en la línea 120 (Colabora) o en las oficinas territoriales del Ministerio del Trabajo. “Es clave que indaguen las oportunidades de trabajo a través del Servicio Público de Empleo, para evitar caer en ofertas fraudulentas de oportunidades de trabajo. Les recordamos que gran parte de los trámites que se requieren para entrar a un cargo público, como antecedentes disciplinarios o pasado judicial, se pueden hacer en línea”.

Mercado laboral

En la investigación ‘Desempleo juvenil en Colombia’, realizada por el profesor Iván Daniel Jaramillo, del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, se analizaron puntos importantes como la transición del mundo educativo al mundo laboral y la asignación de roles sociales que dificulta la vinculación profesional y la contratación laboral estable.

En su análisis, se afirmó que el 50 por ciento de la oferta educativa de las universidades del país no tiene relación con la demanda laboral de los empleadores, lo que genera un mayor número de jóvenes desempleados cuando terminan sus estudios profesionales. “La política educativa y la política laboral deben estar conectadas. La oferta de programas universitarios debe ser similar a la demanda laboral de las empresas”.

Explicó que, conforme a los últimos resultados del Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), en el 10,7 % del desempleo nacional, los jóvenes ocupan el 17,1 %, siendo las mujeres las más afectadas, con el 23,7 % de desempleo, en comparación con los hombres, que ocupan el 12,1 % del total de jóvenes desocupados.

‘Le falta mucho a la ley del primer empleo’

Para Iván Daniel Jaramillo Jassir, investigador del Observatorio Laboral de la Universidad del Rosario, hay muchos cambios que podrían mejorar la ley del primer empleo (1780, del 2 de mayo del 2016).

¿Qué podría mejorar la ley?

Generar ideas que permitan disminuir la brecha de desempleo que existe entre hombres y mujeres jóvenes del país. Se podría, por ejemplo, preparar de una forma más efectiva a las mujeres para que, en el proceso de la asignación de roles sociales, logren una mayor vinculación laboral, sin que el tema del embarazo sea una diferencial.

¿Qué hacer con la inestabilidad laboral?

Es importante que los jóvenes puedan hacer plan de carrera dentro de las empresas contratantes. Como incentivo, la ley permite descontar el aporte a caja de compensación por vinculación de jóvenes entre 18 y 28 años, durante los doce primeros meses de contratación. Pero esto pareciera sugerir que solo es vinculante por un año, haciendo parecer que no tiene estabilidad en el tiempo. Por otro lado, las prácticas laborales son respuestas inmediatas, pero no brindan estabilidad que permita a las empresas alcanzar los estándares laborales que se buscan.

¿Qué otras barreras existen para los jóvenes?

La ausencia de eliminación real para acreditar la situación militar que permita acceder al empleo, ya que en realidad la ley presenta únicamente un diseño como mecanismo de pago de la libreta militar en 18 meses. Esto, en la ley, permite a los jóvenes sin experiencia laboral ser contratados, pero, aun así, dicha medida no disminuye el porcentaje de desempleo en esta población porque los empleadores requieren jóvenes que estudien y gran parte de estos trabajan en la informalidad por falta de oportunidades.

¿En dónde puedo denunciar?

Las denuncias se pueden hacer por teléfono o de manera presencial. Se puede agendar cita en los teléfonos 4893900 y 4893100. A nivel nacional, en las líneas 018000-513100 (gratuita) y 120, llamando desde su celular.

Los puntos de atención en Bogotá trabajan de 7 a. m. a 3 p. m. Cades La Gaitana, Muzú y Suba y Casa de Justicia de Fontibón.

En los centros de orientación y atención del Ministerio del Trabajo: Centro Colabora, en la carrera 7.ª n.° 32-63 (lunes a viernes, de 7:30 a. m. a 3:30 p. m.). Centro Colabora Parkway, avenida carrera 24 n.° 41-95 (lunes a viernes, de 7 a. m. a 4 p. m.).

CAROL MALAVER

Subeditora de EL TIEMPO

Escríbanos a carmal@eltiempo.com

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