Los bogotanos no confían en los servidores públicos

Los bogotanos no confían en los servidores públicos

Encuesta de Cultura Ciudadana dice que el 89 % considera que más de la mitad son corruptos.

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La encuesta se aplicó a 3.588 personas mayores de 14 años residentes en hogares de Bogotá, entre el 14 de julio y el 9 de agosto.

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Abel Cárdenas / ELTIEMPO

22 de noviembre 2016 , 09:21 p.m.

Cada vez son más los habitantes de Bogotá que desconfían de los vecinos, ven con buenos ojos la violencia –aun contra las mujeres y los hijos–, avalan el uso de las armas para defender sus bienes y sus familias y no tienen fe ni en la justicia ni en los funcionarios públicos.

Esa es la radiografía del comportamiento, la percepción y la actitud de los bogotanos que refleja la encuesta de Cultura Ciudadana que se realiza cada dos años en Bogotá y será divulgada este miércoles en el Planetario Distrital, de 2 a 5 de la tarde, con entrada libre.

El estudio, que fue elaborado por la firma Corpovisionarios en convenio con la Alcaldía, tiene un margen de error del 2,8 por ciento y un nivel de confianza del 95 por ciento. Se aplicó a 3.588 personas mayores de 14 años residentes en hogares de Bogotá, entre el 14 de julio y el 9 de agosto.

El análisis de los resultados muestra que el 89 por ciento de las personas encuestadas consideran corruptos a más de la mitad de los funcionarios públicos.

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En todas las instituciones, el nivel de desconfianza supera el 50 por ciento e incluso llega al 96 por ciento. Está por debajo del 10 el porcentaje de personas que confían en el Congreso y en los políticos, y por debajo del 25 el de quienes confían en jueces y órganos judiciales.

Frente a la convivencia, entre el 2013 y el 2016 subió del 23 al 35 por ciento el número de personas que apoyan darle una golpiza a un ladrón y del 5 al 9 el de las que consideran que el policía debería matar a los delincuentes. También se incrementó del 15 al 22 por ciento la disposición a utilizar armas, especialmente en defensa de los bienes y la familia, con 11 y un 5 por ciento de las personas que respondieron la encuesta.

Subió del 8 al 11 por ciento el porcentaje de personas que dijeron que estaban de acuerdo o totalmente de acuerdo con la afirmación de que “cuando un hombre golpea a una mujer, muy seguramente es porque ella dio motivos”.

Pasó del 28 al 39 por ciento el porcentaje de encuestados que están de acuerdo o completamente de acuerdo con la afirmación de que “de vez en cuando hay que golpear a los hijos para que aprendan a obedecer”.

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Henry Murraín, director ejecutivo de Corpovisionarios, aseguró que algunos de los asuntos más preocupantes que refleja la encuesta son el aumento de la violencia intrafamiliar, el deterioro de la confianza entre los ciudadanos y la percepción sobre la honradez y la probidad de los funcionarios públicos.

Uno de los hallazgos evidencia que los bogotanos perciben que no hay control de las autoridades en conductas como arrojar basura a la calle o dañar el mobiliario público.

“Aunque el indicador subió levemente del 2013 al 2016, se encuentra en un nivel bajo. La percepción de regulación de autoridades disminuyó en la mayoría de las situaciones indagadas en la encuesta”.

Por su parte, Felipe Cárdenas, director de la maestría en Educación de la Universidad de La Sabana, explica que estos indicadores reflejan la crisis de las instituciones sociales. “Por ejemplo, las familias no están cumpliendo una función educadora, en una cultura de tolerancia y paz; las instituciones educativas, que no están proyectando valores”, sostuvo el experto.

Agregó que a esto se suma que “al aplicar la justicia, las personas no ven celeridad, lo que genera frustración. El peligro es que esto se desborde y se genere una espiral progresiva de violencia”, concluyó.

Entre lo positivo, la Encuesta de Cultura Ciudadana de este año destaca que, a pesar de los indicadores negativos en violencia intrafamiliar y confianza frente a funcionarios e instituciones públicas, la tolerancia a la diferencia en la ciudad ha mejorado.

“En general, se observa una disminución del rechazo a diferentes grupos sociales”, dice el estudio, que destaca la tolerancia hacia los homosexuales, las prostitutas, los enfermos de sida y los desmovilizados.

Los menores rechazos a los homosexuales, por ejemplo, se dan en los grupos de 17, 26 y 35 años, en las mujeres y en las personas de estratos altos. En el caso de los desmovilizados, los menores porcentajes de rechazo están entre los 14 y los 17 años y de los 46 a los 55.

BOGOTÁ

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