Bogotá tiene cupo para 220.000 árboles más

Bogotá tiene cupo para 220.000 árboles más

La cifra abarca los que se pueden sembrar en espacio público, separadores viales, andenes, y otros.

Árboles en Bogotá

La población arbórea en la capital llegó a los más de 1’250.000 para el 2016.

Foto:

Rafael Jaller / EL TIEMPO

17 de octubre 2017 , 06:50 a.m.

En Bogotá hay, en promedio, seis habitantes por cada árbol, lo que quiere decir que la población arbórea en la capital llegó a los más de 1’250.000 para el 2016, pese a que el indicador recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es de tres habitantes por árbol.

Si cada uno de los bogotanos quisiera sembrar uno, para mejorar esta medición, y pese a las ventajas ambientales que traería para la ciudad, esto no sería posible.

La limitante es el espacio público habilitado para plantarlos, dado que, según datos del Jardín Botánico de Bogotá José Celestino Mutis, hay cupo disponible para 220.000 árboles más en espacio público no administrado. Esto corresponde a separadores viales, andenes, alamedas, entre otros.

Para calcular esta cifra, la entidad tiene en cuenta el espacio que le entregarán las constructoras a la ciudad como parte de la cesión que deben hacer por norma urbanística; los futuros proyectos de renovación urbana y las nuevas vías que se construirán en la ciudad, como la avenida Bosa o Tintal-Alsacia.

Este número de árboles que la ciudad podrá sembrar en los próximos años corresponde a cuatro veces los que en la actualidad tiene la localidad de Chapinero; casi dos veces los que tiene Kennedy, o doce veces el número de individuos arbóreos del parque Simón Bolívar, si se estima con la cantidad que tenía hace 7 años, cuanto allí el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD) calculó la presencia de 18.000 individuos.

Cabe señalar que el dato del arbolado en Bogotá no incluye aquellas plantas que forman parte de las propiedades privadas, dado que estas no son contabilizadas en el índice de habitantes por árbol de la OMS.

¿Importa el número?

José Alejandro Martínez, director del departamento de sostenibilidad del Instituto para el Emprendimiento Sostenible de la Universidad EAN, señaló que pese a que el indicador de la OMS es importante, hay un problema al aterrizarlo a los territorios.

“No se ha estudiado cómo debería ser, pues no es lo mismo una población en medio de la ruralidad que una ciudad como Bogotá. El déficit es, en general, en las principales capitales del continente, que tampoco se han tomado el trabajo de estudiar cómo deben arborizarse, porque es dispendioso”, señaló Martínez.

Para él, más que el número, deben garantizarse individuos sanos para que cumplan su función ecológica. “De qué sirve que en la ciudad haya millones de árboles si estos son chamizos (troncos quemados)”, cuestionó el experto, y agregó que hay que hacerle seguimiento al dato del número de árboles sembrados frente a los que sobreviven con el paso de los años.

Diez árboles de una especie adecuada y en buen estado son más importantes que mil inadecuadas o en mal estado

En esa misma línea va el profesor Carlos Devia, de la Universidad Javeriana, pues considera que, más allá del número, lo que se debe tener en cuenta es que los árboles tengan condiciones óptimas para crecer y que las especies son las indicadas para el suelo de la sabana. “Diez árboles de una especie adecuada y en buen estado son más importantes que mil inadecuadas o en mal estado”, explicó el experto.

Una investigación adelantada por esta institución señala que un factor clave con la siembra y mantenimiento de los árboles es buscar que crezcan de manera sana para que generen sombra.

Esto trae ventajas significativas para la ciudad y sus habitantes, explica el profesor Devia, y es que no solo captan de manera eficiente el CO2, sino que evitan el fenómeno de isla de calor, que consiste en que el concreto de la ciudad absorbe la luz solar y esa energía se retiene, modificando la temperatura del ambiente.

Pero otro aspecto central para el investigador es que los árboles produzcan buena sombra, pues “esto ayuda a reducir los efectos de los rayos ultravioleta sobre la piel de los ciudadanos, evita el gasto de energía en aire acondicionado, incluso en los vehículos, y genera más durabilidad en los pavimentos, entre otros beneficios que se pueden cuantificar”, explicó.

Lo que se está haciendo

Germán Barrera, vocero del Jardín Botánico de Bogotá, señaló que esta entidad es la que se encarga de la arborización de la capital, en espacios públicos, y distinguió que no se manejan espacios como parques metropolitanos o humedales, pues estos están en manos de otras entidades.

Indicó que el déficit de arbolado en espacio público no es un tema de voluntad de la entidad para plantar o no los árboles, sino que responde a condiciones técnicas que deben analizarse para sembrar una especie y al cupo disponible.

“Este proceso se realiza según los lineamientos del manual de silvicultura urbana. La distancia que se recomienda entre árbol y árbol es de 10 metros, para evitar que cuando se desarrollen, compitan por los nutrientes o por la luz solar, pues cuando están muy juntos, tienden a crecer hacia arriba para recibirla, y si es una especie que no se adapta bien al suelo, puede sufrir volcamiento”, explicó el funcionario.

Hoy, el Jardín busca sembrar individuos nativos como el guayacán de Manizales, roble, cedro y nogal para garantizar que las especies sobrevivan.

Jardinería en Bogotá

Los jardines instalados sobre el Voto Nacional, es una de las opciones que se manejan para aumentar la cobertura vegetal.

Foto:

Jardín Botánico de Bogotá

Jardinería en los andenes, la opción

Como no en toda la ciudad se pueden sembrar árboles, otras alternativas se están tomando para aumentar la cobertura vegetal de la capital.

Por ejemplo, el Jardín Botánico impulsa la instalación de jardines en parques, corredores viales, plazoletas, entre otros espacios, para solucionar esta situación. La calle 19 (con 1.500 metros cuadrados de jardín) o el Voto Nacional (con 2.800 m²) son dos de los lugares priorizados, a los que les han cambiado la cara las plantas. Allí, además, se instalaron diferentes especies para mejorar el ciclo ecológico y la diversidad.

También lanzaron hace unas semanas el proyecto ‘Bogotá florece en casa’, que consiste en sembrar en las fachadas de viviendas plantas veraneras, que con el tiempo se constituirán en muros verdes para estas construcciones.

La iniciativa prioriza barrios con alta urbanización y escasez de vegetación, como ocurre en la localidad de Ciudad Bolívar.

MICHAEL CRUZ ROA
Periodista de EL TIEMPO
Escríbanos a miccru@eltiempo.com
En Twitter: @M_CruzRoa

Sigue bajando para encontrar más contenido

CREA UNA CUENTA


¿Ya tienes cuenta? INGRESA

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.